Hallan en un yacimiento de Lleida la fundición de plomo más antigua de la península ibérica

El yacimiento de Minferri, en Juneda, revela una tradición autóctona de plomo entre 1900 y 1700 a. C., unos 800 años antes de los fenicios. El estudio, publicado en Antiquity, replantea el origen de la metalurgia en Iberia.

La península ibérica trabajaba el plomo mucho antes de lo que se creía. Minferri, un yacimiento en Juneda (Lleida), ha aportado la fundición de plomo más antigua de la península ibérica, datada entre el 1900 y el 1700 a. C.

El hallazgo, publicado en la revista Antiquity, sitúa esta actividad unos 800 años antes de la llegada de los fenicios y obliga a replantear la cronología aceptada durante décadas. El estudio lo lidera la Universidad de Granada, con participación de la Universidad de Lleida, la Universidad de Cambridge y la empresa Iltirta Arqueologia.

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No se trata de un objeto aislado. El equipo ha analizado escorias y crisoles recuperados en el asentamiento de la plana de Lleida. La datación por carbono 14 de la estructura donde aparecieron confirma que aquellas comunidades ya manufacturaban plomo hace casi cuatro milenios.

La hipótesis dominante atribuía a los fenicios la introducción del plomo como subproducto de la extracción de galenas argentíferas. Minferri cambia el guion: demuestra una tradición autóctona anterior al contacto mediterráneo.

El hallazgo que adelanta 800 años la metalurgia del plomo

La cronología es el dato que sacude. Hasta ahora, la comunidad científica asociaba la producción de plomo en la península a la red comercial fenicia, que se despliega sobre el Mediterráneo a partir de los primeros siglos del primer milenio antes de Cristo. El yacimiento de Minferri obliga a recular: entre 1900 y 1700 a. C., las comunidades de la plana de Lleida ya obtenían plomo de minerales locales.

El estudio se apoya en residuos mineros de producción: escorias y crisoles. El análisis químico y microestructural de estos materiales, junto con la datación por carbono 14 de la estructura donde se encontraron, confirmó que la metalurgia del plomo no fue una importación tardía.

El plomo no entró en la península con una flota extranjera; ya se fundía en Lleida ocho siglos antes del contacto fenicio.

Este dato encaja con una pregunta que llevaba años sin respuesta. La hipótesis dominante sostenía que el plomo llegó como subproducto de la explotación de galenas argentíferas, un esquema típicamente fenicio. Minferri lo desmonta: hay una tradición anterior, autóctona y diferenciada.

Cómo se dató la fundición y de dónde salían los minerales

Para fechar la actividad no ha bastado con un objeto. El equipo liderado por la Universidad de Granada ha datado la estructura con carbono 14 y ha reconstruido la cadena de producción a partir de escorias y crisoles, los restos equivalentes a la ceniza y los utensilios que quedan tras una fundición.

Los análisis de isótopos de plomo han permitido rastrear el origen de los minerales. Los resultados apuntan a dos zonas: el entorno del Montsant, concretamente el distrito minero de Molar-Bellmunt-Falset, y el área de Linares, en Jaén. En este último caso, el plomo llegaba mayoritariamente reciclado de objetos de bronce.

Ese matiz tiene importancia. Indica que la gente de Minferri no disponía de un único centro de abastecimiento: combinaba recursos locales del noreste con materiales del sur peninsular integrados en una red de intercambios.

La pieza de un collar de plomo localizada en la Coveta de l’Heura, en Ulldemolins (Tarragona), datada hacia el 2800 a. C., ya había generado sospechas. Sus análisis isotópicos sugerían minerales locales, pero faltaban residuos de producción. Minferri aporta esa pieza perdida.

hallazgo arqueológico Lleida

Lo que el hallazgo cambia en el relato de la metalurgia ibérica

El estudio plantea que este conocimiento técnico pudo transmitirse desde el sur de Francia, donde abundan collares de plomo documentados. Es decir, Minferri no aparece aislado: se inserta en una corriente metalúrgica que cruzó los Pirineos y conectó el noreste peninsular con una tradición europea más amplia.

Sin embargo, esa tradición autóctona fue efímera. Según el equipo, el conocimiento para extraer plomo de minerales polimetálicos se perdió hacia el 1700 a. C. y nunca se recuperó en la península. Es una conclusión contundente, porque una técnica rentable no suele desaparecer sin motivo.

La investigadora de la Universidad de Granada Julia Montes Landa lo resumió así: «Posiblemente se debió a que el valor que se le daba a este metal era muy diferente en ambos lados de los Pirineos». La hipótesis apunta a factores culturales y económicos, no a una simple incapacidad técnica.

Me parece una pieza importante del puzle. La existencia de una fundición de plomo anterior a los fenicios no convierte a Minferri en un centro industrial; era producción de pequeña escala ligada a un contexto del Bronce. Pero cambia el marco interpretativo: ya no se puede contar la historia de la metalurgia en Iberia solo como una sucesión de llegadas externas.

Queda una pregunta abierta: si el conocimiento se perdió en 1700 a. C. y solo reapareció con los fenicios, hubo un vacío tecnológico de siglos que merece más excavaciones. El análisis de nuevos residuos en Minferri o en yacimientos vecinos podrá confirmar si este capítulo fue una rareza local o la punta de una tradición mayor.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La fundición de plomo más antigua documentada en la península ibérica, datada entre 1900 y 1700 a. C.
  • Dónde: Yacimiento arqueológico de Minferri, en Juneda (Les Garrigues, Lleida).
  • Institución responsable: Estudio liderado por la Universidad de Granada, con la Universidad de Lleida, la Universidad de Cambridge e Iltirta Arqueologia, publicado en Antiquity.
  • Cuándo: Actividad metalúrgica fechada entre 1900 y 1700 a. C.; estudio publicado y recogido en 2026.
  • Impacto a futuro: Replantea el origen de la metalurgia del plomo en Iberia y obliga a explicar por qué la técnica se perdió durante siglos.

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