
Los expertos piden vigilancia al contratar a pensionistas en jubilación activa por el riesgo de que se cuelen falsos autónomos para compatibilizar pensión y trabajo.
Tal y como recoge El Economista, la reforma de la jubilación activa podría generar incentivos que favorezcan la aparición de falsos autónomos. La razón hay que buscarla en las diferencias entre asalariados y autónomos a la hora de compatibilizar empleo y pensión.
Un falso autónomo es un profesional que firma un contrato de autónomo cuando en realidad trabaja para una empresa con horario, medios materiales y órdenes propias de un asalariado. La empresa se ahorra las cotizaciones sociales completas y el trabajador pierde derechos como vacaciones, despido o paro.
Con la jubilación activa el incentivo se multiplica. Firmar un falso contrato de autónomo ahorra a la empresa las cotizaciones de la relación laboral y permite al pensionista sumar ingresos sin perder la pensión, al menos sobre el papel.
El problema no es solo laboral, también es de Seguridad Social. La Inspección de Trabajo cruza datos entre la pensión reconocida, el alta en el RETA y la actividad real declarada. Si detecta dependencia, el contrato se reconstruye como relación laboral y llegan las cuotas impagadas.
La jubilación activa es una puerta legal para seguir facturando, pero usarla para disfrazar una relación laboral convierte un derecho en un fraude.
A efectos prácticos, lo que distingue un autónomo real de un falso autónomo es la dependencia. Si el pensionista pone su propia clientela, sus herramientas y su horario, la cosa cambia. Si acude cada día al mismo centro de trabajo, con tarjeta de acceso y turnos fijos, el modelo correcto es un contrato laboral, no un alta en el RETA.
Por qué la reforma preocupa a los expertos
La reforma de la jubilación activa busca animar a los profesionales a alargar su actividad más allá de la edad ordinaria de jubilación. El problema es que para los autónomos las reglas de compatibilidad no son idénticas a las de un asalariado, y esa asimetría crea un incentivo perverso.
Si un autónomo puede compatibilizar la totalidad de su pensión con el trabajo en determinadas condiciones, mientras un asalariado ve reducida la suya o necesita ajustes, el fraude se vuelve rentable. La diferencia entre asalariados y autónomos es la puerta que los falsos autónomos aprovechan.
Jubilación activa en España: una figura con dos caras
La jubilación activa no es nueva. Permite a un pensionista seguir trabajando y percibir un porcentaje de la pensión, con reglas que varían según se opte por actividad por cuenta propia o ajena. Para un autónomo, el alta en el RETA es el requisito de acceso, pero no convierte en legal cualquier relación.
La vertiente legítima tiene sentido: un profesional senior que factura a varios clientes, sin dependencia, puede aportar valor y complementar su pensión sin perder derechos. La vertiente fraudulenta es justo la contraria: una empresa disfrazada de cliente único que impone horario y tareas.
Por eso los expertos piden vigilancia, no una prohibición. La reforma puede funcionar si se aplica a profesionales independientes, no a relaciones laborales maquilladas.
El riesgo de cruzar la línea al contratar a un pensionista
La Inspección de Trabajo ha intensificado en los últimos años el control de los falsos autónomos, y la reforma de la jubilación activa llega justo cuando el foco está puesto en las altas en el RETA. No es una novedad absoluta: ya en reformas anteriores de pensiones se debatió cómo evitar que las bonificaciones se conviertan en fábrica de altas ficticias.
El error que más sanciones genera es dar de alta a un pensionista con horario y medios ajenos como si fuera un colaborador externo. La Seguridad Social y la Inspección de Trabajo cruzan datos, y el cruce no prescinde de la realidad material.
Además, quien acepta un falso alta pierde protección. No cotiza al desempleo, no acumula vacaciones pagadas y su jubilación futura no mejora con esa actividad. El ahorro momentáneo se paga en derechos.
El riesgo real no está en la jubilación activa, sino en la falta de control de la relación material. Si cada alta se revisa con criterio de dependencia, la reforma puede ser útil para los autónomos senior que facturan de verdad. Si se utiliza como atajo para pagar menos, las sanciones acabarán comiéndose el ahorro.
Habrá que mirar la letra pequeña de la reforma: si incluye controles de dependencia o cruces con la Inspección. Quien esté pensando en contratar a un pensionista en este modelo haría bien en revisar antes la realidad del vínculo y no solo el tipo de contrato.
Guía rápida del trámite
- 📅 Plazos: Sin plazo único cerrado en la fuente consultada. La solicitud de jubilación activa se presenta en el INSS al cumplir la edad ordinaria.
- ✅ Requisitos clave: Tener derecho a la pensión y darse de alta en el RETA si es por cuenta propia. La dependencia real define la legalidad del alta.
- 🌐 Dónde solicitarlo: Sede electrónica de la Seguridad Social, con certificado digital o Cl@ve.
- 💰 Importe o coste: No detallado en la fuente oficial; el coste varía según la base de cotización elegida en el RETA.
- ⚠️ Error a evitar: Dar de alta a un pensionista con horario y medios ajenos como si fuera autónomo; la Inspección cruza datos.





