Las refinerías de EE.UU. absorben ya la mitad del petróleo de Venezuela: 500.000 barriles diarios pese a las sanciones

El flujo se ha multiplicado por cuatro desde los 135.000 barriles diarios de finales de 2025 y consolida una alianza energética de la que Washington no ha auditado los ingresos.

El petróleo de Venezuela fluye ya hacia Estados Unidos a un ritmo de 500.000 barriles diarios, la mitad de una producción nacional que ronda los 1,25 millones. Lo ha confirmado este martes en Houston el subsecretario de Energía estadounidense, Kyle Haustveit, y la cifra redefine el mapa de las sanciones y de la oferta global de crudo.

El dato llega siete meses después de que Washington forzase la salida de Nicolás Maduro del poder e instalase un Gobierno interino en Caracas. A finales de 2025, los envíos venezolanos a Estados Unidos apenas sumaban 135.000 barriles diarios. Ahora su peso se ha multiplicado casi por cuatro.

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Los datos del flujo

  • Producción total declarada: 1,25 millones de barriles diarios, según el Gobierno de Estados Unidos.
  • Envíos a refinerías de la costa del Golfo: más de 500.000 barriles diarios.
  • Cierre de 2025: 1 millón de barriles diarios de producción y 135.000 barriles diarios hacia Estados Unidos.
  • Reservas probadas: 303.000 millones de barriles, el 17% del total mundial, según la Administración de Información Energética de EE.UU..

El crudo venezolano es pesado y agrio (sour): el tipo de petróleo para el que están diseñadas muchas refinerías del Golfo de México. Haustveit no ocultó la lógica del negocio: el petróleo se dirige a plantas “construidas específicamente para ese crudo”.

En paralelo, Washington envía más de 100.000 barriles diarios de nafta para mezclar con los grados pesados venezolanos. La operación se presenta como una palanca para reactivar la producción.

“Una asociación energética hermosa. Hay valor real creándose en ambos lados del comercio.” — Kyle Haustveit, subsecretario de Energía de Estados Unidos, evento sectorial en Houston, 18 de agosto de 2026

La paradoja de Caracas: más crudo, menos transparencia

En mi lectura, el salto de 135.000 a más de 500.000 barriles diarios confirma que las refinerías estadounidenses han recuperado un suministro estratégico que hace menos de un año era residual. La vicepresidenta de PDVSA, Jovanny Martínez, detalló en el mismo foro que la producción total alcanzará 1,245 millones de barriles diarios a finales de agosto y que las exportaciones venezolanas crecen un 19,7% en 2026. Sus palabras reflejan una lógica de recuperación operativa.

Sin embargo, los datos no resuelven la cuestión central: quién controla el dinero. El diario Financial Times cifró en más de 13.000 millones de dólares los ingresos captados por Washington por ventas de crudo venezolano en lo que va de año. El presidente Donald Trump aseguró que la cifra real era superior. Pero su administración apenas ha detallado cómo se utiliza.

El Consejo de Relaciones Exteriores advirtió en junio de que Washington no ha hecho público cuánto crudo ha vendido, cuánto ha recaudado ni qué destino han tenido los fondos. Esa opacidad no es un matiz: afecta a la legitimidad de la alianza. Si no hay mecanismos de rendición de cuentas, el riesgo señalado por el propio think tank es claro: consolidar en Caracas un régimen sucesor sin hoja de ruta democrática.

El próximo gran test no será un barril más de producción, sino una comparecencia pública que detalle el flujo completo de ingresos y su uso. Hasta entonces, la asociación energética seguirá teniendo un pie en la geopolítica y otro en la contabilidad.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo para España es limitado, pero no nulo, y conviene traducirlo en cuatro planos concretos.

  • Euríbor e hipotecas: si el mayor flujo de crudo pesado alivia los diferenciales del petróleo agrio y modera la factura energética europea, el BCE tendría menos presión para mantener los tipos altos. En ese escenario, el Euríbor a 12 meses no encontraría incentivos adicionales para repuntar a corto plazo.
  • Inflación europea: la cuota directa de petróleo venezolano en España es residual, pero un mercado global de crudo pesado más abastecido puede frenar revisiones al alza en costes industriales.
  • Empresas españolas: la incertidumbre jurídica sobre quién controla los ingresos del crudo venezolano complica la exposición de compañías europeas con intereses históricos, como Repsol.
  • Política económica de la eurozona: no hay implicación directa para la política fiscal, pero la reordenación comercial entre Washington y Caracas refuerza la necesidad de evaluar la seguridad energética europea sin depender de un solo corredor de suministro.

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