Las 6 barreras que te impiden firmar una hipoteca antes de los 40 (aunque tengas contrato indefinido)

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Cada año que cumples te acorta el plazo y te sube la cuota

Foto en blanco y negro que captura una calle ocupada de la ciudad con un pequeño puesto de comida y peatones.

No existe ninguna norma que fije una edad máxima para firmar una hipoteca: ni el Banco de España, ni el BCE ni la autoridad bancaria europea la establecen. Pero la práctica del sector sí impone un techo que casi ninguna entidad discute: la suma de la edad del titular y los años de amortización no debería superar los 75, un umbral que algunas entidades estiran hasta los 80 al vencimiento. A eso se añade la recomendación del Banco de España de no pasar de 30 años de plazo. El resultado es una cuenta sencilla y muy incómoda: quien aspire a firmar a 30 años no debería tener más de 40 o 45. Cada cumpleaños recorta un año disponible, aunque el contrato sea indefinido y la nómina no tenga una sola mancha.

Menos años para devolver el mismo capital se traduce en una cuota mensual más alta. Quien a los 50 años solo puede optar a unos 25 años, o a los 60 a unos 15, asume mensualidades muy superiores a las de un treintañero, con el añadido de que la entidad exige que esa cuota no supere en torno al 35% de los ingresos netos. El banco también penaliza el riesgo de vejez: a partir de los 60 es más probable estar jubilado o cobrar pensión. Por eso los solicitantes de entre 46 y 55 años apenas representan el 14,43% del total, según el Índice iAhorro del primer trimestre de 2025. La vía más habitual para esquivarlo es sumar un cotitular más joven, porque entonces se toma su edad como referencia para calcular el plazo.


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