El staking de Ethereum se ha convertido en el argumento más visible de los productos cotizados vinculados al ether. Según los datos que recoge TradingView, esta forma de obtener recompensas por validar la red está captando más interés que los fondos cotizados de Bitcoin, y la explicación no es solo de precios: el inversor ya no quiere únicamente exposición a la criptomoneda, también busca una renta periódica.
El staking consiste en bloquear una cantidad de ether para ayudar a verificar las transacciones de la red de Ethereum. A cambio, el protocolo reparte recompensas proporcionales a la cantidad bloqueada. Es un poco como dejar una fianza que trabaja para la red y cobrar por ello, con la particularidad de que el activo sigue cotizando y, si todo va bien, la rentabilidad se suma a la revalorización del precio.
Esa combinación es la que está desplazando la atención. Un fondo cotizado de Bitcoin, al menos en su versión más habitual, ofrece exposición al precio del BTC y poco más. Un producto de staking de Ethereum añade una segunda fuente de retorno. Para un asesor financiero, explicar esa diferencia es sencillo: el cliente entiende rápido que está comprando un activo que puede generar un flujo, no solo una expectativa de subida.
Por qué el staking de Ethereum roba protagonismo a los ETF de Bitcoin
El caso más citado en los últimos meses es el producto cotizado de staking de Ethereum de 21Shares, que opera con el ticker ETHC en varias bolsas europeas. Su estructura está pensada para que el inversor no tenga que gestionar claves privadas ni respetar plazos de desbloqueo. El producto está respaldado físicamente al 100% por ether, custodiado en frío por un custodio institucional y cobra una comisión de producto del 0,10%.
El rendimiento del staking se acumula a diario en el valor liquidativo del producto, según la página oficial de 21Shares. En la práctica, eso significa que las recompensas van engordando el precio del producto sin que el inversor tenga que reclamarlas. Para suavizar la métrica, la firma publica también una media móvil de 30 días. No es un detalle menor: en el mundo de los productos cotizados se valora mucho no depender de un solo día de rendimiento.
Hay otro elemento relevante. 21Shares ha señalado que el staking se delega en proveedores institucionales y que las recompensas, una vez descontadas comisiones y gastos, se acumulan en el valor liquidativo antes de las distribuciones trimestrales en efectivo. Además, un un colchón de liquidez específico sirve para afrontar el desfase entre la petición de desbloqueo y la recepción de los ether, algo que en el staking directo puede complicar los reembolsos diarios.
El staking de Ethereum ha dejado de ser un tema de nicho: ahora se explica en las mesas donde se venden fondos cotizados y se mide en comisiones y rendimiento.
ETHC y la nueva vía para acceder a recompensas sin bloquear ether

El producto ETHC intenta resolver una de las fricciones clásicas del staking directo. Un inversor particular suele toparse con umbrales de entrada elevados y con tiempos de espera para recuperar sus fondos. El ETP, en cambio, se apoya en una infraestructura de corretaje estándar y delega la custodia en frío segregada. Según 21Shares, esa estructura permite acceder a las recompensas sin gestionar claves privadas ni interactuar directamente con la cadena de bloques.
La evolución regulatoria acompaña a este giro. La SEC aprobó en septiembre de 2025 las solicitudes que permitían incluir staking en los productos cotizados de Ethereum al contado. Un par de meses después, los ETP de staking de Solana superaron los 1.000 millones de dólares en activos bajo gestión durante su primer mes de vida. Son cifras que explican por qué los emisores europeos, con 21Shares a la cabeza, se han movido con rapidez en este segmento.
Análisis: una puerta de entrada con riesgos a la vista
Desde que Ethereum abandonó la minería en 2022 y se convirtió en una red de validadores, el staking ha pasado de ser una actividad de algunos pocos a una pieza central del ecosistema. Después llegó la habilitación de los retiros en 2023 y, más tarde, la aprobación de los fondos cotizados al contado de ether en Estados Unidos. Cada paso ha ido reduciendo la fricción entre el inversor tradicional y la red.
Dicho de otro modo, lo que propone 21Shares con ETHC no es un cambio de tecnología, sino un cambio de envoltorio. Empaqueta el staking en una estructura bursátil. Eso tiene ventajas evidentes: acceso desde cuentas de corretaje, comisiones explícitas y una auditoría de valor liquidativo. Al mismo tiempo, conviene recordar que el rendimiento del staking no está garantizado. Depende de la actividad de la red, del número de validadores y de las comisiones que pagan las transacciones.
También existe un riesgo de concentración. Si una parte relevante del staking institucional se canaliza a través de unos pocos proveedores, el buen funcionamiento del producto queda ligado a la calidad operativa de esos intermediarios. Es la contrapartida de no gestionar uno mismo las claves. La custodia segregada y el colchón de liquidez mitigan parte del problema, pero no eliminan la posibilidad de un fallo operativo en un escenario extremo.
La gran pregunta no es si el inversor europeo quiere rendimiento. Lo quiere. La cuestión es si los emisores serán capaces de explicar con claridad de dónde sale esa rentabilidad y qué riesgos asume el cliente a cambio. Por ahora, el interés que refleja TradingView apunta a que el staking de Ethereum ha dejado de ser un argumento marginal en las carteras.




