La quema de SOL podría multiplicarse por doce si los validadores de Solana aprueban la propuesta SGP-0003. La votación, abierta el 23 de agosto, termina el 27 de agosto y el texto plantea una tarifa variable que se quemaría íntegramente. Hoy por hoy, SOL no se ha vuelto deflacionario ni ha cambiado su dinámica de oferta: las cifras son proyecciones condicionadas.
Qué propone la SGP-0003
El corazón de la SGP-0003 es una tarifa variable basada en los recursos que consume cada transacción. Frente al modelo actual de tarifa plana, la propuesta cobra más por las operaciones que exigen más cómputo, estado o ancho de banda. Ese mecanismo busca reflejar el coste real de de usar la red, algo así como pagar más por una autopista en hora punta y menos por una carretera secundaria de madrugada.
Aquí llega el detalle clave: esas comisiones se quemarían al 100%. Quemar SOL significa retirarlo de circulación para siempre, reduciendo la oferta. Según las proyecciones recogidas en la propuesta y adelantadas por Bitcoinist, la quema diaria pasaría de unos 650 SOL a entre 7.500 y 9.000 SOL. El salto es enorme: multiplica por más de diez la cantidad de activo retirado cada día.
Un matiz importante. No es un cambio activo. La votación sigue abierta y la propuesta puede aprobarse o rechazarse. Tampoco hay fecha de implementación sobre la mesa.
Por qué la quema de comisiones importa al inversor
Solana es rápida y barata, una combinación que la web oficial de Solana destaca como seña de identidad. Pero un alto volumen de actividad no asegura que el token SOL capture valor. Ahí entra la quema de comisiones. Si más uso se traduce en más SOL retirado de circulación, la relación entre actividad y escasez se vuelve más directa. Eso no asegura subidas de precio, pero hace el modelo económico más comprensible.
Quemar comisiones no garantiza que SOL suba de precio, pero hace que cada uso intensivo de la red cuente en la oferta.
No obstante, la oferta de SOL no depende solo de las quemas. La emisión por staking (la recompensa que reciben los validadores y quienes delegan SOL a un validador para asegurar la red) sigue añadiendo monedas. Una quema de 9.000 SOL diarios no convierte automáticamente a SOL en deflacionario: habría que compararla con la emisión real y con cuántos SOL se dejan de quemar si cae la actividad.
Conviene insistir: el rango de 7.500 a 9.000 SOL no es una tasa de quema ya existente ni una prueba de que SOL sea deflacionario. La propuesta condiciona el resultado a su aprobación, a su implementación técnica y al nivel real de actividad.
La lectura de fondo: gobernanza y tokenomics maduros
Esta votación es más que una cuestión de comisiones. Muestra que la gobernanza de Solana está madurando. Las decisiones que afectan a la economía del token ya pasan por los validadores, los operadores que mantienen la red en marcha y que tienen incentivos económicos directos.
El debate recuerda a lo que vivió Ethereum con EIP-1559 en 2021, cuando una parte de las comisiones comenzó a quemarse. Aquello cambió la narrativa de la oferta en Ethereum. Solana no copia el modelo, pero sí abre una conversación parecida: ¿cuánto valor debe retener el token cuando la red se usa con intensidad?
Mi lectura es prudente. La tarifa variable tiene lógica económica: cobrar más a quien consume más recursos evita que una transacción compleja pague lo mismo que una simple. El riesgo está en la predictibilidad. Los usuarios y las aplicaciones valoran las comisiones bajas y estables; un rediseño mal calibrado podría erosionar esa ventaja competitiva. Las paradas de red de 2021 y 2022, cuando Solana dejó de producir bloques durante horas, recuerdan que los cambios de sistema necesitan margen.
Los validadores no son un árbitro neutral. También cobran emisión por staking, y una quema agresiva podría interactuar con sus ingresos. La gobernanza en Solana es una negociación entre usuarios, desarrolladores, validadores y holders.
La ventana de votación se cierra mañana. Si se aprueba, la atención pasará a la implementación real. Si se rechaza, el debate sobre comisiones y oferta continuará bajo otra forma. En ambos casos, el mensaje de fondo ya está claro: Solana está discutiendo su economía como una red madura.





