8Tus datos tendrán que procesarse dentro de la UE: las respuestas llegarán más lentas y con más errores
Bruselas no ha aprobado una norma que diga literalmente “procesa los datos en la UE”, pero el resultado práctico es ese. El RGPD, la sentencia Schrems II y el informe del Comité Europeo de Protección de Datos sobre ChatGPT dejaron sin base jurídica sólida el envío de datos personales a EE.UU.; sobre ese suelo, el Garante italiano multó a OpenAI con 15 millones de euros en diciembre de 2024 y Alemania y España abrieron investigaciones. La respuesta de la compañía llegó en febrero de 2025 con la residencia de datos en Europa para ChatGPT Enterprise, Edu y la API, ampliada en enero de 2026 a la inferencia dentro de la UE. Pero es opcional, solo para proyectos nuevos y con límites: no todos los modelos ni funciones están disponibles en la configuración europea y parte de los registros de seguridad siguen saliendo del continente. Con la Ley de IA ya en aplicación (multas de hasta 15 millones o el 3% de la facturación mundial desde agosto de 2026) y ChatGPT designado motor de búsqueda de muy gran tamaño, localizar los datos en Europa deja de ser una promesa comercial y se convierte en la única vía para operar.
El precio lo paga el usuario europeo, que recibe un servicio más lento y con más fallos. Enrutar las peticiones a centros de datos europeos añade latencia: los desarrolladores que han medido el salto transatlántico hablan de 30 a 150 milisegundos extra por salto, y de 150 a 200 cuando la ruta pasa por EE.UU., que sigue siendo el destino por defecto si no se configura la residencia. El problema mayor es la capacidad: los clústeres de inferencia de OpenAI en Europa, alojados en infraestructura de Azure, son mucho más pequeños que los estadounidenses, así que en horas punta las colas se alargan y crecen los tiempos de espera y los errores. A eso se suma que la configuración europea deja fuera parte de los modelos y funciones —OpenAI llegó a no activar la memoria persistente en el Espacio Económico Europeo por las leyes de privacidad— y que los registros de seguridad se siguen copiando en EE.UU. Misma suscripción, mismo precio y, en la práctica, peor servicio para quien vive al este del Atlántico.



