EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Govern creará este otoño un grupo de trabajo para analizar si recupera los peajes en la AP-7 y reducir la congestión y la siniestralidad.
- ¿Quién está detrás? La consellera de Interior, Núria Parlon, ha abierto el debate interno en la Generalitat de Catalunya.
- ¿Qué impacto tiene? Miles de conductores y transportistas que usan la autopista podrían volver a pagar por circular, tras cuatro años de gratuidad.
El Govern ha dejado abierta la puerta a recuperar los peajes en la AP-7 este otoño. Un grupo de trabajo interno analizará la congestión y el aumento de accidentes en la autopista, según ha avanzado la consellera de Interior, Núria Parlon, en una entrevista recogida por la agencia EFE.
El Govern abre el debate sobre los peajes de la AP-7
El grupo de trabajo se constituirá, previsiblemente, durante el otoño y estará integrado por las conselleries con competencias en movilidad y seguridad vial. ‘Estoy convencida de que durante el otoño llevaremos a cabo este grupo de trabajo en el cual se remarcarán estrategias’, ha afirmado Parlon.
La recuperación del pago en la AP-7 es solo una de las opciones sobre la mesa, no una decisión cerrada. La consellera de Interior ha insistido en que el debate ‘está abierto’ y que servirá para evaluar políticas de choque que reduzcan los atascos y la alta siniestralidad.
Qué ha cambiado desde que se levantaron los peajes en 2021
La AP-7 dejó de cobrar peaje el 31 de agosto de 2021 tras una reivindicación política y social. Desde entonces, el tráfico en la autopista que cruza Cataluña de norte a sur ha crecido sustancialmente, sobre todo el de camiones.
Ese aumento ha disparado los atascos y los accidentes. La saturación de la vía llevó al Servei Català de Trànsit a aplicar restricciones de velocidad y de circulación a los camiones de más de 7,5 toneladas en los tramos más conflictivos de Tarragona; la mayoría de los tramos conflictivos tiene un tráfico pesado desproporcionado.
El pasado 1 de julio de 2026, el president de la Generalitat, Salvador Illa, llamó a los grupos parlamentarios a una ‘reflexión colectiva’. ‘Quizás nos equivocamos cuando, alegremente, todos pedimos que fuera peajes’, afirmó en la cámara catalana.
Recuperar el peaje en la AP-7 no es solo una decisión técnica: es una marcha atrás política con coste para miles de conductores y un nuevo pulso entre gestión de demanda y derecho a la movilidad.
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El impacto es directo para los conductores habituales del corredor mediterráneo: recuperar los peajes encarecería los desplazamientos y podría trasladar parte del tráfico a carreteras secundarias, con efectos no siempre visibles. La zona cero es el tramo Tarragona-Barcelona, donde la convivencia entre turismos y camiones se ha vuelto más compleja.
El dato clave no está en el anuncio de hoy, sino en la comparación: tras la retirada del peaje en 2021, el tráfico en la AP-7 aumentó con fuerza, especialmente el de camiones, lo que ha tensionado la seguridad vial. El precedente es conocido: antes de la liberalización, el peaje funcionaba como una barrera de gestión de demanda que equilibraba flujos y financiaba el mantenimiento.
El pulso político es evidente. El Govern de Salvador Illa avanza con cautela, consciente de que reintroducir un peaje impopular puede costar votos, mientras el Servei Català de Trànsit presiona con medidas de restricción a camiones. Las patronales del transporte, si entran en el debate, tendrán que posicionarse entre la seguridad vial y el coste logístico.
El elemento más frágil del plan es la indefinición: no hay tarifa propuesta, ni calendario de implantación, ni umbral de siniestralidad objetivo. La siguiente cita real es la constitución del grupo de trabajo, que el Govern espera activar antes de que acabe el otoño.




