Indra y los microlanzadores europeos: la alianza ‘2030+’ desarrollará el motor Garnet

La compañía se alía con Alpha Impulsion, CT Ingenieros y Mecano ID para impulsar un motor autófago de 15 toneladas de empuje. El objetivo es lanzar a un coste de 4.600 dólares por kilo, hasta un 80% por debajo de las soluciones convencionales.

Indra da un paso al frente en los microlanzadores europeos con una alianza que desarrollará el motor Garnet. Se trata de un programa industrial que une a Alpha Impulsion, CT Ingenieros y Mecano ID bajo la etiqueta ‘2030+’ y que nace con una ambición concreta: abaratar la puesta en órbita de cargas pequeñas.

Las cuatro compañías han confirmado este martes la creación de la alianza en un comunicado recogido por Europa Press. El proyecto busca construir un sistema industrial integrado entre Francia, Italia y España, capaz de fabricar, integrar y lanzar con el menor coste marginal posible. Para Indra, la operación refuerza su división espacial, que aportará décadas de experiencia en Guiado, Navegación y Control (GNC).

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El contexto del anuncio pesa. Hasta 2026, SpaceX ofrecía servicios de lanzamiento compartido —rideshare— desde 7.000 dólares por kilogramo para cargas útiles superiores a 50 kilos. La interrupción de ese servicio ha dejado una ventana de oportunidad para actores europeos, según subrayan desde la alianza.

Así es Garnet: 15 toneladas de empuje y tecnología autófaga

El corazón del programa es Garnet, un motor cohete de 15 toneladas de empuje basado en la propulsión autófaga. Esa tecnología consume progresivamente parte de la estructura del propulsor como combustible durante el vuelo, lo que reduce la masa a transportar y mejora la eficiencia global del lanzador.

Alpha Impulsion estima que esta vía puede recortar los costes de lanzamiento hasta un 80% frente a las soluciones convencionales. La meta de la alianza es ofrecer un servicio competitivo con un coste objetivo de puesta en órbita de 4.600 dólares por kilogramo, una cifra que no habría alcanzado hasta ahora ningún microlanzador.

El reparto de tareas no es menor. Alpha Impulsion lidera un programa de I+D sobre combustión autófaga con un banco de ensayos en su filial italiana. CT Ingenieros participará en el diseño preliminar de la arquitectura del lanzador y del motor Garnet, mientras Mecano ID asume los sistemas de inserción autófaga. Indra aportará análisis de misión y GNC para estimar las prestaciones del vehículo.

El coste objetivo de 4.600 dólares por kilo sitúa a este consorcio europeo en una franja a la que los microlanzadores no han llegado hasta ahora.

Qué aporta Indra y hacia dónde se extiende la alianza

Indra motor cohete Garnet

Simone Centuori, director de misiones espaciales de Indra, ha enmarcado el pacto en el compromiso de la compañía con la innovación espacial europea. ‘El motor autófago podría suponer un cambio radical para la industria de los lanzadores, por lo que será necesario reunir a las mejores organizaciones en sus respectivos ámbitos’, ha señalado. En su lectura, Indra aporta décadas de experiencia en GNC, ‘uno de los sistemas más importantes de un lanzador, al mismo nivel que la propulsión’.

La cooperación también tiene una geografía concreta. Alpha Impulsion prevé invertir en Francia e Italia, en este último país a través de su filial Alpha Impulsion Italia, junto a sus socios españoles y franceses. La alianza mantiene conversaciones con otros actores para ampliarse al norte de Europa, sobre todo en equipamiento y emplazamientos de lanzamiento.

El calendario tecnológico es exigente. Las cuatro compañías buscan alcanzar un nivel de madurez tecnológica 6 mediante un ensayo del motor previsto para 2029. Esa prueba deberá validar la estabilidad de la combustión, la integridad del fuselaje y parámetros como el impulso específico o la relación empuje-peso. El servicio pleno queda fijado para la década de 2030.

Análisis: un mercado de 12.600 millones de dólares y la presión de SpaceX

Según el Report on the Space Economy 2025 de la Agencia Espacial Europea, los lanzadores europeos tienen acceso a un tercio de un mercado global de lanzamientos valorado en 12.600 millones de dólares. Sin embargo, los actores europeos captan hoy una parte muy reducida de esa tarta. La alianza 2030+ quiere entrar precisamente ahí, con una solución competitiva desde el primer lanzamiento.

Mi lectura es que el movimiento tiene sentido industrial, pero no es un catalizador bursátil inmediato. La tecnología autófaga promete una reducción de costes agresiva —hasta un 80%—, aunque aún debe superar la validación de 2029. El riesgo no está en la idea, sino en la ejecución: los programas espaciales europeos suelen acumular retrasos de calendario y tensiones presupuestarias entre países.

La interrupción del rideshare de SpaceX deja un hueco real, pero también eleva el listón competitivo. Si la alianza no consigue alinear a los socios industriales antes de 2029, el coste objetivo de 4.600 dólares por kilo puede quedar como una referencia teórica. Habrá que seguir la ampliación al norte de Europa y la definición final de emplazamientos de lanzamiento.

Por eso la comparación con SpaceX no debería leerse solo como una amenaza. La retirada de su servicio compartido ha abierto un segmento de lanzadores para cargas de 50 kilos en adelante que Europa puede ocupar si consigue industrializar el autófago. El eslabón débil es la financiación plurianual de una tecnología que no generará ingresos hasta bien entrada la década de 2030.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: La noticia no aporta cifras de inversión ni de ingresos, por lo que el impacto bursátil inmediato es limitado. En la apertura de este martes, la acción de Indra se mueve sin variaciones confirmadas superiores al 1%.

Clave técnica: El proyecto no generará ingresos hasta la década de 2030, de modo que el hito real es el ensayo de 2029. Un retraso superior a 12 meses en esa validación enfriaría la tesis industrial y, probablemente, el recorrido del valor.

Apunte macro: El mercado global de lanzamientos se sitúa en 12.600 millones de dólares y los actores europeos captan hoy una cuota todavía reducida. El coste objetivo de 4.600 dólares por kilogramo es la principal palanca competitiva de la alianza.


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