Barclays afronta una queja formal por su respaldo financiero a la central de carbón de Rampal, un proyecto que amenaza el mayor manglar del mundo y su papel como barrera climática.
Tres denunciantes de Bangladesh presentaron la denuncia a principios de septiembre ante ante la Oficina de Conducta Empresarial Responsable del Reino Unido. Alegan que el banco británico incumplió las directrices internacionales al suscribir a empresas vinculadas al Maitree Super Thermal Power Project, la denominación técnica de una planta que opera junto a los Sundarbans, un espacio declarado patrimonio mundial y hogar de millones de personas.
La queja sostiene que la contaminación y los riesgos climáticos de la planta degradan el ecosistema. No es una denuncia simbólica: los manglares son uno de los sumideros de carbono más eficientes por hectárea y su destrucción libera el CO2 acumulado. El carbón, además, es el combustible fósil con mayor intensidad de emisiones por unidad de energía generada.
Los denunciantes se apoyan en tres pilares:
- Contaminación: la queja señala que los vertidos y emisiones de la central afectan al ecosistema del manglar.
- Riesgo climático: la quema de carbón incrementa las emisiones globales y debilita la resiliencia de la zona.
- Incumplimiento de directrices: la denuncia sostiene que Barclays no aplicó la diligencia debida exigida por los estándares internacionales.
El proyecto de carbón que golpea al mayor manglar del planeta
La central de Rampal se asoma a un ecosistema único. Los Sundarbans protegen la costa frente a ciclones, regulan los flujos de agua y sostienen a millones de personas en Bangladesh y la India. La queja formal no pide un cambio de política; exige que se examine si la financiación otorgada por Barclays respetó la diligencia debida que fijan los estándares internacionales.
En la financiación climática, el papel del banco es menos visible que el del promotor de la planta. Barclays no opera la central ni decide su producción, pero su respaldo financiero permite que el proyecto continúe. Ese es el punto de palanca que la queja intenta activar.
Los denunciantes se apoyan en las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, el marco que evalúa la conducta de las compañías en el extranjero. La Oficina de Conducta Empresarial Responsable es el organismo británico encargado de aplicarlas. Si la queja prospera, el caso podría sentar un precedente para otros bancos europeos.
La financiación de una central de carbón no es un asunto periférico: es exactamente el tipo de decisión que puede deshacer cualquier compromiso climático expresado en una memoria ESG.
La letra pequeña de la financiación climática de Barclays

Aquí está la letra pequeña. La denuncia no se limita a señalar la planta: cuestiona si Barclays aplicó los controles de riesgos ambientales y sociales que predica en su política de sostenibilidad. El banco puede declarar objetivos de descarbonización y, al mismo tiempo, mantener exposición al carbón en mercados emergentes. La queja pide coherencia, no marketing.
Vamos a los datos. La documentación pública no incluye una cifra cerrada de inversión ni de emisiones de la central. Pero la ausencia de métricas auditables es, en sí misma, un dato. En sostenibilidad corporativa, lo que no se puede medir difícilmente puede gobernarse. La queja obliga a Barclays a explicar qué financió, en qué condiciones y con qué salvaguardas.
La greenwashing bancario empieza justamente ahí: en la distancia entre los titulares de las memorias de sostenibilidad y los contratos de crédito. Si una entidad asegura que abandona el carbón y luego aparece en el tramo de financiación de una planta, la etiqueta verde se resiente ante inversores, agencias de rating y reguladores.
El caso es relevante para la inversión responsable. Los fondos que integran criterios ESG empiezan a descontar el riesgo de controversias en sus posiciones. Una queja formal ante un organismo público no cambia la solvencia a corto plazo, pero eleva el coste reputacional y condiciona futuras emisiones de deuda.
Lo que esta queja empuja en la cadena de la financiación responsable
La transición energética no se decide solo en los parques renovables de Europa. Se decide también en los deltas del sur de Asia, donde la demanda de electricidad crece y el carbón compite con la urgencia climática. La queja contra Barclays recuerda que la viabilidad de los proyectos intensivos en emisiones depende, en buena parte, de que bancos internacionales sigan abriendo el grifo de la financiación.
La Taxonomía Verde europea excluye la generación con carbón de las actividades consideradas sostenibles. No prohíbe financiarlo fuera de la UE, pero estrecha el margen de defensa. Un banco que aspire a alinearse con los estándares comunitarios no puede ignorar que el carbón sigue siendo el gran pendiente de la descarbonización global.
El efecto dominó llega al consumidor y al inversor. Las decisiones de financiación de un banco británico afectan a un manglar en Asia, y también a la cartera de un partícipe europeo que no quiere exponerse a activos fósiles. La queja formal actúa como un aviso a toda la cadena: el escrutinio sobre el carbón no se detiene en la planta.
No es el primer aviso. La presión de los accionistas sobre los grandes bancos europeos ha ido creciendo en las juntas generales, y organismos como el IPCC han dejado claro que no hay margen para nuevas infraestructuras de carbón si se quiere limitar el calentamiento a 1,5 °C. La novedad ahora es que el cuestionamiento llega al regulador gubernamental y de la mano de quienes viven junto a la central.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Si la queja prospera, Barclays deberá revisar su exposición al carbón y reforzar la diligencia debida en los proyectos que financia.
- Modelo que cambia: La financiación silenciosa de carbón en mercados emergentes queda bajo vigilancia formal, no solo ante las cámaras de las juntas generales.
- Para las próximas generaciones: Proteger los Sundarbans es preservar un sumidero de carbono y una barrera contra los ciclones en una de las zonas más vulnerables al cambio climático.




