7 miradores de cuento para contemplar el eclipse lunar más impactante del verano: ¡Es este viernes!

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Mirador de la Muela (Cuenca)

A scenic view of a town on a hill

Hay miradores que exigen caminata y mérito, y otros que se regalan al viajero que circula por la A-3. El Mirador de la Muela, en el kilómetro 255 de esa autovía dentro de la provincia de Cuenca, pertenece a los segundos: un balcón con aparcamiento y terraza, la del bar La Muela, asomado al cañón del Cabriel, justo en el corazón de la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel y de la Reserva de la Biosfera del Valle del río Cabriel. Desde arriba, el río se adivina encajado entre farallones calcáreos, en gargantas que en algunos tramos superan los cien metros de profundidad, con aguas verdosas que contrastan con el ocre de la meseta. Es la típica parada de carretera que uno hace de día y no olvida; de noche, en cambio, se transforma en un balcón suspendido sobre la oscuridad, con el cielo abierto y sin la contaminación lumínica de ningún gran núcleo urbano cerca.

Y esa oscuridad es justo lo que pide la cita del viernes 28 de agosto. Esa madrugada, un eclipse parcial de Luna comenzará a las 4.34, con el satélite ya descendiendo hacia el suroeste, y alcanzará su máximo a las 6.13, cuando cerca del 95 % de la superficie lunar quede en sombra y se tiña de un rojizo anaranjado muy parecido al de un eclipse total. Desde la plataforma elevada de este mirador, nada tapa la línea del horizonte por la que el satélite irá bajando, de modo que la sombra de la Tierra se podrá seguir sin obstáculos hasta que el astro se oculte tras el perfil de la sierra. Y al contrario que con el Sol, no hará falta ningún filtro: el eclipse de Luna se contempla a simple vista y sin riesgo, tal y como recuerdan desde Astrocuenca, que aconsejan alejarse de las luces urbanas para apreciar los cambios de tono. Ver cómo el disco se vuelve cobrizo mientras se hunde sobre el tajo del Cabriel es una imagen que justifica por sí sola la parada.


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