Nvidia tiene muchos motivos para celebrar, millones de ellos, de hecho. La presentación de resultados del día de ayer volvió a silenciar las voces que repiten las advertencias sobre la burbuja de la inteligencia artificial, y aseguró que si tienen una tarea pendiente, es mejorar su capacidad de producción para cubrir la demanda.
La tecnológica ha ganado 59.688 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal, un 126% más que un año antes. Los resultados de Nvidia 2026, publicados anoche tras el cierre de Wall Street, condicionan la apertura del Ibex 35.
Los ingresos trimestrales sumaron 96.221 millones de dólares (82.467 millones de euros), un 106% más interanual y un 18% por encima del trimestre anterior. El negocio de centros de datos aportó 89.000 millones, con un crecimiento del 117%, mientras que la división de computación generó 7.200 millones, un 27% más. Sin embargo, para algunos analistas hay otras dificultades presentes en el futuro inmediato de la empresa.

Desde CitiGroup hacen énfasis en la posibilidad de que la competencia crezca. Hasta ahora, Nvidia ha tenido prácticamente un monopolio en cuanto a la producción de chips, con su modelo Blackwell y ahora con su más reciente Vera Rubin, el que consideran punta de lanza de su nueva generación, pero según los analistas, la posibilidad de que la competencia crezca está más que presente, sobre todo porque la aparición de más modelos de IA con diferentes objetivos también obliga a las empresas a diseñar sus propios productos de hardware, pensados para las funciones específicas. Es una idea a la que ya se han acercado Anthropic, OpenAi o Google.
Aunque la dirección de Nvidia minimiza la amenaza argumentando que los chips internos de los laboratorios son para tareas muy estrechas y específicas, los analistas de Citi proyectan que el volumen de unidades de ASICs crecerá a un ritmo anual del 57% entre 2025 y 2030, superando el crecimiento unitario de las GPUs comerciales a partir de 2028. Empresas clave como Amazon continúan desarrollando activamente sus propios chips competitivos mientras siguen comprando a Nvidia.
Nvidia ya toma acciones defensivas
Si bien la directiva de la empresa ha reducido el peso de esta preocupación, ya han dado pasos a sabiendas de que dejarán de ser la única opción dentro del mercado de los chips para seguir siendo una de las principales. No solo están invirtiendo en nuevos diseños más específicos para sus productos, sino también en mejorar su capacidad industrial para reducir los tiempos de entrega a los clientes.
Es cierto que esto último tiene sus propias dificultades. Como lo señalan sus informes el despliegue de las fábricas de IA se enfrenta al desafío de conseguir suelo, disponibilidad de red eléctrica y capacidad de refrigeración (LPS). Para mitigar estos cuellos de botella de la industria, Nvidia ha tenido que involucrarse en complejas estructuras de financiación, garantías y acuerdos de reparto de ingresos (revenue-share) que asumen el papel de soporte de red de seguridad (backstop) para sus socios.
Además, aseguran que sus chips son capaces de más funciones que los de su competencia. La empresa argumenta que los chips desarrollados internamente por los laboratorios de IA y gigantes tecnológicos se diseñan para tareas extremadamente acotadas y cargas de trabajo muy específicas.
De hecho nvidia se posiciona no sólo como un fabricante de silicio, sino como un proveedor de una plataforma de sistema completo. Esto engloba la computación, interconexiones de red, CPUs y, fundamentalmente, su ecosistema de software CUDA y bibliotecas de aceleración. Su plataforma está optimizada para todo el ciclo de vida de la IA: entrenamiento, inferencia, post-entrenamiento y despliegues masivos en «fábricas de IA».
Los clientes buscan opciones, pero no se van
Es que, a pesar de estar desarrollando sus propias opciones, sus grandes clientes siguen comprando el producto a Nvidia. El caso más evidente es el de Amazon, pues a pesar de que la compañía desarrolla activamente sus propios chips de IA, en paralelo se ha comprometido a adquirir 2 millones de GPUs adicionales de Nvidia durante los próximos dos años.

Incluso una vez que desarrollen su tecnología, hay un reto evidente para escalar su producción al ritmo necesario. Por tanto, pueden contar con dos años más con la pista libre, pero aun así es evidente que el mercado empieza a cambiar, y que la propia Nvidia se verá obligada a prepararse para los cambios en el viento.
El optimismo se mantiene entre los analistas
Pero aunque habrá nuevos retos para la empresa en el futuro inmediato, es evidente que de momento hay motivos para el optimismo. Así lo deja claro el informe de Josh Gilbert, analista de Mercados de eToro, tras la presentación de resultados.
«Nvidia lleva tres años consiguiendo que lo extraordinario parezca normal, y este trimestre no ha sido una excepción. La compañía más que duplicó sus ingresos respecto al mismo trimestre del año anterior, hasta alcanzar los 96.000 millones de dólares, de los cuales 89.000 millones procedieron del negocio de centros de datos, y anticipó unos ingresos de 108.000 millones de dólares para el trimestre que finaliza en octubre, por encima de las estimaciones», sentencia el texto de Gilbert.
«Que una empresa de este tamaño siga creciendo a semejante ritmo resulta asombroso. Blackwell Ultra fue el gran motor del trimestre, mientras que Vera Rubin ya se encuentra en plena producción. Nvidia está lanzando su siguiente generación antes incluso de que sus clientes hayan podido satisfacer su demanda de la anterior», aseguró.




