10Oia: la playa del Atlántico que se queda vacía en septiembre (y precios caen)
En el extremo sur de las Rías Baixas, donde la costa gallega se asoma sin filtros al Atlántico, Oia guarda una de las playas más singulares de la península: la Praia de Santa María, un arenal natural de cantos y arena que se abre al final del pueblo, a la sombra del monasterio cisterciense de Santa María (siglo XII, Bien de Interés Cultural). Lejos de los arenales urbanizados de moda, esta playa conserva un aspecto salvaje: fondo rocoso, oleaje constante que la convierte en referencia del surf en el Baixo Miño, con olas que pueden superar los cinco metros, y un entorno de acantilados, calas y miradores como Pedornes o la Senda das Greas. Su propia peligrosidad para el baño, unida a la ausencia de grandes servicios, la ha mantenido al margen del turismo masivo: quien llega lo hace por la costa, por el Camino de Santiago portugués o por curiosidad, no por seguir una lista de imprescindibles.
Septiembre es el mes en que esta esquina del Atlántico se queda casi en soledad: los precios caen tras el pico de agosto y la costa recupera el ritmo pausado que le corresponde. Un buen termómetro es el Camping 1ª O Muiño, en Mougás, que pasa de 36,50 euros la noche en temporada alta a 29,50 en temporada baja (dos adultos con caravana, electricidad e impuestos incluidos) y permanece abierto hasta mediados de octubre. En el municipio y sus alrededores hay alojamiento rural low cost, como Casa Porto dos Barcos, que parte de unos 65 euros la noche, o casas con notas superiores al 9, como Alojamiento Chavella y Casa Puertas. El clima todavía acompaña, con temperaturas suaves y menos niebla que en pleno verano, y a principios de mes Viladesuso celebra el Festival do Rei Sol, de acceso gratuito, que anima la costa sin masificarla.



