7Gasolineras automáticas vs. atendidas: por qué la OCU las pone a la cabeza del ahorro
Las automáticas no encabezan las listas de la OCU por casualidad: en su último análisis de más de 10.000 estaciones de servicio, las cadenas más baratas —BonÀrea, Gas Express, Plenoil, GM Oil, Petroprix o Ballenoil— comparten un mismo modelo de autoservicio, y la diferencia con las grandes marcas tradicionales llega a los 18 céntimos por litro. Eso son unos nueve euros en un depósito de 50 litros, y el propio organismo eleva el ahorro a 10,50 euros si se llenan 70 litros de diésel en una estación automatizada de hipermercado frente a una gran cadena. La explicación es estructural: sin personal en pista ni en caja, sin tienda ni cafetería y con suelo más barato en polígonos industriales, los costes operativos se desploman. El personal representa en torno al 60% de los gastos de una gasolinera convencional, y estas estaciones lo sustituyen por terminales de pago y aplicaciones, trasladando al surtidor buena parte de lo que ahorran.
Que sea más barato no implica que sea peor, y ahí reside la clave de que la OCU las sitúe a la cabeza del ahorro sin matices. La organización comparó el carburante en 40 estaciones y siete parámetros de calidad: el de las low cost es equivalente al de las grandes marcas, sale de las mismas refinerías y supera los controles europeos; la única diferencia real son los aditivos adicionales. Además, el modelo opera las 24 horas y crece sin freno —las automáticas se han duplicado desde 2020 y ya superan el 20% del mercado—, y su sola presencia obliga a las tradicionales a recortar precios, según la CNMC, de modo que el ahorro alcanza incluso a quien nunca pisa una estación sin personal. De cara a la vuelta a casa, elegir dónde repostar deja de ser un gesto menor cuando cada litro cuenta.



