7 miradores de cuento para contemplar el eclipse lunar más impactante del verano: ¡Es este viernes!

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Mirador del Salto del Gitano (Cáceres)

a giraffe standing on top of a lush green field

El Salto del Gitano no es un simple mirador: es un escenario de leyenda, y eso lo hace perfecto para una noche de eclipse. Cuenta la tradición que un joven gitano perseguido por la guardia civil quedó acorralado en la cornisa y, viéndose perdido, dio un salto tan prodigioso que cruzó el río Tajo entero y escapó; uno de sus perseguidores, atónito ante la hazaña, quedó petrificado y aún hoy se señala su silueta en la roca. Desde la plataforma, la vista cae de frente sobre Peña Falcón, un crestón vertical de cuarcita armoricana –una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta– de más de 300 metros que el río ha horadado hasta abrir un estrecho desfiladero. Cuando la luna llena asciende tras esa pared de piedra y la luz va apagándose, el lugar parece sacado de una fábula.

Lo mejor es que para vivir esa escena no hace falta ser montañero ni ornitólogo. El mirador, dentro del Parque Nacional de Monfragüe –Reserva de la Biosfera desde 2003 y parque nacional desde 2007–, cuenta con aparcamiento para coches y autobuses, barandilla y bancos, y es accesible para personas con movilidad reducida, de modo que basta con llegar, sentarse y mirar al cielo. La espera se hace corta: en la pared de enfrente anida una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa, acompañada de cigüeñas negras, alimoches y, con fortuna, águilas imperiales, cuyos últimos planeos se recortarán contra la luna durante la totalidad. El acceso es libre y gratuito, sin reserva, y la escasa contaminación lumínica de la dehesa extremeña permite que la luna rojiza se aprecie con una nitidez inusual.


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