Hackeo Liquid Network: retiran 4.000 BTC ($320M) y pausan la red de Blockstream

Los presuntos atacantes crearon más de 4.000 L-BTC mediante un fallo de emisión en la sidechain y los canjearon por bitcoin real. El incidente deja al descubierto los límites de confianza del modelo federado de Blockstream.

El hackeo de Liquid Network terminó con la retirada de 4.000 bitcoins (unos 320 millones de dólares) de las reservas que respaldan L-BTC. La red quedó pausada y sus nodos puente desactivados.

La cuenta oficial de Liquid Network confirmó en X que los presuntos atacantes, que se definen como hackers de sombrero blanco (expertos que aseguran actuar para señalar fallos), retiraron 4.019,4 BTC de la cartera federada. Solo quedaron algo más de 207 BTC, según la página de reservas de Blockstream, la compañía que impulsa esta infraestructura. Otros activos emitidos en Liquid, como USDT, DePix y los activos del mundo real, no se vieron afectados.

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Liquid Network es una sidechain, una cadena lateral de Bitcoin. Funciona como una cámara de compensación: quince empresas conocidas custodian los bitcoin que respaldan los L-BTC emitidos en la cadena. Para mover fondos, 11 de esos 15 miembros deben firmar con sus módulos de seguridad.

Qué es Liquid Network y por qué importan 4.000 bitcoin

L-BTC funciona como una especie de réplica de bitcoin dentro de Liquid. Cada unidad debería tener un bitcoin real guardado en la tesorería de la red. Si esa garantía se rompe, el token deja de tener valor canjeable. Antes del ataque, la reserva superaba los 4.200 BTC; después quedó al borde del vacío.

El ataque no se explica por el robo de llaves privadas, al menos con la información disponible. Los hackers habrían explotado un fallo de emisión: crearon más de 4.000 L-BTC que no existían y los canjearon por bitcoin real usando la clave de autorización de peg-out de SideSwap, un puente y miembro de la federación. Ese tipo de mecanismo convierte L-BTC en BTC.

La garantía de uno a uno se rompió en una sola operación y dejó 207 BTC en reservas para respaldar todo el sistema.

Cómo se ejecutó el ataque y qué dicen los mensajes en cadena

La transacción apareció como válida ante el fallo de consenso, y los servidores HSM de los miembros federados firmaron la salida de unos 320 millones de dólares. Los fondos se movieron a una dirección que termina en 6gyqjlte, donde seguían depositados al cierre de esta información.

En esa misma dirección apareció un mensaje en el campo OP_RETURN, un espacio de la transacción que permite adjuntar texto, que decía ‘somos whitehats, contactad con nosotros en cadena’. Poco después, otra transacción pidió contacto con security@blockstream.com. También circularon mensajes posteriores con cuentas de Signal, aunque no está confirmado que pertenezcan al atacante.

Las consecuencias han sido inmediatas: los exchanges pausaron los depósitos y retiros de L-BTC. Los nodos puente de Liquid están desactivados, aunque la cadena lateral sigue produciendo bloques. Eso significa que los usuarios pueden ver sus L-BTC, pero no canjearlos por bitcoin real.

Lecciones para la confianza en las sidechains federadas

El incidente golpea de lleno el modelo federado, que depende de un grupo reducido de custodios y de la confianza en su software de consenso. No es un fallo del bitcoin principal: los BTC retirados estaban bajo control de la federación de Liquid. La red quedó con un respaldo cercano al 5% del pasivo emitido.

No es el primer susto de las infraestructuras que concentran bitcoin: los puentes y las tesorerías federadas han sido objetivos recurrentes en ciclos anteriores. La diferencia aquí es la escala casi completa del respaldo comprometido en una sola operación.

La confianza, en estos casos, no se repone con promesas: se repone con reservas verificables y retiros que funcionan cuando el cliente los pide.

El detalle de la reserva es clave: con 207 BTC y más de 4.000 L-BTC en circulación, no hay forma de resistir un canje masivo. La propia arquitectura privada de Liquid dificulta saber cuántos usuarios minoristas están afectados frente a empresas. Esa opacidad, en un contexto de crisis, se convierte en un riesgo añadido.

Si los hackers devuelven la mayor parte de los fondos a cambio de una recompensa, el episodio puede cerrarse como un aviso serio. Si no lo hacen, el golpe a la credibilidad de Liquid será difícil de reparar. Ahora mismo, los usuarios miran la dirección y esperan.


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