La predicción de Ethereum de Bitwise: el ETH superará los 8.000 dólares en 2030, según su CIO Matt Hougan

El CIO de Bitwise cree que Ethereum y Solana compiten con modelos de valoración opuestos y recomienda tener ambos activos. Su equipo también apuesta por un Bitcoin en 180.000 dólares para 2030.

Ethereum podría superar los 8.000 dólares en 2030, según Matt Hougan, director de inversiones de Bitwise. Ethereum y Solana compiten por dos vías opuestas de generar valor, y su recomendación no pasa por elegir: pasa por tener ambos.

La previsión de Bitwise: Ethereum por encima de los 8.000 dólares en 2030

La cifra se mencionó el jueves en una entrevista con The Rollup. Hougan y Ryan Rasmussen, jefe de investigación de la gestora, respondieron si esperaban que ether superase la barrera de los 8.000 dólares antes de 2030. Ambos apostaron por el sí, aunque Hougan admitió que el resultado sigue abierto.

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La conversación llega semanas después de un memorando de agosto en el que Hougan defendió que los activos cripto fuera de Bitcoin pueden duplicar su valor, e incluso más, si las redes trasladan ingresos a sus titulares mediante recompras y quemas de tokens. Ese mecanismo, la quema, retira monedas de circulación de forma permanente y reduce la oferta.

En las últimas 24 horas, según datos recopilados por Stocktwits, ether y Solana caían alrededor de un 2%, mientras que Bitcoin cedía algo más del 2%. El sentimiento minorista de ether se mantenía en zona neutral, el de Solana en terreno ‘extremadamente alcista’ y el de Bitcoin en una posición alcista.

Ethereum frente a Solana: dos maneras opuestas de valorar una red

Hougan describió este pulso como uno de los debates más fascinantes del mercado. Ethereum se posiciona como un activo monetario, una suerte de dinero digital que se apoya en la quema de parte de sus comisiones para limitar la oferta. Solana, en cambio, apuesta por capturar ingresos de forma directa a través del uso intensivo de su red. Son dos formas opuestas de medir el valor, y el directivo cree que todavía es pronto para saber cuál prevalecerá.

Ese interés por Ethereum crece al calor de las stablecoins (monedas estables) y de la tokenización de activos, según los ejecutivos de Bitwise. En la práctica, esto significa que más empresas usan la red para emitir estas monedas y representar activos tradicionales, lo que genera una demanda constante de ether para pagar comisiones.

La batalla ya no es entre blockchains, sino entre dos maneras de hacer que un token capte valor: escasez o ingresos.

Ese debate no es solo teórico. La propuesta SGP-0003 de Solana agrupa medidas para aumentar la quema de comisiones y reducir la emisión de nuevos tokens, un intento de acercar su política a la lógica de captura de ingresos. Algunos inversores institucionales empiezan a leer estos movimientos como señales de madurez y disciplina financiera.

Rasmussen puso el foco en la secuencia de entrada de capital. Los comités de inversión que montan carteras para asesores financieros probablemente comenzarán por Bitcoin. Después añadirán ether y Solana, previsiblemente en proporción a su capitalización de mercado.

Qué significa esta previsión para el inversor de ether

Conviene recordar que las predicciones de este tipo no son promesas. El sector ya ha vivido fases en las que el precio se adelantó a los fundamentales y luego corrigió con dureza. La diferencia actual es que Ethereum ya no depende solo de la narrativa: hay staking (el mecanismo por el que se bloquean ether para validar la red a cambio de recompensas), miles de validadores, ETFs spot (fondos cotizados) en Estados Unidos desde 2024 y un ecosistema DeFi (las finanzas descentralizadas) considerable.

En 2022, The Merge eliminó la minería de la ecuación, y en julio de 2024 los ETFs de ether abrieron la puerta al capital institucional. Desde entonces, la conversación se ha desplazado hacia la utilidad real y los ingresos. Por eso una previsión a seis años vista no se sostiene solo con inercia de precio: necesita que la red siga captando demanda.

Ese avance no elimina los riesgos. El staking de Ethereum sigue concentrado en un puñado de proveedores, los rollups (las segundas capas que procesan transacciones aparte y las resumen en la red principal) compiten entre sí y capturan parte de las comisiones, y Solana presiona con una red rápida y barata. Si el mercado premiara únicamente los ingresos por uso, Ethereum tendría que demostrar que su papel monetario vale más que las mejoras de oferta de su competidor.

La última vez que Ethereum vivió una tensión parecida por las comisiones fue en 2021, durante el auge de las finanzas descentralizadas. Los costes de uso se dispararon y empujaron a muchos usuarios hacia soluciones más baratas. Aquella congestión obligó a acelerar los rollups, y ahora la red principal compite incluso con sus propias capas. Es un recordatorio de que el valor no se decide solo en el diseño técnico, sino en la experiencia de uso.

Mi lectura es prudente: la previsión de los 8.000 dólares no es descabellada si la hoja de ruta se cumple, pero tampoco es una línea recta. La próxima gran cita de Ethereum, las sucesivas actualizaciones destinadas a mejorar comisiones y capacidad, será una buena prueba. Si no llegan con la demanda esperada, la tesis monetaria perderá fuelle.


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