El mercado debate si el fin del bear market cripto está cerca después de que Ethereum superara los 2.400 dólares y Bitcoin rondara los 79.500. Las subidas, superiores al 20% en pocos días, coinciden con compras institucionales y con un giro en la política de deuda del Tesoro estadounidense.
La chispa: deuda pública, liquidez y compras institucionales
La chispa llegó del mercado de bonos. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a 30 años tocó el 5,33%, su nivel más alto en 19 años, hasta que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que el Gobierno recomprará el doble de deuda a largo plazo.
Muchos inversores interpretaron el movimiento como una forma de control de la curva de rendimientos, es decir, una intervención para poner techo a los intereses. Eso alimenta dos ideas poderosas: la liquidez seguirá fluyendo y el dólar tenderá a perder valor frente a activos escasos. Brian Russ, fundador de 1971 Capital, sostiene que el suelo de bitcoin ya está puesto. No es poca cosa.
El repunte desencadenó 4.000 millones de dólares en liquidaciones de posiciones apalancadas, según CoinGlass, la mayor parte en apuestas en corto. La empresa Strategy, la gran tenedora corporativa de bitcoin, volvió a estar en beneficios con sus 840.447 bitcoin: su coste medio ronda los 75.385 dólares y la ganancia latente asciende a 1.400 millones de dólares.
Detrás también asoman los institucionales. VanEck detectó a mediados de agosto ocho de doce señales de capitulación en bitcoin, lo que suele anticipar un final de tramo bajista. Katie Stockton, fundadora de Fairlead Strategies, considera que superar la media móvil de 200 días marca un cambio de tendencia relevante.
Qué cambia para Ethereum: sobrecompra, ETF e inversores
Para Ethereum, el rally llega con señales de vértigo. CoinMarketCap apunta niveles de sobrecompra, es decir, precios que han subido tan rápido que invitan a una pausa. Los inversores también miran a los fondos cotizados de bitcoin: los registros 13F del segundo trimestre muestran a grandes gestores incrementando posiciones en IBIT, el producto de BlackRock. La siguiente prueba será comprobar si ese apetito se traslada al ether.
Este rally no se sostiene solo por unas cuantas compras: responde a un cambio de expectativas sobre la liquidez global y el precio del dinero.
Análisis: por qué el giro depende más de la liquidez que del fin del bear market
Hay precedentes. En marzo de 2023, tras la crisis de varios bancos regionales, Ethereum vivió un rebote parecido: la red había capitulado meses antes y las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal reanimaron todo el mercado. No fue el fin inmediato del criptoinvierno, pero sí el principio de su superación. Algo similar ocurrió con la aprobación de los fondos cotizados de ether en julio de 2024, que absorbió presión vendedora y devolvió a ETH a una senda constructiva. El mercado de las altcoins, liderado por ETH, suele amplificar tanto las recuperaciones como las correcciones de bitcoin.
El matiz es la sobrecompra y la propia estructura del mercado. Ethereum arrastra una dependencia de la liquidez global y una concentración relevante en pocos proveedores de staking (el bloqueo de ether para validar la red), dos factores que amplifican tanto las subidas como las caídas. Un recorte de precio sería saludable. El mercado ha hablado.
Habrá que vigilar dos fechas. El simposio de Jackson Hole, entre el 27 y el 29 de agosto, puede confirmar el tono de la Reserva Federal, y la posible votación de la CLARITY Act el 15 de septiembre servirá para medir si la regulación estadounidense acompaña. No creo que haga falta adivinar el techo: lo decisivo es si la liquidez continúa haciendo su trabajo. La narrativa del fin del bear market necesita algo más que un rebote.




