Riesgos de la inteligencia artificial: sus creadores piden freno y Bill Gates propone un impuesto a robots

El fundador de Microsoft sugiere gravar la automatización como se grava el trabajo humano. Mientras tanto, grandes tecnológicas firman una carta conjunta para alertar sobre ciberataques a hospitales y redes de agua.

La inteligencia artificial avanza a una velocidad que incomoda incluso a quienes la están construyendo. Bill Gates acaba de poner sobre la mesa una idea tan simple como polémica: gravar a los robots igual que se grava el trabajo humano. Y la propia industria tecnológica, de forma paralela, firma una carta colectiva en la que admite que hay una ventana muy pequeña para reforzar las ciberdefensas.

Impuesto a robots: la propuesta de Bill Gates

En su análisis más reciente el fundador de Microsoft sostiene que nadie dispone todavía de un plan serio para amortiguar los posibles perjuicios de la automatización. Su receta, explicada en el programa Economía de DW, consiste en aplicar a los robots y a la inteligencia artificial un gravamen similar al impuesto sobre la renta que pagan los trabajadores humanos.

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La presentadora Rosa Casals recuerda que Bill Gates viene insistiendo desde hace tiempo en esta idea. El argumento de fondo es que, si una máquina sustituye a una persona, el Estado deja de recaudar cotizaciones y a la vez pierde ingresos fiscales que se destinaban a servicios públicos. Gates lo plantea, según el programa, como una forma de compensar esa pérdida y financiar la red de protección social mientras llega la transición.

La industria firma una carta urgente sobre ciberdefensa

Desde Nueva York, la corresponsal Ana explica que se ha hecho pública una carta que empieza sin rodeos. La frase con la que abren los firmantes es contundente: existe una ventana muy pequeña de actuación para fortalecer las ciberdefensas antes de que los ataques se vuelvan inmanejables.

Entre los firmantes aparecen Google, Perplexity, OpenAI, Anthropic, la consultora Accenture, General Motors y bancos como Citi. No se trata de un grupo de activistas externos: son los propios laboratorios de inteligencia artificial, los fabricantes de chips y las entidades financieras que dependen de esta tecnología. Su reclamación central es la acción colectiva.

Según DW Español, la carta advierte de que los ciberataques generados con inteligencia artificial van a multiplicarse y a sofisticarse de forma acelerada. Los laboratorios de IA, dicen los firmantes, deberían aportar sus mejores modelos de defensa, mientras que los gobiernos tendrían que coordinarse para responder ante amenazas que ya no entienden de fronteras.

‘Hay una ventana muy pequeña de actuación para fortalecer las ciberdefensas’.

— Carta conjunta de Google, OpenAI, Anthropic y otras empresas, citada en DW Español

Infraestructuras civiles en el punto de mira

El temor que recorre la carta es que las propias herramientas de inteligencia artificial escapen a su control y se utilicen para perpetrar cibercrímenes dirigidos contra infraestructuras civiles. Los ejemplos que citan son concretos: la gestión de agua potable y los hospitales.

Puede parecer exagerado, pero el programa subraya que los ataques a sistemas de agua ya se han producido en otros países. No es ciencia ficción: es un riesgo operativo que los firmantes ven crecer a corto plazo. La carta pide, en definitiva, que la IA no se convierta en una herramienta de doble filo que termine golpeando a las mismas sociedades a las que prometía proteger.

Qué significa esto para empresas y gobiernos

Aquí hay dos presiones distintas. Por un lado, la fiscal: si un impuesto a los robots avanzara, cambiaría el cálculo económico de automatizar. Por otro, la de seguridad: si los laboratorios no coordinan defensas, el coste reputacional y financiero de un gran ataque podría ser enorme.

El matiz importante es que estas alertas ya no vienen de fuera. Vienen de los propios creadores. Y cuando OpenAI, Anthropic o Google firman un documento en el que reconocen que sus herramientas pueden descontrolarse, el mensaje adquiere una autoridad incómoda.

Una transición sin red de seguridad

Lo que une ambas historias es la ausencia de un plan. Bill Gates lo dice respecto al empleo; la carta lo dice respecto a la ciberseguridad. La sensación que transmite el análisis de DW Español es que la tecnología va varios pasos por delante de las instituciones.

La automatización puede traer prosperidad, pero también una brecha fiscal y social si no se gestiona. El impuesto a los robots es una idea polémica, rechazada por muchos economistas liberales, que prefieren dejar que el mercado se adapte. Sin embargo, en un escenario de desempleo tecnológico masivo, quizá se convierta en una salida de emergencia.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.

Youtube video

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