El peso filipino cae a mínimo histórico de 62,86 por dólar y las remesas tocan máximos de siete meses

La presión sobre la divisa coincide con la reunión de la Reserva Federal y el petróleo por encima de 100 dólares. El banco central filipino observa el nivel de 63 como umbral de intervención.

He repasado el cierre de Manila: el peso filipino encadena su sexto mínimo histórico en septiembre. La moneda cedió 18 centavos frente al dólar, hasta 62,86, y el Bangko Sentral ng Pilipinas comunicó remesas de 3.240 millones de dólares en julio, máximo de siete meses.

La depreciación del día no fue un accidente aislado. El tipo de cambio abrió en 62,75, su mejor nivel intradía, y llegó a tocar 62,875, superando el récord previo de 62,775 del viernes. El volumen negociado cayó a 969,22 millones de dólares desde los 1.139 millones de la sesión anterior.

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El cierre récord y la fotografía de las remesas

Los números de Manila exigen una lectura con lupa:

  • 62,86 pesos por dólar al cierre, nuevo récord frente a los 62,68 del viernes.
  • Depreciación acumulada de 4,07 pesos, un 6,47% desde los 58,79 del 29 de diciembre de 2025.
  • Remesas de julio: 3.240 millones de dólares, máximo de siete meses según el banco central.
  • Inflación general de agosto: 6,1%, mínimo de cinco meses, pero sexto mes consecutivo por encima del objetivo oficial.
  • Inflación subyacente: 4,1%, por encima del 2,7% de agosto de 2025.

La presión no proviene de la demanda interna. John Paolo R. Rivera, investigador sénior del Philippine Institute for Development Studies, la atribuye a factores externos: el petróleo ha rebasado los 100 dólares por la tensión en Oriente Próximo y el mercado descuenta una Reserva Federal más restrictiva. Para un importador neto de crudo como Filipinas, eso encarece la factura en dólares.

“La clave no es el nivel mínimo en sí mismo, sino si la depreciación se vuelve persistente y desordenada hasta generar presiones inflacionarias adicionales.” — John Paolo R. Rivera, investigador sénior del Philippine Institute for Development Studies, 15 de septiembre de 2026

La expectativa hawkish sobre la Fed pesa también en las mesas de divisas. Varios operadores citados por la prensa filipina ven probable una prueba de los 63 pesos esta semana, aunque dudan de que se consolide como nuevo rango. El banco central, a esos niveles, vigila cualquier movimiento desordenado.

El presidente Ferdinand R. Marcos Jr. ha salido al paso desde Nueva Delhi, tras la cumbre del BRICS, para culpar al shock petrolero y defender la solidez de la economía. Aseguró que el cierre del estrecho de Ormuz y el conflicto del mar Rojo mantienen a los mercados paralizados por el miedo.

“Hay petróleo a 100 dólares [por barril]. Debido al cierre del estrecho de Ormuz, no hay perspectivas de petróleo nuevo.” — Ferdinand R. Marcos Jr., presidente de Filipinas, Nueva Delhi, 14 de septiembre de 2026

Marcos defendió también la deuda pública, que marcó un récord de 19,07 billones de pesos a finales de junio. La ratio de deuda sobre PIB subió al 66%, el nivel más alto en 22 años. Su argumento: la economía filipina sigue más sana que muchas otras y la sostenibilidad debe medirse contra activos y producción.

Por qué el nivel de 63 importa más que el propio récord

Lo que me interesa no es si el peso toca los 63 pesos, sino el régimen que el banco central filipino está dispuesto a tolerar. La combinación de dólar fuerte, petróleo por encima de 100 dólares e inflación que no converge hacia el objetivo convierte cada depreciación en un impuesto directo sobre alimentos y transporte. En agosto, la inflación general bajó a 6,1% por alimentos y servicios públicos, pero el tipo de cambio ya venía deteriorándose desde finales de 2025 y ahora acelera.

La contradicción que los datos no resuelven es la siguiente: las remesas, que tradicionalmente sostienen al peso, crecen con fuerza —3.240 millones solo en julio—, pero no bastan para frenar la sangría del tipo de cambio. Eso sugiere que la salida de dólares por importaciones energéticas y pagos de deuda supera con creces la entrada por transferencias. Ese desequilibrio, más que la marca de 63, es el dato que conviene vigilar.

El punto de control inmediato es la reunión de la Reserva Federal de esta semana. Si la Fed sube tipos y el dólar se aprecia, el BSP tendrá que decidir entre dejar correr la divisa o intervenir. En esa disyuntiva se juega la credibilidad del banco central y la próxima lectura de inflación filipina.

remesas Filipinas

🌐 El efecto dominó en Occidente

El impacto directo de la caída del peso filipino sobre España es limitado, pero el episodio refuerza dos fuerzas que sí tocan a la eurozona: un petróleo por encima de 100 dólares y un dólar fortalecido. Ambos pueden retrasar la normalización de tipos del BCE.

  • Mercados europeos: el dólar fuerte contagia al euro y encarece las importaciones energéticas de la eurozona.
  • Inflación en España: el canal principal es el crudo; si el Brent sigue elevado, la energía volverá a presionar el IPC.
  • Empresas europeas: compañías con externalización de servicios en Filipinas pueden ver márgenes comprimidos si la inflación filipina traslada costes salariales.
  • BCE y Euríbor: un escenario de Fed restrictiva y petróleo alto complica la senda de recortes y mantiene al Euríbor expectante.

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