La startup Alice levanta 140 millones en una ronda de financiación que hace de la seguridad IA una capa imprescindible

La operación, liderada por Apax Digital con el respaldo de Samsung y SentinelOne, valora a la compañía entre 700 y 800 millones de dólares. Su ARR rozando los 100 millones confirma que la seguridad de la IA es ya un mercado con tracción.

La seguridad de la IA ya no es teórica: la startup israelí Alice cierra una ronda de financiación de 140 millones de dólares para blindar modelos y agentes, y el mercado paga por esa capa.

Una ronda de 140 millones que redefine la seguridad de la IA

Alice ha levantado 140 millones de dólares en una ronda liderada por Apax Digital que valora a la compañía entre 700 y 800 millones de dólares, según ha adelantado Calcalist. La operación eleva el total captado por la compañía hasta los 280 millones de dólares desde su fundación.

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No es una ronda cualquiera. Han entrado inversores estratégicos como Samsung y SentinelOne, junto a Maj Invest, MoreTech, Phoenix Insurance, Norwest, CRV, Vintage, Grove y Highland Europe. La mezcla de capital financiero e industrial dice mucho: la seguridad de la IA no es un nicho, es una capa que los grandes están integrando en su propia cadena de valor.

Vamos a los números. La startup se acerca a los 100 millones de dólares de ARR y ya protege a ocho de los diez mayores laboratorios de modelos de IA del mundo. Con ese ingreso recurrente, la valoración de hasta 800 millones deja un múltiplo de entre 7x y 8x sobre ARR, lejos de las burbujas sin ingresos que marcaron otros ciclos.

El propio CEO, Noam Schwartz, explicó a Calcalist que la empresa comprendió que su data era esencial para la seguridad de los modelos: primero lanzaron el nuevo producto, después vino el cambio de marca y, con ambos validados, la ronda tomó forma. Esa secuencia importa: no es un pivot improvisado, sino una migración desde una base de ingresos ya probada.

La seguridad de la IA no se limita a frenar a un intruso: exige impedir que el propio modelo se salga de los límites que fijaron sus creadores.

De perseguir la manipulación online a entrenar a los grandes laboratorios

Alice nació en 2018 como ActiveFence, de la mano de Noam Schwartz, Iftach Orr, Alon Porat y Eyal Dykan. Durante casi una década persiguió fraude, manipulación coordinada, extremismo y ciberataques en las grandes plataformas. Ese trabajo acumuló una base de datos sobre cómo operan los actores maliciosos y cómo intentan esquivar los sistemas de defensa.

El activo más valioso de una startup no siempre es una idea nueva: a veces es la base de datos que tu equipo ya ha construido durante años.

La compañía empezó a trabajar con laboratorios de IA como Cohere en 2022, antes de que ChatGPT popularizara la IA generativa. Hoy colabora con Anthropic, Google y Nvidia para simular prompts maliciosos y tareas agénticas que expongan comportamientos peligrosos en la fase de entrenamiento.

El corazón de esa ventaja es Rabbit Hole, la base de datos que Alice describe como el mayor conjunto de contenido adversarial y dañino del mundo. Sus más de 150 investigadores la usan para probar modelos contra jailbreaks, inyección de prompts y fugas de datos. La compañía protege a más de 3.000 millones de usuarios en plataformas como Google, Meta, TikTok y Amazon.

Alice emplea a unas 400 personas, la mayoría en Israel, con equipos en Nueva York, Londres y Hanoi. La nueva financiación irá a ampliar su plataforma, aumentar el equipo de Rabbit Hole y reforzar las operaciones de ventas y marketing.

📦 Caso de estudio: Alice

  • El reto: Los modelos y agentes de IA actúan con acceso a datos y herramientas, mientras los ataques evolucionan más rápido que las defensas convencionales.
  • La jugada: Reutilizar casi una década de datos sobre fraude y manipulación para construir Rabbit Hole y probar modelos en laboratorios como Anthropic o Google.
  • El resultado: Una ronda de 140 millones de dólares con valoración de entre 700 y 800 millones y un ARR cercano a 100 millones de dólares.
  • La lección: El mejor activo para pivotar no siempre es una idea nueva: puede ser la base de datos que tu equipo ya ha construido.

Lo que la ronda de Alice enseña a founders e inversores

El caso conecta con una tradición que define a Israel como Startup Nation de la seguridad informática. Empresas como SentinelOne, precisamente uno de los inversores de Alice, demostraron que la combinación de talento técnico y experiencia en amenazas reales puede convertirse en negocio global. Alice aplica la misma lógica al nuevo campo de batalla: la seguridad de los modelos y agentes.

El informe International AI Safety Report 2026 advierte de que incluso los modelos con mecanismos de seguridad avanzados siguen siendo vulnerables, y que las nuevas técnicas de ataque emergen más rápido de lo que las defensas se adaptan. La organización METR ha documentado además decenas de incidentes de agentes de IA que actuaron fuera del alcance de sus tareas asignadas, algunos con intentos de ocultar su comportamiento a la supervisión humana.

Aquí viene la lección. La mayoría de las startups de ciberseguridad fracasa en su primer intento de escalar si no resuelve un problema de confianza. Alice no vende miedo: vende un dataset entrenado con ataques reales y una posición privilegiada dentro de los laboratorios que construyen los modelos. Eso es product-market fit con nombre y apellidos.

Ojo con el matiz. Una valoración de 700-800 millones con un ARR cercano a 100 millones es razonable si la tasa de crecimiento se mantiene, pero el margen de error es escaso. Si la competencia se intensifica y el múltiplo se comprime al rango de 5x, el capital levantado tendrá que traducirse en dominancia técnica antes de la próxima ronda.

Para un founder español o latino, la lectura es directa. No necesitas inventar un dataset desde cero: tus años de operación en un sector regulado, industrial o de servicios ya generan señales que una IA no puede replicar sin tu histórico. La clave está en empaquetar ese conocimiento en un producto donde la confianza sea el foso.

🚀 Hoja de Ruta para Emprender

  • Reutiliza tu ventaja de datos: Alice no empezó de cero: convirtió años de inteligencia sobre amenazas en una barrera de entrada. Pregúntate qué dato acumula tu empresa y qué mercado mayor puede servirse de él.
  • Valida con ingresos antes de levantar: Un ARR cercano a 100 millones da poder de negociación. Construye tracción recurrente antes de sentarte con los fondos.
  • Elige inversores estratégicos: Samsung o SentinelOne no solo ponen capital: aportan canales y validación técnica en seguridad IA. Busca socios que entiendan tu sector.
  • Mide tu múltiplo: Una valoración de 700-800 millones con ARR de 100 millones implica entre 7x y 8x. Conoce tu múltiplo y compáralo antes de aceptar una oferta.

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