Llegar a fin de mes con el sueldo medio: los 6 gastos invisibles que te están devorando la cuenta corriente

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Recargos por recibos devueltos y descubiertos: la penalización del despiste

Dos individuos revisando recibos en una escena cercana, enfocándose en los detalles del pago.

Un recibo domiciliado que llega un día antes de la nómina basta para que un despiste se convierta en un agujero de decenas de euros. Si la entidad atiende el cargo sin saldo, la cuenta entra en números rojos y se acumulan varios cargos a la vez: un interés deudor que en 2025 promediaba el 6,21%, una comisión por descubierto calculada sobre el mayor saldo negativo del periodo (alrededor del 4,5%, con mínimos en torno a los 15 euros) y una comisión fija por reclamación que puede superar los 40 euros. Según el último barómetro de Asufin, mantener 300 euros de descubierto durante 15 días cuesta de media 45,53 euros, lo que equivale a una TAE del 3.742%, muy por encima de cualquier tarjeta o préstamo personal. El Banco de España limita el coste total para consumidores a 2,5 veces el interés legal del dinero, pero incluso dentro de ese techo la penalización suele superar con creces el importe que la originó, de ahí que un solo recibo mal calculado pueda comerse buena parte del margen de un mes.

Su carácter invisible se debe a que estos recargos se encadenan. Si el banco devuelve el recibo en lugar de adelantar el dinero no hay descubierto, pero la entidad puede cobrar una comisión por la gestión de la devolución y la empresa emisora, de la luz o del teléfono, suele añadir además sus propios gastos por impago: una factura de 40 euros puede generar dos o tres penalizaciones distintas. Los tribunales llevan años corrigiendo esta práctica: el Supremo declaró abusiva en 2019 la comisión por reclamación de posiciones deudoras, que se cargaba de forma automática sin acreditar gestión real alguna, y en 2026 una nueva sentencia extendió esa nulidad a autónomos y empresas. Pese a ello, la mayoría se paga en silencio, mes a mes. La prevención es sencilla y gratuita: pedir al banco, preferiblemente por escrito, que no admita cargos que dejen la cuenta en números rojos y activar alertas de saldo para que el recibo no llegue, literalmente, en el peor momento.


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