7 trucos definitivos para ahorrar en Mercadona, Lidl y Carrefour según la nueva forma de comprar en España

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Divide tu lista entre Mercadona y tus cadenas favoritas según lo que ofrecen en folleto o cupón

Hombre feliz con camiseta amarilla sosteniendo varias bolsas de compras, expresando la alegría de comprar.

La clave de este truco está en entender que no todas las cadenas juegan con las mismas reglas. Mercadona lleva más de una década sin publicar folletos: su estrategia es la del «siempre precios bajos», con bajadas internas que casi no anuncia y que se concentran sobre todo en su marca Hacendado. Lidl, Carrefour, Día o Alcampo, en cambio, compiten con promociones semanales que rotan rápido: 2×1, segunda unidad al 50% y cupones digitales diseñados para mover tráfico en tienda. Por eso conviene dividir la lista en dos bloques: dejar en Mercadona la compra de base, la de consumo diario de precio estable (lácteos, pan, fruta y buena parte de Hacendado), y reservar para las otras cadenas únicamente aquello que esa semana aparece en su folleto o en el cupón activado en la app, donde el descuento puntual supera con claridad al precio fijo del valenciano. Quien compra solo donde hay rebaja acaba pagando más por el resto de la cesta; quien separa lo fijo de lo promocionado rentabiliza ambas estrategias.

La mecánica exige poca rutina, pero debe ser previa al súper: Carrefour publica su folleto los martes con vigencia semanal, Lidl renueva sus ofertas los jueves y su app Lidl Plus permite consultar la semana en curso y la siguiente, activar cupones personalizados según tu historial de compra y guardar los tickets. Ese repaso de diez minutos evita el mayor riesgo del sistema: el folleto es marketing y no toda rebaja responde a un descuento real, así que conviene contrastar con el precio base de Mercadona antes de desplazarse. Aun así, los márgenes existen: las rebajas por caducidad próxima de Lidl rondan el 30-40% y los frescos de Carrefour llegan al 50%. Según la OCU, la diferencia entre la cadena más cara y la más barata de España puede superar los 1.000 euros anuales y acercarse a los 4.270 en Madrid, un abanico que justifica repartir la compra entre dos o tres establecimientos cercanos, nunca más, para que el tiempo y el combustible no se coman el ahorro.


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