Apple arranca la producción de su iPhone plegable con un cuello de botella: cientos de unidades al día. El objetivo de la compañía pasa por fabricar entre 8 y 10 millones de dispositivos antes de que termine 2026, según la cadena de suministro citada por Nikkei Asia. La escasez se anticipa antes incluso de la keynote del 9 de septiembre.
Claves de la operación
- Producción actual de apenas cientos de unidades al día. Nikkei Asia cifra la capacidad real de fabricación en un arranque manual, lejos de las decenas de miles diarias necesarias.
- La exigencia de calidad retrasa el escalado industrial. Apple prioriza los ciclos de plegado, la planitud máxima del panel y la robustez de la bisagra antes de acelerar la producción.
- Huawei lanza su triple plegable dos días antes. El 7 de septiembre, la firma china presentará su apuesta justo antes de la keynote de Apple, elevando la presión competitiva.
El atasco de la cadena de suministro: del arranque manual a la escala industrial
Según el medio japonés, las fuentes de la cadena de suministro confirman que Apple fabrica solo varios cientos de teléfonos plegables cada día. La cifra contrasta con el ritmo necesario para cerrar el año con la meta prevista: entre 8 y 10 millones de unidades. El salto es enorme. Pasar de centenares de unidades diarias a decenas de miles exige multiplicar la capacidad más de cien veces en cuestión de semanas.
No es un problema de falta de componentes ni un defecto de diseño. El cuello de botella responde a los estándares de calidad que Apple se ha impuesto. La compañía quiere maximizar los ciclos de plegado de la pantalla flexible, asegurar la máxima planitud del panel y garantizar una bisagra especialmente robusta. Estos requisitos, difíciles de cumplir en el arranque, lastran la productividad en esta fase.
Hace apenas un mes, Apple activó una ronda de verificación adicional en las fábricas para comprobar que el diseño se podía fabricar a gran escala. Ese proceso ha retrasado el inicio de la producción comercial. Desde la redacción de Merca2.es entendemos que se trata de una decisión deliberada: llegar tarde al segmento plegable solo se justifica con un producto fiable.
Huawei llega antes y plantea una batalla de plegables en septiembre
Huawei anunciará el próximo lunes, 7 de septiembre, su última generación de móviles con triple pliegue. Dos días después, el 9 de septiembre, Apple desvelará el primer iPhone plegable en la keynote liderada por John Ternus, su nuevo director general. La coincidencia temporal no es casual: Huawei quiere disputar los titulares antes de que Cupertino acapare la conversación.
Apple llega tarde al segmento plegable y lo hace sin margen de error en producción, justo la semana en que Huawei busca robarle el foco.
Samsung mantiene el liderazgo europeo en plegables, con la familia Galaxy Z como referencia. Huawei ha apostado por formatos más complejos, como el triple pliegue, para diferenciarse. Apple entra por fin en la categoría con la promesa de una experiencia pulida.
La capacidad actual de varios cientos de unidades al día no es definitiva. Nikkei Asia admite que la fabricación aún está en la fase de arranque. El desafío reside en la velocidad a la que las líneas puedan alcanzar el rendimiento óptimo. Si el escalado se logra durante las próximas semanas, el lanzamiento podría salvarse; si no, la disponibilidad inicial será mínima.
Lo que Apple se juega en el mercado europeo del plegable
Apple llega a los plegables cuando la categoría ya ha superado la fase experimental. En Europa, Samsung ha construido una posición dominante con cinco generaciones de Galaxy Z Fold. Huawei, por su parte, ha sorteado las restricciones comerciales apostando por formatos más atrevidos, como el triple pliegue. Cupertino no compite por precio ni por volumen global; compite por el usuario premium que renueva su iPhone cada dos años y que no ha encontrado motivos para cambiar de ecosistema.
El tejido de Apple en España refuerza esta tesis. El iPhone es una referencia en el segmento alto y el ecosistema iOS retiene a millones de usuarios. Un plegable con fallos de fiabilidad erosionaría la reputación de una compañía que factura cada año una parte sustancial de sus ingresos con el negocio del iPhone. La firma de Cupertino se juega algo que no se mide solo en unidades: la credibilidad en una categoría donde llega por detrás.
Riesgo principal: la dependencia del precio. La combinación de bisagra reforzada, controles de calidad adicionales y producción limitada anticipa un precio elevado, que reducirá el mercado objetivo a un segmento estrecho, con la excepción de los usuarios más leales. El evento del 9 de septiembre aclarará si la apuesta era producir 10 millones o, como sospechan algunos analistas, la ambición real es otra.
Próximo hito concreto: la keynote del 9 de septiembre confirmará el equilibrio entre aspiraciones y capacidad real. Merca2.es seguirá atenta al ritmo de escalado que Apple comunique, si lo hace, y a la reacción de la cadena de valor en China. La escasez inicial, si se confirma, revalorizará el stock disponible en los distribuidores autorizados.




