Los radares de IA ya multan el móvil al volante con 200 euros y seis puntos. La Dirección General de Tráfico aplica esta sanción mediante cámaras de inteligencia artificial que detectan el teléfono escondido en la mano o entre las piernas. Aparcar en zona prohibida, saltarse un paso de cebra o circular en sentido contrario también queda bajo la lente de estos dispositivos. La multa frena la conducta, pero lo inquietante es la ubicuidad: la cámara no avisa y ve lo que el ojo humano no alcanza.
El despliegue no es una novedad teórica. El Servei Català de Trànsit (SCT) ha probado este verano cámaras de alta resolución con IA en la AP-2 y la AP-7. El proyecto piloto, de momento no sancionador, registró en pocas semanas más de 13.000 infracciones por uso indebido del móvil y del cinturón. La Generalitat pretende aprobar en los próximos meses la tramitación automática de denuncias. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Pamplona ya tiene instalados radares urbanos con IA en proceso de homologación por el Centro Español de Metrología.
Qué detecta ya el radar de IA y a quién multa
La principal novedad de estas cámaras no es solo que captan al conductor que habla con el teléfono en la oreja. Los modelos probados por el SCT son capaces de detectar si el móvil está oculto y sujeto con la mano, o incluso si va escondido apoyado entre las piernas. Ningún uso del teléfono pasa desapercibido para sus lentes. En paralelo, los radares instalados en Pamplona leen matrículas, graban en color y cruzan datos con inteligencia artificial para tramitar denuncias de forma automática.
La lista de infracciones que pueden perseguir estos equipos es amplia. Controlan la velocidad en un rango de entre 10 y 320 km/h, lo que les permite sancionar cualquier exceso en zonas de 20, 30 o 50 km/h. Además de la velocidad, estas cámaras detectan el uso del móvil, el cinturón mal puesto o desabrochado, aparcar en zonas prohibidas, realizar giros prohibidos, saltarse un paso de cebra, saltarse un semáforo en rojo, hacer cambios de carril antirreglamentarios, detenerse en zonas de cebreado amarillo y circular en sentido contrario.
El radar de IA no solo ve el móvil: detecta desde aparcar mal hasta saltarse un paso de cebra sin que el conductor sepa dónde está colocada la cámara.
Cuándo entra en vigor la sanción automática y qué excepciones hay
La infracción por usar el teléfono al volante ya está vigente en todo el territorio nacional: 200 euros y seis puntos. Lo que varía es el momento en que estos radares empezarán a tramitar denuncias de forma íntegramente automática. En Cataluña, el proyecto del SCT sigue en fase de pruebas no sancionadora; la Generalitat trabaja para aprobar la tramitación automática en los próximos meses.
En Pamplona, los radares ya están colocados por calles de la ciudad y en proceso de homologación por el Centro Español de Metrología. El Ayuntamiento busca que sean rotatorios y no tengan siempre la misma localización, precisamente para evitar que los conductores memoricen su ubicación. Hasta que no concluya la homologación, su capacidad sancionadora queda supeditada a la validación metrológica.
- Excesos de velocidad en vías urbanas.
- Usar el móvil mientras se conduce.
- Saltarse un paso de cebra.
- No llevar el cinturón de seguridad.
- Aparcar en zonas prohibidas.
- Realizar giros prohibidos.
- Saltarse un semáforo en rojo.
- Cambios de carril antirreglamentarios.
- Detenerse en zonas de cebreado amarillo.
- Circular en sentido contrario.

Cómo evitar la multa con cámaras rotatorias y sin avisar
La mejor defensa no es memorizar dónde están estos radares: es asumir que pueden estar en cualquier calle. El móvil debe quedarse en el soporte homologado, nunca en la mano ni entre las piernas. El cinturón, abrochado también en los asientos traseros. En ciudad, respeta los límites de 20, 30 o 50 km/h y cede el paso al peatón antes de cualquier cruce. Aparca solo en las plazas habilitadas y evita pisar el cebreado amarillo, aunque sea una parada breve.
Si recibes una sanción captada por una cámara de IA, comprueba que la denuncia incluya la matrícula, la fecha, la hora y la fotografía de la infracción. Puedes verificar el saldo de puntos en la sede electrónica de la DGT.
Un salto tecnológico con aristas: homologación, privacidad y recaudación
La eficacia de estos radares es innegable. En pocas semanas, el proyecto piloto del SCT registró más de 13.000 infracciones, un volumen que cualquier patrulla física tardaría meses en detectar. La capacidad de ver el móvil escondido entre las piernas supone un salto cualitativo frente a la patrulla de tráfico clásica. También plantea dudas razonables sobre la supervisión humana: una cámara no interpreta el contexto, ni aprecia si el conductor apartó el móvil justo antes de ser captado.
En mi lectura, la sanción de 200 euros y seis puntos por el móvil al volante es proporcionada: es la misma que ya aplica cualquier agente desde la reforma. Lo nuevo no es el importe, sino la ubicuidad del control. Eso exige que la homologación metrológica sea rigurosa, que exista un procedimiento de recurso claro y que las administraciones no utilicen estos sistemas como cajeros automáticos. La rotación de los radares en Pamplona es un buen criterio disuasorio, siempre que se publique esa rotación o se señalice la zona con transparencia.
El riesgo está en los falsos positivos. Una cámara de IA puede confundir un objeto con el móvil si la validación no es humana. Por eso el conductor debe revisar siempre la fotografía de la denuncia, conservar el derecho a alegar y exigir que la imagen sea nítida y proporcione certeza. La prevención sigue siendo más barata: el móvil en el soporte homologado y la mirada en la carretera.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Uso del móvil al volante y otras nueve infracciones urbanas detectadas mediante radares de IA.
- Sanción económica: 200 euros por usar el móvil al volante; variable para el resto de infracciones.
- Puntos del carnet: 6 puntos por usar el móvil al volante; variable para las demás conductas.
- Entrada en vigor: La sanción del móvil ya está vigente; los radares de Pamplona están en homologación y el proyecto catalán sigue en pruebas no sancionadoras.




