El desperdicio alimentario se dispara durante el verano, un hecho que supone grandes pérdidas entre Lidl, Alcampo, Eroski y Carrefour, entre otras cadenas de distribución. Algunos de los errores más comunes y que tienen consecuencias son mantener las mismas previsiones de compra, descuidar la cadena de frío o, en algunos casos, no llevar un buen control, y eso lleva a actuar demasiado tarde ante los excedentes.
En este sentido, según los datos publicados en el Panel de Cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, durante los meses de verano en España se puede llegar a desperdiciar un 30% más de alimentos que en el resto del año. Concretamente, el excedente o merma de productos supone de media un 1,5% de la facturación del supermercado.
«En verano, pequeños desajustes en la previsión o en la gestión del stock pueden traducirse rápidamente en un aumento de los excedentes. La clave está en anticiparse, analizar cómo cambia la demanda y los consumidores, y actuar cuando el producto todavía conserva todo su valor», explica el head of Iberia de Phenix, Andreu Vila, ante el reto del desperdicio alimentario en verano.

El gran problema que perjudica a Eroski, Lidl, Alcampo y Carrefour hasta finales de septiembre
En este contexto, el verano supone uno de los periodos más complejos para la gestión de alimentos en supermercados, tiendas de alimentación y establecimientos de restauración. Las altas temperaturas reducen la vida útil de muchos productos frescos, mientras que las vacaciones, las olas de calor y el aumento de población en determinadas zonas turísticas modifican los hábitos de compra y dificultan las previsiones de demanda.
Sin ir más lejos, las frutas, verduras, lácteos, carnes, productos preparados y platos refrigerados son especialmente sensibles a estos cambios. Una planificación inadecuada puede provocar acumulaciones de stock, retiradas anticipadas y un incremento de los excedentes, especialmente cuando los establecimientos mantienen los mismos pedidos y niveles de exposición durante toda la temporada.
«Supermercados, comercios y establecimientos de restauración cuentan con herramientas para adaptar sus pedidos y encontrar una salida comercial a esos alimentos antes de que terminen desperdiciándose»
Head of Iberia de Phenix, Alejandro Andreu Vila
Si bien, cuando el excedente ya es inevitable debido a la propia naturaleza perecedera de los frescos, Lidl, Carrefour, Eroski y Alcampo están apostando por fórmulas de valorización que van más allá de la tradicional bajada de precios. La colaboración con aplicaciones de consumo responsable facilita dar salida a lotes de productos próximos a su fecha de consumo preferente o caducidad mediante cestas sorpresa, conectándolos directamente con ciudadanos que buscan una compra más sostenible.
Asimismo, la gestión eficiente del stock no solo se traduce en una reducción directa de las pérdidas económicas para las grandes marcas de distribución, sino que avanza hacia el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible. Minimizar el desperdicio durante los meses estivales demuestra que rentabilidad y compromiso ambiental pueden ir de la mano en el tejido comercial actual.

Para mitigar este impacto, la tecnología y la digitalización se han convertido en aliadas clave de las grandes superficies. Herramientas de análisis predictivo permiten a cadenas como Eroski, Lidl, Alcampo y Carrefour ajustar sus pedidos diarios con mayor precisión, anticipándose a las fluctuaciones de la demanda turística y evitando así la sobrecompra en los almacenes y lineales de venta.
Lo que deben evitar Lidl, Carrefour, Eroski y Alcampo
Que los excedentes son un problema para los supermercados no es una novedad. No obstante, Lidl, Carrefour, Eroski y Alcampo deben evitar realizar cinco acciones que provocan un peor control sobre los excedentes y avivan el desperdicio alimentario. Durante esta semana, en algunos establecimientos de Carrefour se ha podido observar cómo las neveras no están completas, y algunos alimentos frescos como las lechugas no carecen de buen estado de calidad, provocando que el cliente no compre y se acumulen en la nevera sin que los empleados lo retiren.

Fuente: Carrefour
Los cinco errores frecuentes que aumentan el desperdicio, según explica Phenix:
- Mantener previsiones de demanda rígidas: No adaptar los pedidos a factores como la temperatura, los fines de semana, las vacaciones o la afluencia turística puede generar acumulaciones de productos con una vida útil limitada. Revisar diariamente las ventas permite ajustar mejor el stock a la demanda real.
- Exponer cantidades excesivas de alimentos frescos: Mantener estanterías, mostradores o buffets completamente llenos durante todo el día aumenta el tiempo que los productos permanecen fuera de las condiciones óptimas. Una reposición más frecuente y en menores cantidades ayuda a conservarlos mejor.
- Descuidar el control de la cadena de frío: Durante los meses más calurosos, cualquier incidencia en el transporte, el almacenamiento o la exposición puede acelerar el deterioro de los alimentos. Por ello, es especialmente importante revisar las temperaturas, los equipos y los tiempos de manipulación.
- Retirar demasiado pronto productos próximos a su fecha de consumo preferente: Muchos alimentos continúan siendo aptos para la venta y el consumo. Mejorar su visibilidad, agruparlos en espacios específicos o aplicar descuentos progresivos permite darles salida antes de que se conviertan en excedentes.
- Esperar hasta el último momento para gestionar los excedentes: La actuación debe comenzar cuando el producto todavía conserva su atractivo y valor comercial. Activar promociones, reducir precios de manera gradual o utilizar plataformas especializadas amplía las posibilidades de venta.




