La reversión del carry trade del yen fortalece la divisa hasta 155 por dólar y dispara la aversión al riesgo global

La especulación sobre un endurecimiento más rápido del Banco de Japón y la reunión extraordinaria del GPIF aceleran el desmontaje de posiciones financiadas en yenes. El efecto se traslada ya a las bolsas europeas y a la política del BCE en un contexto de aversión al riesgo crecie

He pasado la mañana siguiendo el cruce del USD/JPY y la señal es inequívoca: la reversión del carry trade del yen se ha convertido en el principal foco de aversión al riesgo para las bolsas globales. El yen cotiza en el rango alto de 155 unidades por dólar, después de cerrar el jueves en 157. No es un movimiento menor: confirma el desmontaje acelerado de posiciones financiadas en divisa japonesa.

El detonante, según Nikkei Asia, es la creciente especulación de que el Banco de Japón podría acelerar las subidas de tipos de interés más rápido de lo previsto. Ese cambio de expectativa no es trivial: durante meses, el BoJ había insistido en un ritmo gradual y condicionado a la evolución de los salarios.

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A ello se suma un factor poco habitual: el GPIF, el fondo público de pensiones de Japón, celebró en agosto una reunión extraordinaria. Los mercados interpretan esa convocatoria como la antesala de un incremento de la compra de activos denominados en yenes.

La sesión asiática de este viernes: del 157 al 155

La apreciación de esta madrugada se produce tras una sesión previa en la que el yen ya había roto la barrera de 157. Los datos que manejan las mesas de Tesorería en Tokio son claros:

  • USD/JPY: rango alto de 155, frente a los 157 del cierre anterior.
  • Expectativa de tipos: el mercado descuenta un endurecimiento más veloz del BoJ.
  • Factor institucional: la reunión de agosto del GPIF alimenta las compras de activos en yenes.

No hay una orden concreta de intervención, pero el movimiento en el contado sugiere que los fondos globales están cerrando posiciones apalancadas con divisa barata.

El fondo de pensiones japonés y la señal institucional

La reunión extraordinaria del GPIF en agosto es la pieza que muy pocos analistas tenían en el radar. Tradicionalmente, el fondo de pensiones japonés es un vendedor neto de yenes cuando busca rentabilidad en el exterior. Si ahora incrementa la proporción de activos domésticos, la demanda estructural de yenes se refuerza precisamente cuando el carry trade se deshace.

“La brusca apreciación del yen podría indicar señales de una reversión del carry trade.” — Nikkei Asia, 4 de septiembre de 2026

Esa lectura es coherente con lo que veo en los mercados de futuros: los especuladores no están esperando al comunicado del BoJ para reducir exposición. Están actuando ya.

El dilema del Banco de Japón y la señal para Occidente

Detrás de esta apreciación hay un dilema real para Tokio. Si el BoJ acelera las subidas, la divisa se fortalece y castiga a los exportadores; si no lo hace, el diferencial de tipos con Occidente seguirá alimentando la salida de capitales. La especulación actual se inclina por la primera opción, lo que tiene una consecuencia directa: el yen fuerte actúa como un impuesto sobre los beneficios del Nikkei 225.

El gobernador Kazuo Ueda ya había señalado que el ajuste monetario dependería de la confirmación de los salarios. El riesgo no resuelto es la velocidad: deshacer posiciones de carry trade en un entorno de liquidez baja puede generar episodios de volatilidad extrema, como los que vimos en otros ciclos. El mercado está descontando un ajuste ordenado, pero nada garantiza que lo sea.

Mi seguimiento se centra ahora en dos hitos: la próxima reunión del BoJ y la reacción del Nikkei 225 en el cierre de esta sesión. Esa combinación dirá si estamos ante una corrección técnica o ante un cambio de régimen monetario en Asia.

🌐 El efecto dominó en Occidente

La reversión del carry trade del yen no es un asunto local. Si el yen se aprecia, los inversores que tomaron préstamos en Japón para comprar activos en dólares o euros deben cubrir sus posiciones, lo que presiona a la baja las bolsas de Nueva York, Fráncfort y Madrid. Para España, el impacto directo es limitado, pero refuerza una dinámica de aversión al riesgo que puede endurecer las condiciones financieras en la eurozona justo cuando el BCE evalúa recortes de tipos.

  • Presiona a la baja las bolsas europeas y Wall Street por el desapalancamiento de posiciones financiadas en yenes.
  • Puede acelerar la expectativa de recortes del BCE si la aversión al riesgo frena la inflación importada.
  • Exige vigilar a los exportadores europeos con exposición a Japón y a las cotizadas del IBEX 35 con financiación en divisas.

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