Bitcoin Jackson Hole: roza los 81.000 dólares y sube un 10% semanal

El mercado espera señales sobre tipos y liquidez en la primera gran intervención de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal. El índice de miedo y codicia sube a 71 puntos, en zona de codicia.

Bitcoin vuelve a coquetear con los 81.000 dólares y encadena una subida del 10% en una semana. La criptomoneda líder tocó el jueves un máximo intradía de 80.793 dólares en Nueva York, para moderarse después hasta los 80.236 dólares, según los datos recogidos por Bitcoin Magazine.

El avance coincide con una cita clave para los mercados: la reunión anual de banqueros centrales en Jackson Hole, Wyoming. Allí, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, pronunciará este viernes su primer gran discurso desde que asumió el cargo. El programa oficial, organizado por el Banco de la Reserva Federal de Kansas City, aborda la innovación financiera y su efecto en los pagos y la política monetaria.

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El termómetro del mercado, el índice de miedo y codicia, subió a 71 puntos, en zona de codicia. Este indicador mide el apetito por el riesgo entre los inversores: cuanto más alto, mayor optimismo con los activos considerados volátiles.

Bitcoin supera los 80.000 dólares y amplía su rally semanal

En el acumulado de los últimos siete días, bitcoin gana un 10% y en las últimas 24 horas suma algo más del 2%. Son cifras modestas si se comparan con episodios de euforia pasados, pero suficientes para devolver a la criptomoneda al nivel que perdió después de varios meses de vaivenes.

Parte del impulso llegó la semana pasada, cuando el Tesoro de Estados Unidos anunció que duplicaría el tamaño de sus recompras de bonos a largo plazo. La medida empujó los rendimientos a la baja. Para bitcoin y el oro, activos que no pagan intereses, unos tipos más bajos reducen el coste de mantenerlos en cartera.

Jackson Hole y Kevin Warsh: qué espera el mercado

Kevin Warsh no es un desconocido para el sector cripto. En el pasado ha hecho declaraciones favorables a bitcoin, aunque desde que preside la Reserva Federal se ha mostrado reticente a bajar los tipos de interés. Donald Trump, que lo nominó, lleva meses presionando para que el precio del dinero baje. Esa tensión convierte el discurso de este viernes en una prueba de fuego.

El mercado no espera un giro inmediato en los tipos, pero sí pistas sobre cuánto margen conserva la Reserva Federal para sostener la liquidez.

Según el programa del simposio, el evento pone el foco en criptomonedas y monedas estables, las llamadas stablecoins, dentro de un debate más amplio sobre innovación en pagos. Las stablecoins son criptoactivos diseñados para mantener la paridad con una moneda soberana, normalmente el dólar. Su regulación es uno de los puntos más concretos del calendario legislativo.

La votación de la Clarity Act, la ley que busca aclarar si un activo digital es un valor, una materia prima o una stablecoin de pago, se ha retrasado hasta septiembre. Trump la calificó la semana pasada como una norma ‘muy, muy poderosa’ y pidió a los legisladores que la sacaran adelante.

Por qué Jackson Hole importa más que un discurso

Jackson Hole no suele mover el precio de bitcoin por sí solo, pero marca el tono de la política monetaria para los meses siguientes. La última gran subida sostenida de la criptomoneda, a finales del año pasado, coincidió con un entorno de noticias regulatorias positivas y expectativas de menores costes de financiación.

Lo que está ocurriendo ahora tiene un patrón parecido. Hay una Reserva Federal que no acaba de soltar lastre con los tipos, un Gobierno que presiona a la baja y un marco regulatorio que, por primera vez en años, empieza a tomar forma. Todo eso reduce la incertidumbre, y la incertidumbre es el peor enemigo de los activos de riesgo.

Desde 2024, la aprobación de los ETF al contado en Estados Unidos permitió a gestoras como BlackRock ofrecer exposición a bitcoin sin que el inversor tenga que custodiarlo. Ese cambio estructural acercó el activo a carteras más conservadoras. Ahora, la discusión sobre la Clarity Act y las stablecoins avanza por una vía parecida.

Dicho de otro modo: los inversores no solo compran bitcoin por lo que pueda decir Warsh este viernes. Compran la posibilidad de que, con reglas más claras y financiación más barata, el activo deje de comportarse como una apuesta y pase a integrarse en las carteras convencionales.

El riesgo está en que las expectativas se calienten demasiado. Con el índice de miedo y codicia en 71 puntos, cualquier señal tibia desde Jackson Hole puede provocar una sacudida rápida. Por eso conviene mirar la cita de hoy con interés, pero también con cierta distancia.

En paralelo, conviene recordar que la Fed de Kansas City reunirá durante el simposio a banqueros centrales, funcionarios de la Reserva Federal, legisladores, y académicos. No es un foro menor: aquí se anticiparon giros de comunicación monetaria en el pasado.

Desde esta redacción creemos que el inversor español haría bien en leer la cita de Jackson Hole más por lo que sugiere sobre el apetito de liquidez global que por una frase concreta sobre bitcoin.


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