Evergrande y Xu Jiayin: la condena a cadena perpetua que sacude China

El fundador del gigante inmobiliario chino Evergrande recibe la máxima pena por fraude financiero mientras el sector inmobiliario del país sigue buscando señales de recuperación.

La cadena perpetua contra Xu Jiayin, fundador de Evergrande, ya es una realidad. La condena cierra un capítulo judicial y abre otra incógnita: hasta cuándo durará la crisis del mercado inmobiliario chino. El reporte de DW Español confirma que el empresario se declaró culpable de varios cargos relacionados con su gestión al frente del gigante, entre ellos fraude financiero.

El imperio que nació de la burbuja inmobiliaria

En su mejor momento, Evergrande no era una inmobiliaria más. El análisis de DW Español describe una compañía que llegó a emplear a cerca de 200.000 personas y a facturar más de 100.000 millones de euros al año. Sus promociones se repartían por más de 280 ciudades chinas y hasta controlaba un club de fútbol profesional, símbolo de una ambición sin límites.

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Ese crecimiento no se apoyó en recursos propios. Durante el auge inmobiliario del país, la empresa se financió con deuda masiva para levantar nuevos proyectos, apostando a que la demanda de vivienda continuaría al alza. Pero el mercado giró. El exceso de oferta se tradujo en urbanizaciones vacías y pueblos fantasma en distintas regiones de China.

El colapso que dejó a 1,5 millones de compradores

Evergrande dejó de pagar sus obligaciones en 2021 con una deuda estimada en unos 255.000 millones de euros, según DW Español. La caída dejó a más de 1,5 millones de compradores que ya habían pagado un anticipo sin recibir sus viviendas terminadas. Ese fue el detonante de una ola de indignación en todo el país.

La sentencia contra Xu Jiayin llega, por tanto, como una respuesta judicial a una historia de excesos. El tribunal también impuso multas a las empresas que anteriormente controlaba Xu Jiayin por unos 20.000 millones de euros. Las autoridades chinas llevan meses prometiendo mayor transparencia en el sector y endureciendo la supervisión financiera.

‘En su apogeo, Evergrande empleaba a unas 200.000 personas, generaba más de 100.000 millones de euros anuales en ventas y contaba con proyectos inmobiliarios en más de 280 ciudades chinas.’

— DW Español

La condena no borra, sin embargo, el daño acumulado en el sector. La crisis inmobiliaria china sigue lejos de resolverse. Según cifras oficiales que cita DW Español, la venta de viviendas nuevas cayó en 2025 a su nivel más bajo desde 2014. Aunque Pekín ha puesto en marcha una serie de medidas para estabilizar el mercado y apoyar a los promotores, el reporte advierte de que hay pocos indicios de que la crisis vaya a terminar pronto.

Pekín intenta estabilizar un sector herido

El caso de Evergrande no es un simple expediente empresarial. Diversos análisis sitúan el peso del sector inmobiliario en torno a un cuarto del PIB chino. Por eso, cuando la promotora incumplió en 2021, el temor a un contagio financiero salió de China y llegó a los mercados internacionales. La sentencia contra su fundador se produce en un contexto de ajuste prolongado que sigue condicionando las decisiones de consumo y de inversión.

La respuesta oficial ha combinado inyecciones de liquidez, reestructuraciones de deuda y medidas para reactivar la compra de vivienda. El informe de DW Español subraya que los resultados son todavía escasos. El ajuste del sector coincide con una economía china que busca nuevas fuentes de crecimiento más allá del ladrillo.

Yo añadiría una lectura más directa: la condena a Xu Jiayin no resuelve el problema de fondo. Las promociones paradas, la desconfianza de los compradores y el ajuste de precios tardarán años en digerirse. El mensaje político es fuerte pero el mercado necesita algo más que señales ejemplarizantes.

Creo que la condena también tiene una lectura simbólica: Pekín señala a los responsables, pero evita asumir errores de supervisión. Es una forma de decir que la codicia individual, y no el diseño del sistema, está detrás del desastre. Eso puede ser útil a corto plazo, pero la reconstrucción de la confianza exigirá algo más que una sentencia.

La pregunta que queda en el aire es si Pekín logrará reactivar la demanda sin alimentar otra burbuja. La sentencia contra el fundador de Evergrande es un hito, pero el desafío estructural sigue intacto.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de DW Español en YouTube.

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