Juan Ramón Rallo: la deuda de EE.UU. se salva devaluando el dólar como Japón

Rallo analiza la operación del Tesoro de EE.UU. para abaratar la deuda y su parecido con el Japón de Abenomics. El mercado castiga al dólar mientras el oro y Bitcoin se disparan.

Estados Unidos ha empezado a coquetear con una política monetaria subordinada a la política fiscal, una estrategia que Juan Ramón Rallo describe como dominancia fiscal. En su último análisis, sostiene que Washington está dispuesto a diluir el valor del dólar antes que recortar el gasto público, algo que recuerda peligrosamente al Japón de Abenomics.

La fallida maniobra del Tesoro estadounidense

La semana pasada, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció una operación peculiar: recomprar deuda pública a largo plazo emitiendo deuda a corto plazo. La lógica era simple. Los tipos de corto plazo están por debajo de los de largo, así que el Tesoro pretendía abaratar el coste financiero de su deuda. Rallo ya advirtió entonces de que la operación, por su magnitud, tendría efectos efímeros sobre los tipos largos.

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Y acertó. El tipo de interés de la deuda a largo plazo ha vuelto al nivel previo al anuncio. Sin embargo lo que no ha regresado es el precio de los activos refugio. El oro, la plata y Bitcoin acumulan subidas notables desde que Bessent abrió la boca para comunicar que priorizaba bajar los tipos a defender el dólar.

Desde la intervención, Bitcoin se ha revalorizado más de un 20%, la plata más de un 8% y el oro más de un 5%. El billete verde cotiza en mínimos trimestrales y el oro firma su mejor mes desde 1999. Para Rallo, la lectura es clara: el mercado no cree que la solvencia del Tesoro haya mejorado, pero sí considera que el dólar se está volviendo una moneda menos creíble.

El espejo japonés de los Abenomics

Ahí es donde encaja la comparación con Japón. En 2010, el país asiático puso en marcha los Abenomics: su banco central compró enormes volúmenes de deuda pública para topar los tipos de interés nominales. A partir de 2016, llegó incluso a ejecutar abiertamente un control de la curva de rendimientos, con el objetivo explícito de que el tipo a diez años no superara el 0%.

Durante un tiempo funcionó. Rallo explica que la demanda de activos líquidos era altísima en el sector privado japonés, que estaba desapalancándose tras la crisis de 2007-2008. Familias y empresas ahorraban para pagar deuda, y los acreedores sin alternativas claras destinaban ese capital a moneda o deuda pública. Esa demanda extraordinaria absorbió los yenes creados por el banco central sin que el yen se depreciara.

Cuando priorizas financiarte barato frente a evitar la inflación, el mercado aplica un descuento por falta de credibilidad sobre tu moneda.

— Juan Ramón Rallo

La magia japonesa dejó de funcionar cuando los yenes creados desbordaron esa demanda. Al aparecer oportunidades de inversión en el sector privado, los agentes dejaron de querer moneda y deuda pública, y el banco central tuvo que abandonar el control de la curva. La inflación dejó de estar bajo control. Rallo subraya que sin una fuerte demanda de yenes, estabilizar los tipos al 0% habría provocado inflación, depreciación y caos.

Estados Unidos, según Rallo, quiere ahora estabilizar el tipo de interés a largo plazo emitiendo deuda a corto plazo que puede colocarse en la Reserva Federal. Pero si no hay demanda suficiente para absorber esa deuda o los nuevos dólares, el resultado será subida de tipos cortos o depreciación del dólar. Si la operación es pequeña, será estéril; si es grande, arriesgada.

Credibilidad perdida y zona de no retorno

El problema no es solo técnico. Rallo advierte de que anunciar este tipo de medidas transmite un mensaje peligroso: que siempre que haya margen, se diluirá la moneda para rascar unas décimas al coste de financiación. Esa falta de credibilidad no abarata la financiación; la encarece. Si los inversores ven menos previsibilidad en el valor futuro del dólar, demandan menos activos en esa moneda y exigen más rentabilidad.

Aquí aparece el concepto de zona de no retorno que menciona Rallo. Con una deuda pública tan elevada y un déficit tan amplio, una subida fuerte de los tipos vuelve la deuda impagable. Si intentas bajarlos monetizando deuda, creas dólares que nadie quiere y el valor de la moneda cae, lo que a su vez sube los tipos nominales. Es un círculo vicioso del que solo se escapa con inflación o con recortes.

Y ahí Estados Unidos está peor que Japón, sostiene Rallo. Japón ha hecho un ejercicio de contención presupuestaria silenciosa: su déficit primario se ha reducido y la mayor parte del déficit actual son intereses. Estados Unidos, en cambio, sigue con fuertes desequilibrios antes de intereses. Recortar gasto duele políticamente porque hay beneficiarios concretos, y ni republicanos ni demócratas quieren asumir ese coste.

Qué significa para el ahorrador

Para el inversor, la lectura es directa. Si las únicas señales que percibe el mercado son alquimia financiera y dilución del dólar, lo lógico es que suban los refugios: oro, plata y Bitcoin. Rallo menciona que el oro acumula una subida mensual del 13% y Bitcoin un 23% en una semana, sus mejores siete días en tres años. No es una recomendación, pero sí una constatación de hacia dónde fluye el miedo.

La advertencia de Rallo es clara: espera que el gobierno no persevere en esta alquimia financiera como sustituto de los recortes presupuestarios. Si lo hace, Estados Unidos terminará ‘japonizándose’ o, peor, ‘argentinizándose’. La ventana para corregir el déficit aún está abierta, pero el reloj corre y la deuda se sigue acumulando.

¿De verdad veremos al dólar convertirse en el nuevo yen? La comparación todavía es prematura, pero los mercados ya votan con sus carteras. La pregunta no es si Estados Unidos puede permitirse la dominancia fiscal, sino cuánto tiempo podrá sostenerla sin pagar el precio en credibilidad.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.

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