El fondo IA Andreessen Horowitz capta 1.100 millones para su ‘Machine Age’ de hardware e IA

La gestora amplía su programa de inversión en infraestructura con foco en chips, robótica y equipamiento para centros de datos. El movimiento confirma que el capital riesgo vuelve a la capa física de la inteligencia artificial.

La demanda de infraestructura para inteligencia artificial crece más rápido que la capacidad de fabricación de chips, y Andreessen Horowitz acaba de mover ficha con un fondo de 1.100 millones de dólares que marca hacia dónde va el capital riesgo.

El nuevo vehículo, bautizado como Machine Age Fund, se ha anunciado este viernes según recoge SiliconANGLE. Su objetivo es respaldar a startups de infraestructura de IA: fabricantes de chips, sistemas de memoria, equipos de red y proveedores de hardware de edge AI. También entran en el radar los electrodomésticos inteligentes y la robótica.

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Machine Age: 1.100 millones para romper el cuello de botella del hardware

La cifra importa por el contexto. El fondo de Andreessen Horowitz no busca aplicaciones de software, sino la capa física que las sostiene. En los últimos dos años, la firma ha invertido en más de media docena de de startups de infraestructura de IA en varios segmentos del mercado.

Los socios generales de la gestora lo explican con un dato duro: la oferta del sector hardware está acostumbrada a crecer entre un 20% y un 30% anual, no al triple dígito que exige la demanda actual. Su conclusión es que ese desajuste cambiará rápido.

Vamos a los números. 1.100 millones de dólares no es una ronda de una única startup, sino capital fresco que se desplegará en varias compañías. Es un movimiento de posicionamiento, no una apuesta aislada.

La infraestructura ya no es un sector aburrido: es el nuevo campo de batalla donde el capital riesgo busca rentabilidades de triple dígito.

Heron Power y las apuestas previas de la firma en infraestructura

En 2025, Andreessen Horowitz respaldó a Heron Power Inc., una compañía que desarrolla transformadores para centros de datos. La función de un transformador es reducir la tensión de la electricidad que llega desde las plantas de generación hasta un nivel apto para su distribución.

Levantar capital no es el éxito: es contraer una deuda de crecimiento que el founder tendrá que devolver con resultados.

Los transformadores convencionales usan una bobina metálica sumergida en líquido aislante. Los sistemas de Heron, en cambio, sustituyen la bobina por chips de gestión de energía fabricados con carburo de silicio, el segundo material más duro después del diamante. Añaden además una batería que se activa durante los cortes de luz para evitar interrupciones en el centro de datos.

📦 Caso de estudio: Heron Power

  • El reto: Los transformadores convencionales para centros de datos usan bobinas metálicas y líquidos aislantes que ralentizan la fabricación y encarecen el mantenimiento.
  • La jugada: Sustituir la bobina por chips de gestión de energía fabricados con carburo de silicio y añadir baterías para cortes eléctricos.
  • El resultado: Un transformador en formato contenedor, más pequeño, con mayor eficiencia de costes y plazos de entrega más cortos.
  • La lección: El hardware no compite solo por precio: compite por diseño de cadena de suministro y fiabilidad energética.

No es la única apuesta. El porfolio de infraestructura incluye a Volta Infrastructure Holdings, constructora de centros de datos, al fabricante de chips Unconventional Inc. y a varias startups de robótica. El equipo que firma el movimiento tiene pedigrí técnico: Martin Casado y Raghu Raghuram, dos de los autores del anuncio, pasaron antes por VMware; Guido Appenzeller fue director tecnológico del negocio de centros de datos de Intel.

La lección aquí es que el dinero ya no fluye solo hacia el software. La escasez de capacidad física convierte a cada componente del centro de datos en una posible tesis de inversión.

Qué dice este movimiento del capital riesgo (y qué puede copiar un founder español)

Andreessen Horowitz no está sola. En marzo, Kleiner Perkins levantó 3.500 millones de dólares en dos nuevos fondos, uno de ellos centrado en startups de IA en fase temprana. Un mes antes, Thrive Capital —inversora de OpenAI— cerró 10.000 millones de dólares. La dirección es clara: el capital riesgo se está rearmando para financiar la siguiente capa tecnológica.

Para un founder español, la lectura es doble. Primero, hay más dinero global para infraestructura y deep tech. Segundo, la competencia por ese capital exige demostrar que tu hardware no es un proyecto de laboratorio, sino que tiene product-market fit, costes unitarios claros y una cadena de suministro viable.

Ojo al detalle que suele pasarse por alto: el venture capital no paga promesas, paga tracción. Cuando una firma como Andreessen Horowitz invierte en un transformador de estado sólido, lo hace porque ve una necesidad industrial concreta, no una moda.

La escasez de chips y de equipos para centros de datos ha convertido la logística del suministro en una ventaja competitiva. Un emprendedor que quiera captar atención en esta ola debería documentar su runway y su capacidad de fabricación con la misma precisión con la que un SaaS documenta su MRR.

La firma también está enviando un mensaje a los inversores tradicionales: la IA no es solo una capa de software, sino una cadena industrial completa. Quien no entienda la dependencia energética y de semiconductores se quedará fuera de la próxima generación de unicornios tecnológicos.

La lógica se puede aplicar también a la economía real. Una empresa de instalaciones eléctricas en España que se especialice en centros de datos o en integración de baterías para edificios puede operar con métricas de startup: coste de captación por cliente, ticket recurrente de mantenimiento y plazo de recuperación de la inversión.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Mide tu cadena de suministro: Si tu producto depende de chips o componentes, documenta proveedores, plazos y costes antes de presentar tu pitch.
  • Busca tracción física: Un piloto con un cliente real vale más que una presentación impecable en el sector hardware.
  • Calcula tu runway: Los inversores de deep tech quieren saber cuántos meses puedes operar sin una ronda nueva.
  • Elige bien la fase: Los fondos de infraestructura premian el product-market fit, no las ideas de laboratorio.

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