Empleo en la industria de defensa: Indra, Rheinmetall y Leonardo disparan sus plantillas en Europa

Leonardo suma un 14% más de empleados y BAE Systems un 12% en el mismo periodo. El sector aeroespacial español necesitará entre 8.000 y 13.000 técnicos en la próxima década, según Synergie.

El empleo en la industria de defensa se ha convertido en el motor laboral de Europa. Indra acaba de elevar un 53% su plantilla de Defensa en dos años, y Rheinmetall ha igualado ese ritmo mientras Leonardo y BAE Systems crecen a doble dígito. Los datos semestrales que han presentado las grandes compañías consultadas por Expansión dibujan una carrera por el talento con pocos precedentes recientes.

Indra y Rheinmetall, a la cabeza del empleo de Defensa

Indra cerró junio de 2026 con 7.878 empleados en su división de Defensa, frente a los 5.157 de junio de 2024. Son casi un 53% más. La plantilla global de la compañía española, sin embargo, se redujo un 5% hasta 58.383 trabajadores, tras la venta de Business Process Outsourcing a Teknei por casi 100 millones de euros. La filial tecnológica Minsait perdió un 12% de su plantilla en el último año, hasta 41.206 efectivos.

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La apuesta por el negocio militar no es improvisada. Indra se ha desprendido de actividades civiles para concentrar recursos en Defensa y Espacio. La división espacial, que incluye Hispasat e Hisdesat, alcanzó los 1.631 trabajadores, casi el doble que los 847 de un año antes. El rearme no se frena con discursos.

Rheinmetall ha seguido una hoja de ruta más radical aún. El grupo alemán vendió su división civil Power Systems al fondo Aequita por 350 millones de euros y opera ya solo en el negocio militar. Ese negocio empleaba a 29.636 personas en junio de 2026, un 53% más que los 19.383 de dos años antes y un 24% más que un año atrás. Europa vuelve a fabricar armas.

Leonardo y BAE Systems tampoco se quedan atrás. La italiana Leonardo cerró el semestre con 66.510 empleados, un 14% más que en 2024, y proyecta llegar a 75.500 en 2030. La británica BAE Systems alcanzó 112.400 trabajadores, un 12,4% más en dos años, y elevó su cartera de pedidos en 19.000 millones de euros, un 24% más.

El rearme europeo no es un ciclo de pedidos, sino una carrera por el talento que definirá qué países controlan su propia seguridad industrial.

España necesita miles de técnicos aeronáuticos

Airbus Defence & Space y Saab completan el tablero. La filial de Airbus tenía 36.446 empleados en junio de 2026, solo un 2% más que dos años antes, inmersa en la fusión espacial del Proyecto Bromo con Leonardo y Thales. La sueca Saab cerró 2025 con 27.865 trabajadores, un 13,5% más interanual. Y eso cuesta dinero.

El mantenimiento aeronáutico (MRO) es una de las áreas con más presión. El conjunto de la Defensa, la seguridad, la aeronáutica y el espacio ya genera en España 260.000 empleos directos, indirectos e inducidos, según PwC para Tedae. España necesitará entre 8.000 y 13.000 técnicos de mantenimiento en los próximos diez años, de acuerdo con el informe de Synergie España. La dificultad para cubrir estas posiciones no es solo la falta de candidatos: las habilitaciones y certificaciones oficiales reducen de inmediato el grupo de talento disponible. El talento, ese es el cuello de botella.

El rearme europeo redibuja el mercado laboral industrial

Durante décadas, Europa delegó en Estados Unidos la protección del continente y desmanteló buena parte de su tejido industrial militar. Ese paradigma se ha roto. Ahora los gobiernos europeos riegan el sector con miles de millones de euros públicos, abren fábricas y exigen entregas inmediatas. Las plantillas no crecen por una moda corporativa: crecen porque hay contratos, pedidos y una demanda real de vehículos blindados, aviones, buques, drones y sistemas electrónicos. Tras la Guerra Fría, la mayoría de los países europeos recortaron gasto militar y cerraron centros productivos enteros.

Hay riesgos que conviene no maquillar. El primero es la dependencia de la contratación pública: si las prioridades presupuestarias cambian, estas plantillas quedarán expuestas. El segundo es la fuga de talento. Los salarios del sector aeronáutico español, en torno a 48.000 euros brutos anuales, siguen por debajo de los que ofrecen Francia o Alemania. Las certificaciones obligatorias ralentizan la incorporación de nuevos perfiles. Sin una mejora salarial y formativa, España podría formar técnicos para que otros países se los lleven.

La pregunta de fondo no es si habrá empleo en la industria de la defensa, sino si Europa sabrá retenerlo. El primer semestre de 2026 deja una lectura clara: las empresas que han concentrado su negocio en Defensa, con la venta de divisiones civiles incluidas, son las que más empleo crean. El próximo gran test no estará en las cifras de plantilla, sino en la capacidad de los estados para sostener los pedidos que las justifican.


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