Pop Mart reconoce con sus cuentas el fin de la fiebre Labubu: el coleccionable viral se desinfla tras años de reventa con sobreprecio y la compañía china pivota hacia un modelo de franquicia al estilo Hello Kitty.
La china Pop Mart ha cerrado el primer semestre de 2026 con unos ingresos de 17.170 millones de yuanes, equivalentes a unos 2.550 millones de dólares. Supone un 24% más que un año antes.
El dato parece sólido, pero esconde una desaceleración radical: en el ejercicio anterior la compañía reportó un crecimiento del 200% en ventas y, en esta ocasión, se ha quedado por debajo de las previsiones de los analistas. Menos folleto, más balance: el recorte del ritmo confirma que la época dorada del hype toca a su fin.
El precio manda. La fiebre Labubu llevaba años inflando el mercado de reventa, con unidades que superaban varias veces su precio de salida. Lo que los números de la compañía dejan entrever es que la burbuja de los coleccionables virales empieza a soltar aire, y eso cambia la ecuación para el comprador que llegó tarde o compró por impulso. A efectos prácticos, el sobreprecio que justificaba la reventa rápida se vuelve más difícil de sostener.
Del 200% al 24%: el viaje de un coleccionable viral
Labubu nació hace más de una década como un personaje secundario de The Monsters, una trilogía de libros ilustrados creada en 2015 por el artista hongkonés Kasing Lung e inspirada en la mitología nórdica. No fue hasta 2019 cuando Pop Mart comenzó a comercializar los personajes como juguetes coleccionables.
El salto definitivo llegó en 2024, cuando una publicación de Lisa, integrante de la banda de k-pop BLACKPINK, con un Labubu enganchado a su bolso ayudó a convertir al personaje en en un fenómeno internacional. El fenómeno se aceleró todavía más en 2025: The Monsters se convirtió en la principal propiedad intelectual de la compañía y quintuplicó sus ventas en comparación con 2024.
Junto a Labubu, Pop Mart logró hacer crecer otras marcas: Skullpanda, Crybaby, Molly, Dimoo y Twinkle Twinkle. Pero Labubu sigue siendo la estrella indiscutible del catálogo, y esa dependencia es exactamente lo que la empresa quiere romper.
El coleccionable viral se agota como reclamo de compra cuando la reventa deja de garantizar plusvalías y la empresa reconoce que la moda se enfría.
El universo Labubu y la estrategia para no depender de un solo muñeco
Labubu es el personaje más popular de una colección mucho más amplia de criaturas. En ese universo aparecen Zimomo, el líder de los elfos; Tycoco, el personaje de aspecto esquelético que mantiene una relación con Labubu; Mokoko, reconocible por su pelaje rosa; y otros personajes como Pato, Spooky, Pippo, Yaya y Vos.
La estrategia de la compañía consiste precisamente en aprovechar ese universo para reducir su dependencia de un único personaje. Pop Mart está impulsando nuevas colecciones de The Monsters, además de colaboraciones con marcas como Coca-Cola, FIFA y Hello Kitty.
Otras propiedades intelectuales ganan espacio: por ejemplo, Dimoo colabora con Pixar, lo que muestra el intento de construir un ecosistema de personajes y no una simple sucesión de juguetes virales. Aquí está la clave: el objetivo ya no es vender un muñeco de moda, sino licenciar una franquicia que sobreviva al personaje.
El objetivo es mucho más ambicioso que vender muñecos. Pop Mart está intentando convertir sus personajes en franquicias capaces de generar ingresos durante años mediante juguetes, accesorios, tiendas, experiencias y entretenimiento. La compañía ya ha dado un paso en esa dirección al asociarse con Sony Pictures para desarrollar una película de Labubu. Esto diluye el riesgo de depender del ciclo viral de un solo producto y prepara el terreno para un negocio de licencias recurrente.
📊 La comparativa de un vistazo
| Fase | Dato | Qué significa |
|---|---|---|
| Ejercicio anterior | Crecimiento del 200% | Hype y reventa disparados |
| Primer semestre 2026 | Crecimiento del 24% | Desaceleración y burbuja que se desinfla |
Qué implica para quien compró por hype: lecciones de consumo
Ahí aparece el modelo que Pop Mart quiere replicar: Sanrio. Hello Kitty nació en 1974 y, más de cinco décadas después, continúa siendo el centro de un negocio basado en productos, licencias y experiencias. Pero Sanrio no depende exclusivamente de ella: la compañía es propietaria de más de 400 personajes y marcas, entre ellos My Melody, Keroppi y Gudetama.
La prueba para Pop Mart será demostrar que puede recorrer el mismo camino y convertir a Labubu en un activo generacional, no solo en un recuerdo de la fiebre de 2025. Para el comprador, la lección es distinta: el coleccionable que se compra solo por hype no es una inversión garantizada, sino un gasto ligado a una moda con fecha de caducidad.
Cuando la reventa se enfría, el precio de mercado tiende a normalizarse y el valor de reventa cae. Quien guardó cajas sin abrir esperando plusvalías apuesta contra el tiempo. Los informes de la compañía muestran que ni siquiera el fabricante controla el ciclo completo de la moda, y eso es un dato honesto. El precio por unidad en el mercado secundario deja de ser un indicador fiable de ganancia futura y se convierte en un simple reflejo de la oferta y la demanda.
La desaceleración no significa que Labubu desaparezca. Simplemente devuelve el producto al terreno del consumo ordenado, sin la prima especulativa que alimentó la reventa. Es una buena noticia para el comprador que quiere el muñeco por afinidad y no por plusvalía, y una llamada de atención para quien lo trató como un activo financiero. Conviene recordar que esta información es divulgativa y no constituye consejo financiero ni de inversión; cada comprador debe valorar su presupuesto y su tolerancia al riesgo antes de comprar un coleccionable con expectativas de reventa.
🛒 El Veredicto de Compra
- No confundas moda con inversión: un coleccionable viral no garantiza reventa con plusvalía; la propia Pop Mart ha pasado del 200% al 24% de crecimiento en un año.
- Compra por afinidad, no por hype: si el muñeco te gusta, la normalización de precios juega a tu favor, con menos sobreprecio en la reventa.
- Sigue la estrategia de la casa: ante la pérdida de fuelle, Pop Mart busca un modelo de franquicia tipo Sanrio; espera reposiciones, colaboraciones y una posible película, no una escalada de precios.





