9El mejor momento del día para aparcar sin dar vueltas: la hora de la siesta
La consigna clásica para aparcar en las piscinas naturales del Valle del Jerte es llegar antes de media mañana, cuando los aparcamientos de Los Pilones y La Pesquerona aún tienen huecos. Pero esa regla tiene una segunda ventana que casi nadie menciona: la hora de la siesta. Entre las dos y las cuatro y media de la tarde, las familias que llegaron a las diez recogen la toalla, terminan el picnic o la comida en los chiringuitos y empiezan a bajar hacia el coche, justo cuando el sol aprieta más y las nuevas llegadas se secan. Ese relevo libera plazas junto a los accesos, incluidos los aparcamientos gratuitos que hay a unos metros de la N-110, donde el parking oficial de la reserva cobra 5 euros y el de un restaurante del camino, 3. Quien entra en esa franja aparca sin dar vueltas y, de paso, se ahorra la caminata desde los desvíos más alejados.
El truco funciona especialmente bien en La Pesquerona, junto a Cabezuela del Valle, cuya zona de aparcamiento es amplia pero se llena cada mañana: los propios gestores avisan de que no conviene llegar de los últimos. A la hora de la siesta, en cambio, el flujo se invierte y aparecen huecos justo enfrente del césped y del arenal. En Los Pilones la jugada tiene premio doble, porque la ruta de tres kilómetros cuesta arriba desde el centro de interpretación hace que la oleada matinal emprenda la bajada a media tarde; quien aparca a esa hora sube con menos calor y se encuentra las pozas superiores con menos gente, ya que buena parte de los bañistas se ha ido a comer a Jerte o a los pueblos del valle. Es la alternativa para quien no madruga o quiere combinar la mañana en otro rincón de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos con un baño sin aglomeraciones.



