La mayor planta solar de Portugal entra en insolvencia por el desplome de los precios de la luz

La sociedad británica que controla la planta de Alcoutim entró en concurso el 11 de junio lastrada por una producción inferior a la prevista y por los bajos precios mayoristas. La instalación de 382 GWh busca ahora comprador y podría hibridarse con eólica y baterías.

La mayor planta solar de Portugal ha entrado en insolvencia: Solara4, en Alcoutim, no ha logrado sostener su modelo de ingresos ante unos precios mayoristas hundidos y una producción inferior a la prevista. La instalación, inaugurada en 2021, se enfrenta ahora a un proceso concursal con acreedores de peso y un litigio millonario con el constructor chino.

Welink Energy Portugal 2 UK Limited, la sociedad con sede en Reino Unido controlada por el desarrollador británico Welink Energy, entró en administración concursal el 11 de junio de 2026. Así consta en el documento publicado en Companies House, el registro oficial de empresas del Reino Unido.

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El proyecto se inauguró en 2021 como uno de los primeros grandes desarrollos solares portugueses sin tarifa regulada garantizada. Esa ausencia de respaldo público concentraba todo el riesgo en la evolución del mercado mayorista. La instalación cuenta con 661.500 módulos sobre una superficie no continua de unas 320 hectáreas. En el diseño inicial se estimaba una producción anual de alrededor de 382 GWh.

Un proyecto merchant con 382 GWh de producción prevista

A la presión de los precios se han añadido problemas técnicos, incendios, y mayores costes de mantenimiento. Los periodos de indisponibilidad elevaron el gasto operativo y redujeron los ingresos justo cuando el pool eléctrico no ofrecía compensación alguna. El riesgo de vender electricidad sin red.

El caso de Solara4 ilustra la lógica del proyecto merchant: sin una tarifa regulada ni un contrato de compraventa a largo plazo, cada megavatio hora se liquida al precio del mercado. Ese modelo resultó atractivo mientras la generación fotovoltaica era escasa y los precios altos. Con la entrada masiva de renovables en la península ibérica, las horas centrales del día se han convertido en un tramo de precios deprimidos que castiga precisamente a los activos solares sin cobertura.

El litigio con el constructor chino añade otra capa de tensión. China Triumph International Engineering (CTIEC), responsable de la construcción, reclamó al grupo WeLink el pago de 17,2 millones de libras esterlinas (unos 20 millones de euros) en un procedimiento ante el High Court el pasado mes de julio. Según medios portugueses, la reclamación total asciende a aproximadamente 143 millones de euros y está sometida a arbitraje.

El caso Solara4 evidencia el riesgo de financiar fotovoltaica a gran escala sin una tarifa regulada ni un comprador a plazo fijo.

La exposición financiera no termina ahí. Investec y Kommunalkredit Austria figuran como principales acreedores, con una posición conjunta de unos 64 millones de euros. La suma de litigios, deuda y caída de ingresos empujó a la sociedad a manos de un administrador concursal.

La insolvencia no es sinónimo de cierre: el plan pasa por sanear el activo y venderlo a inversores con mayor músculo financiero.

Los números del proyecto descuadraron pronto. A los menores ingresos por precio se sumaron pagos imprevistos por reparaciones y por la defensa jurídica frente al constructor. En las estructuras de financiación de este tipo de activos, una caída del flujo de caja del diez por ciento puede bastar para situar la deuda por encima de la capacidad de repago.

Acreedores, litigios y un plan de venta para evitar el cierre

El proceso de insolvencia no implica necesariamente el cierre de la instalación. El objetivo planteado es mejorar el rendimiento operativo del activo y preparar su venta a nuevos inversores. La gestión habría pasado de Welink Investments a Exus, que junto con Enertis deberá evaluar las inversiones necesarias para recuperar y aumentar la producción.

Sobre la mesa hay también un elemento de futuro: hibridar la planta con generación eólica y almacenamiento energético. La componente eólica, sin embargo, permanece pendiente de una decisión de la Agencia Portuguesa de Ambiente. Ese permiso se ha convertido en un cuello de botella, según la versión de antiguos responsables energéticos portugueses. La burocracia también quiebra proyectos.

La insolvencia ha reactivado el debate sobre las condiciones en que se desarrolló la fotovoltaica de gran escala en Portugal. En redes sociales se vinculó el caso con las subastas solares de 2019, que alcanzaron ofertas récord con un mínimo de 14,76 €/MWh. No obstante, esa comparación no encaja: Solara4 nació como proyecto merchant, sin tarifa subvencionada.

El proyecto de Alcoutim nació al calor de aquella euforia, pero con una estructura distinta. No se apoyó en un precio cerrado en subasta, sino en la expectativa de que el mercado ibérico seguiría ofreciendo márgenes suficientes. La realidad de los ciclos de precios ha resultado más dura que los modelos financieros.

El exsecretario de Estado de Energía de Portugal, João Galamba, ha rechazado esa relación. Atribuye el problema a los retrasos en la tramitación administrativa de la hibridación con una planta eólica de 170 MW, un proceso iniciado en 2023. En la inauguración de la planta se anunció que se hibridaría con un sistema de almacenamiento.

El modelo solar portugués, a examen

El caso Solara4 no puede despacharse como una simple anécdota empresarial. La planta fue concebida para demostrar que el merchant solar podía sostenerse sin subsidios en un mercado mayorista cada vez más barato durante las horas solares. Los datos del último año han dado la vuelta a esa tesis. La caída de los precios mayoristas, lejos de ser un accidente, es el resultado estructural del despliegue masivo de renovables en la península ibérica. La banca de proyectos revisa ahora sus modelos de precios a largo plazo.

Esa contradicción es el centro del debate: los ingresos de una instalación fotovoltaica sin coberturas dependen de vender electricidad justamente en las franjas donde los precios tocan suelo. Las baterías y la hibridación eólica se presentaban como la salida natural para desplazar esa generación a horas de mayor valor. Pero la tramitación administrativa ha retrasado ese refuerzo y ha dejado al activo expuesto.

A ello se suma una lección para los inversores internacionales. El concurso de Solara4 concentra 143 millones de euros en litigios con el constructor y 64 millones de euros de deuda financiera. La suma supera con holgura los flujos que el proyecto podía generar en las condiciones actuales. El objetivo de vender el activo saneado dependerá de que Exus y Enertis logren recuperar disponibilidad operativa y de que la agencia ambiental desatasque la hibridación.

Para los gestores de fondos de infraestructuras, el mensaje es claro: los activos solares sin cobertura se han revalorizado al ritmo de los precios negativos. Las carteras que apostaron por merchant sin almacenamiento empiezan a exigir coberturas de ingresos o salidas ordenadas antes de que el arbitraje regulatorio cambie.

La subasta de 2019 con precios de 14,76 €/MWh no explica este crac, pero sí el clima de euforia de precios bajos en el que nació la gran fotovoltaica portuguesa. La pregunta pendiente es si la administración lusa acelerará los permisos de hibridación antes de que el desajuste se repita en otros proyectos merchant. La próxima decisión de la Agencia Portuguesa de Ambiente sobre la eólica de 170 MW será un termómetro. El precedente queda abierto y los despachos jurídicos ya lo estudian.

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