5Mirador del Valle (Ordesa, Huesca)
El Mirador del Valle de Ordesa se asoma a 1.947 metros de altitud sobre el cañón que dio nombre al primer Parque Nacional de los Pirineos, hoy Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1997. Desde esta balconada natural, a la que se llega desde Torla-Ordesa por una pista de montaña practicable en verano con todoterreno o con el servicio de taxi autorizado por el parque, la mirada recorre casi entero el valle: su perfil en U labrado por el glaciar, el circo de Soaso, la Cola de Caballo y, cerrando la panorámica hacia el norte, el macizo de las Tres Sorores, con Monte Perdido como techo. Esa altitud, con una torre de comunicaciones como única construcción, es precisamente su mejor carta para una noche de astronomía: despeja el horizonte por encima de las crestas y deja la vista libre hacia el oeste, justo donde hay que mirar.
Para la madrugada del viernes 28 de agosto, cuando la Tierra proyecte su sombra sobre el disco lunar en un eclipse parcial que rozará la totalidad —el 93% del diámetro entrará en la umbra, según el Instituto Geográfico Nacional—, la posición importa más que el instrumental: sin gafas ni filtros, basta con un horizonte occidental limpio, porque el máximo, previsto hacia las 6.12, llegará con la Luna ya muy baja, camino de su puesta. A 1.947 metros y lejos de los núcleos urbanos del Sobrarbe, este mirador gana los minutos que otros pierden tras montañas y edificios, y convierte el descenso del satélite cobrizo sobre las siluetas de las Tres Sorores en un cierre de eclipse difícil de olvidar, justo antes de que el alba tiña de rosa las paredes del cañón.



