Fidelity avisa: el mercado bajista de bitcoin sigue y ve un posible suelo en noviembre

El rebote de agosto ha devuelto al bitcoin por encima de los 75.000 dólares, pero la firma advierte de que los ciclos no duran exactamente cuatro años. La votación de la ley de criptoactivos en Estados Unidos puede condicionar el próximo movimiento.

El mercado bajista de bitcoin no ha terminado todavía, al menos según Fidelity. La criptomoneda ha recuperado los 75.000 dólares y ronda los 81.600, con una subida cercana al 30% en el último mes, pero la gestora estadounidense mantiene abierta la puerta a un nuevo suelo en noviembre.

La advertencia importa porque llega en plena euforia. Agosto fue un mes claramente alcista y el optimismo volvió a los foros, los medios y las carteras. Fidelity no discute la mejora; solo pide no confundir un rebote con el final del ciclo bajista, el bear market de bitcoin.

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Qué dice Fidelity sobre el mercado bajista de bitcoin

El análisis parte de Chris Kuiper, vicepresidente de investigación de Fidelity Digital Assets. Según su lectura, el fondo del mercado ya podría haberse tocado en julio, cuando bitcoin cotizó por debajo de los 65.000 dólares. Pero también contempla que la criptomoneda vuelva a caer y marque un nuevo mínimo en noviembre o más adelante.

Kuiper introduce un matiz que conviene no olvidar: los ciclos de bitcoin no duran exactamente cuatro años. Por eso, utilizar el calendario como herramienta de precisión es un error. Si algo define al mercado cripto es que las fases se alargan o se acortan más de lo esperado.

El gran detonante del rebote de agosto fue el Tesoro estadounidense. El Departamento del Tesoro anunció que duplicaría con creces sus recompras de deuda pública. Eso reavivó la llamada operación devaluación, una apuesta por activos que protegen contra la pérdida de valor del dinero. En cristiano: los inversores volvieron a ver a bitcoin como un refugio.

La secuencia tiene lógica. Cuando un gobierno recompra su propia deuda, inyecta más liquidez y debilita la confianza en la moneda. En ese contexto, los activos escasos como bitcoin suelen ganar atractivo. Eso explica el tirón de agosto, pero no borra el techo que marcó en octubre del año pasado.

El rebote de agosto no cierra un ciclo a la baja; solo vuelve a abrir la conversación sobre cuánto puede durar.

Por qué el rebote no borra la cautela

El repunte debe leerse en contexto. Bitcoin marcó su máximo histórico en octubre del año pasado, al tocar los 126.080 dólares. Durante buena parte de junio y julio se movió por debajo de los 65.000 dólares, con una volatilidad especialmente contenida. Mantenerse por encima de los 75.000 es una mejora, pero todavía deja lejos los máximos.

A la foto técnica se suma la incertidumbre política. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, urgió en agosto a los legisladores a aprobar la ley de estructura de mercado de criptoactivos, conocida como Clarity Act. Los legisladores votarán la norma este mes de septiembre, y el desenlace puede influir más que cualquier indicador de sentimiento.

La norma importa porque el sector lleva años reclamando reglas claras sobre bitcoin, las stablecoins —monedas estables vinculadas al dólar— y otros criptoactivos. Una aprobación daría certidumbre regulatoria y, probablemente, consolidaría el rebote. Un retraso o un rechazo devolvería protagonismo al escenario bajista que Fidelity no descarta.

bear market bitcoin

Una lectura serena de cara a noviembre

Conviene recordar de dónde venimos. El mercado vivió un invierno duro en 2022, con la caída de proyectos como Terra y la quiebra del exchange FTX. La recuperación se cimentó, sobre todo, en la aprobación de los ETF al contado en Estados Unidos en 2024, fondos cotizados que facilitaron la entrada de dinero institucional.

La gran diferencia con ciclos anteriores es la presencia de dinero institucional. No es lo mismo un rebote alimentado por el apalancamiento de pequeños inversores que uno sostenido por gestoras como Fidelity. Por eso, los avisos de la propia Fidelity tienen un peso específico: surgen de quien observa de cerca las entradas de capital serio.

Buena parte del mercado interpretó el máximo de octubre como la prueba de que bitcoin era, por fin, un activo maduro. Fidelity acierta al enfriar esa conclusión. La madurez no elimina la volatilidad ni los ciclos; simplemente cambia quién los protagoniza y con qué velocidad se mueve el dinero.

El riesgo, además, no es solo técnico. El cierre de 2026 dependerá de una votación política en Estados Unidos, de la estrategia del Tesoro y de una liquidez que sigue siendo más frágil que la de la renta variable. Cualquier inversor que empiece ahora debe asumir que noviembre puede traer una nueva prueba de fuego, no una sentencia definitiva.

Por ahora, los 75.000 dólares aguantan. La siguiente cita importante es la votación del Clarity Act. Hasta que el precio no confirme si julio fue un suelo o solo una pausa, conviene mirar más los niveles y menos las narrativas inmediatas.


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