La DGT ya tiene operativos 130 radares inalámbricos casi indetectables en carreteras de toda España. Si superas el límite, la sanción va de 100 a 600 euros y puede restar puntos del carnet según el exceso.
Qué son los radares inalámbricos y por qué resultan tan difíciles de detectar
Tráfico ha reforzado en los últimos meses su flota de cinemómetros portátiles conocidos como Veloláser. La pasada primavera confirmó una partida de más de un millón de euros para incorporar nuevos controles dinámicos, con la previsión de instalar hasta 122 controles entre 2026 y 2027. Sumadas las dos remesas anteriores, la DGT dispone ya de una flota de 130 dispositivos repartidos por toda España: una primera compra de 60 unidades y otra posterior de 70.
La clave de su eficacia está en la tecnología láser. A diferencia de los radares fijos convencionales, no emiten flash visible y lanzan haces que miden la velocidad del vehículo en fracciones de segundo. Apenas superan los 50 centímetros y pesan menos de dos kilos, por lo que los agentes pueden colocarlos en trípodes, guardarraíles o sobre vehículos camuflados sin que el conductor los perciba a tiempo.
Su conexión 4G y WiFi elimina los cables y permite a la patrulla de la Guardia Civil recibir imágenes en tiempo real desde varios metros de distancia. La batería interna da hasta cinco horas de uso inalámbrico y su rango de medición va de 30 a 250 km/h, en ambos sentidos de la circulación, de día, de noche y con climatología adversa. Por eso sirven igual en travesías urbanas, carreteras convencionales o autovías.
El radar inalámbrico no avisa con un destello: si levantas el pie al ver un coche parado, puede ser demasiado tarde.
Dónde se esconden estos radares y qué margen de aviso tienen

La DGT no publica la ubicación exacta de cada unidad, pero sí confirma que la Guardia Civil los concentra en Tramos de Concentración de Accidentes y en vías secundarias con exceso de velocidad recurrente. Al ser dispositivos móviles, pueden cambiar de tramo cada pocas horas.
Los agentes los instalan sobre soportes metálicos, biondas y sobre todo detrás de quitamiedos o guardarraíles. También usan trípodes ocultos tras marquesinas, árboles, vegetación, pilares de puentes, paneles de señalización o farolas, y en algunas campañas se montan sobre la carrocería o el parabrisas de coches camuflados de la DGT.
La consecuencia es especialmente relevante en carretera convencional: no hay destello que delate la medición y el conductor solo ve la denuncia cuando ya ha sido validada. La normativa no obliga a colocar un panel de aviso previo en cada punto donde opera un radar móvil de estas características.
Cómo evitar la multa de 100 a 600 euros y la pérdida de puntos
El baremo sancionador de la DGT para el exceso de velocidad parte de 100 euros en los tramos leves, que no restan puntos. Las infracciones graves suben a entre 300 y 400 euros con pérdida de dos a cuatro puntos, y las muy graves llegan a 600 euros y pueden retirar hasta seis puntos del carnet.
Para no llevarte la denuncia basta con respetar el límite en todo el tramo, pero conviene prestar especial atención a las vías secundarias y a los puntos negros. Puedes consultar los tramos de concentración de accidentes y los controles anunciados en la web oficial de la DGT antes de viajar.
Los radares inalámbricos no discriminan por tipo de vehículo: turismos, motos, furgonetas o camiones quedan expuestos igual. La medida se aplica de día y de noche, en cualquier condición meteorológica.
¿Radares disuasorios o trampa recaudatoria? La letra pequeña
En mi lectura, el refuerzo con radares Veloláser tiene una doble cara. Por un lado, resulta difícil calificar de ilegal su discreción: son cinemómetros homologados y su presencia en Tramos de Concentración de Accidentes responde a una lógica de seguridad vial. Por otro, la ausencia de flash reduce la capacidad disuasoria inmediata; el radar que no se ve no frena al conductor antes del punto de control, solo castiga después.
La DGT asume que la sanción ejerce una pedagogía disuasoria general, pero el conductor que desconoce el tramo puede circular por encima del límite sin percibir riesgo inminente. El detalle clave es que no basta con frenar al ver un coche parado en el arcén: si el haz ya midió la velocidad instantánea, la denuncia está servida. En la práctica, el cumplimiento del límite en vías secundarias y tramos de concentración de accidentes sigue siendo la única cobertura fiable. No es una caza indiscriminada, pero exige un cambio de hábito: levantar el pie en todo el recorrido, no solo en los puntos con cartel de radar.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Exceso de velocidad detectado por radares inalámbricos Veloláser ya operativos en toda España.
- Sanción económica: De 100 a 600 euros según el exceso.
- Puntos del carnet: De 0 a 6 puntos según el tramo de exceso.
- Entrada en vigor: Ya está vigente; el despliegue adicional se mantiene entre 2026 y 2027.




