BlackBerry con 950 millones en pedidos en software de automoción

BlackBerry dejó atrás los móviles para convertirse en el sistema operativo de los coches. Su CEO explica en CNBC International por qué QNX domina el segmento avanzado y qué papel jugará en robots y conducción autónoma.

Hubo un tiempo en el que BlackBerry era sinónimo de teclado físico, mensajería instantánea y correo corporativo. Hoy la marca canadiense juega en otro tablero: el del software embebido para automoción, robots y comunicaciones gubernamentales. En una entrevista publicada por CNBC International, el CEO John Gato desgrana cómo QNX se ha convertido en el motor silencioso de millones de vehículos y por qué los inversores vuelven a mirar a una compañía que parecía olvidada.

Un icono móvil que se reinventó en el software

La historia de BlackBerry no empieza con el móvil. Fundada en 1984 en Canadá como Research In Motion, la empresa alcanzó su pico de relevancia hacia 2009 y 2010, cuando controlaba cerca del 20% del mercado global de smartphones. BBM, su sistema de mensajería, fue una suerte de WhatsApp avant la lettre. Pero entre 2008 y la actualidad, la acción pasó de tocar máximos históricos en torno a 147 dólares a cotizar cerca de 8. Un batacazo que obligó a una reinvención profunda.

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Hoy, según relata el propio Gato en la conversación, BlackBerry dejó de vender terminales y se concentra en tres frentes: QNX, las comunicaciones seguras con administraciones públicas y una cartera de propiedad intelectual que monetiza y protege a la vez. El 75% del negocio de comunicaciones seguras se realiza con gobiernos, un segmento que describe como complejo de entrada pero muy estable una vez superadas las certificaciones. La compañía mantiene seguridad, confianza e innovación como valores centrales, aunque ahora se apliquen al software y no a un terminal.

QNX, un sistema operativo con el 95% del segmento avanzado

QNX es, en palabras del CEO, el sistema operativo del coche. De los aproximadamente 90 millones de automóviles que se fabrican cada año, el 75% incorpora software básico para funciones como la radio o el entretenimiento; el 25% restante ya utiliza tecnologías más avanzadas, como cabinas digitales o asistentes a la conducción. Gato sostiene que, dentro de ese 25%, BlackBerry controla alrededor del 95% de la cuota de mercado. Y la tendencia, añade, es que cada vez más vehículos migren hacia el grupo avanzado.

La clave del ecosistema está en los socios de silicio. Nvidia, Qualcomm, ARM, Texas Instruments e Intel han estandarizado su arquitectura sobre QNX, lo que convierte a BlackBerry en una capa difícil de sustituir. No vende chips ni fabrica pantallas: facilita que todas esas piezas hablen entre sí con interoperabilidad, seguridad y tiempos de respuesta predecibles.

BlackBerry ya no es un teléfono que llevas en la mano; es el software que mantiene seguros y conectados los coches, los robots y las infraestructuras críticas del futuro.

— John Gato, CEO de BlackBerry, en CNBC International

Por qué los fabricantes abandonaron la idea del sistema propio

Hubo un momento, hace unos ocho o diez años, en que parecía razonable que los grandes fabricantes de automóviles desarrollaran sus propios sistemas operativos o adoptaran directamente Android o iOS. El presentador de CNBC International recuerda esa expectativa y plantea si el coche se convertiría en un smartphone con ruedas. Gato responde que algunos clientes lo intentaron, pero que entre los últimos cinco y siete años la mayoría concluyó que el sistema operativo no era su competencia central.

El fabricante prefiere diferenciarse en la experiencia, el diseño, la integración de audio, mapas o seguridad, no en el middleware. BlackBerry se quedó con la plomería tecnológica, una posición que le da visibilidad sobre cada módulo del vehículo pero sin competir frontalmente con sus clientes. Esa tesis, según Gato, es la que ha ido normalizando la relación con los grandes grupos automotrices.

Robots, certificación y el salto hacia la conducción autónoma

En el terreno de la conducción autónoma, la barrera de entrada es tan estricta como el estándar ISO 26262. Gato asegura que BlackBerry es de los pocos proveedores de software que cumple ese nivel de certificación de seguridad funcional, algo imprescindible para pasar de un coche con asistentes a un robotaxi. La certificación no es un sello decorativo: actúa como licencia para estar en la conversación sobre vehículos autónomos, robots industriales y cadenas de suministro avanzadas.

Qué implica esta segunda vida para el sector

Para el lector y para el inversor, el mensaje de CNBC International es que BlackBerry ya no compite en volumen de móviles, sino en profundidad de integración. Es una empresa más pequeña que los gigantes del consumo pero con una posición contractual difícil de replicar. La cartera de pedidos vinculada al software de automoción, en torno a 950 millones de dólares, da una idea del tamaño de su negocio actual. No es una promesa de recuperar la gloria de 2008; es una apuesta por un ciclo de plataforma distinto.

La gran incógnita es si la exposición al coche definido por software, la robótica y la inteligencia artificial compensará la nostalgia por el teclado. Durante años BlackBerry fue sinónimo de mensajería segura; hoy el mensaje es que su futuro se mide en ECUs, sensores y certificaciones. Y esa transición, más discreta que un lanzamiento de móvil, puede ser mucho mas rentable.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de CNBC International en YouTube.

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