El yen oscila entre 152 y 154 por dólar y el carry trade se desarma ante la posible intervención del Banco de Japón

El desarme del carry trade se acelera en Tokio y traslada a Europa un aviso de volatilidad en divisas. El diferencial de tipos con EE.UU. se estrecha y las posiciones financiadas en yenes buscan salida.

He revisado las pantallas de Tokio en la apertura del martes y la lectura es inquietante para quienes dormían tranquilos con posiciones apalancadas. La divisa japonesa pasó de cotizar en torno a 154 a tocar máximos de seis meses cerca de 152 en cuestión de horas, una sacudida que no se explica solo por la expectativa de subidas de tipos del Banco de Japón, sino por la velocidad con la que los inversores están liquidando operaciones de carry trade.

Lo relevante, a mi juicio, es la doble presión que enfrenta el yen. Por un lado, el consenso en Tokio apunta a que el BoJ podría acelerar la normalización monetaria en su próxima reunión, después de años de estímulos. Por otro, la banda entre 152 y 154 por dólar se ha convertido en un campo de minas para los fondos globales que se financiaban en yenes baratos para invertir en activos de mayor rentabilidad, desde bonos estadounidenses hasta pesos mexicanos. La autoridad monetaria nipona, que publica sus decisiones en su web oficial, aún no ha confirmado intervención alguna.

Publicidad

El desarme del carry trade y la banda 152-154

El movimiento no es marginal. El yen se ha apreciado con fuerza frente al dólar y lidera la recuperación de sus pares en Asia. Los analistas citados por Nikkei Asia interpretan el repunte como un desarme acelerado de posiciones cortas en yenes, no como una intervención oficial confirmada. La distinción importa: una intervención del BoJ busca corregir un nivel; un desarme masivo del carry trade cambia la dinámica de liquidez de todo el sistema.

  • El yen tocó la zona de 152 unidades por dólar, máximo de seis meses, tras haber cotizado cerca de 154 poco antes.
  • La volatilidad intradía se ha ampliado, con los operadores pendientes de cada declaración del gobernador Kazuo Ueda y de la próxima decisión del BoJ.
  • La posición especuladora corta en yenes se redujo con rapidez, lo que sugiere un desarme más técnico que fundamental.

Mientras tanto, la intervención del Banco de Japón sigue siendo una posibilidad abierta. Tokio ya ha intervenido en episodios anteriores cuando la volatilidad se volvía desordenada. En este caso, sin embargo, la presión no es una depreciación sino una apreciación brusca, un escenario menos habitual y más incómodo para los exportadores japoneses.

No veo todavía un cambio estructural. Veo un ajuste violento de posiciones que puede contagiarse a los mercados de bonos estadounidenses y a las divisas de economías emergentes. Cuando el yen sube con esta intensidad, los fondos que habían tomado préstamos en Tokio deben deshacer sus apuestas a cualquier precio. Eso explica los movimientos erráticos en la franja de 152 a 154.

El Banco de Japón: entre la intervención y el ritmo de subidas

El gobernador Ueda ha venido insinuando que el ritmo de normalización será gradual, pero el mercado descuenta un calendario más agresivo. Si el BoJ valida esas expectativas en su próxima reunión, el yen podría romper la barrera psicológica de 150 y extender el desarme. Si las defrauda, la banda actual podría estabilizarse, pero no sin antes castigar a los tardíos.

La clave para Occidente es que una apreciación sostenida del yen encarece a los exportadores japoneses, pero también reduce el diferencial de tipos con Estados Unidos y drena liquidez de los activos de riesgo globales. El mecanismo es directo: a mayor yen, menos carry trade; a menos carry trade, más presión vendedora sobre bonos y divisas emergentes. Es un efecto dominó que Europa ya conoce de agosto de 2024, cuando el desarme del yen golpeó al Nikkei y contaminó las bolsas occidentales durante semanas.

El desarme de posiciones de carry trade amplifica el avance del yen y lo coloca por encima de sus pares frente al dólar, según los analistas consultados por Nikkei Asia.

Lo que me llama la atención es que el mercado no espera una intervención clásica. Espera, sobre todo, más claridad del BoJ. Una intervención compradora de yenes tendría poco sentido con la divisa apreciándose; otra cosa sería una intervención verbal o una gestión de expectativas sobre el calendario de subidas. En cualquier caso, el daño ya está hecho: el carry trade se ha vuelto a desarmar y la volatilidad llega a Europa en plena apertura.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La sacudida del yen no se queda en Tokio. Si la divisa japonesa mantiene la presión alcista, las bolsas europeas abrirán con menor apetito por el riesgo y los bonos soberanos de la eurozona podrían recibir flujos de refugio. Para España, el efecto más visible vendría del lado de la inflación importada: un yen más fuerte encarece los productos japoneses, pero el canal del carry trade es el que preocupa, porque puede tensar las condiciones financieras globales y complicar las decisiones del BCE si la volatilidad persiste.

  • Las empresas del IBEX con financiación ligada a divisas asiáticas o exposición al turismo japonés deben vigilar el ajuste.
  • El Euríbor podría moderarse si la aversión al riesgo empuja a los inversores hacia la deuda alemana, aunque el efecto no es automático.
  • La apertura de Wall Street esta tarde medirá si el desarme del yen es un episodio técnico o el inicio de un ajuste más amplio.

Publicidad