Juan Ramón Rallo absuelve a los pequeños propietarios de la crisis del alquiler

El economista responde a las declaraciones de Antonio Maestre en La Sexta y sostiene que el alza de los alquileres responde a la escasez de oferta, no a la codicia de los pequeños caseros.

En su último análisis Juan Ramón Rallo responde a las declaraciones del periodista Antonio Maestre, que en La Sexta Explica calificó a los pequeños propietarios de vivienda de sanguijuelas por cobrar alquileres de mercado. El economista no solo rechaza esa etiqueta: sostiene que el propio argumento de Maestre desmonta la narrativa de la izquierda sobre la crisis del alquiler.

La idea central de Rallo es que si tanto los grandes fondos como los pequeños caseros suben los alquileres al mismo tiempo, el problema no está en la concentración de la propiedad. Según él, ese comportamiento simultáneo revela un desequilibrio estructural entre una oferta escasa y una demanda creciente de vivienda en alquiler.

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Durante años, explica Rallo, parte de la izquierda ha insistido en que los alquileres suben porque una minoría oligárquica controla el parque de viviendas. Sin embargo, al reconocer que los pequeños propietarios también se suben a la ola del mercado, Maestre estaría admitiendo que el fenómeno afecta al conjunto del mercado. No es una cuestión de grandes tenedores, sino de escasez general.

Un déficit de 700.000 viviendas explica la escalada

Rallo recuerda que durante el último lustro se ha ido fraguando en España un déficit acumulado de 700.000 viviendas. La creación neta de hogares ha superado trimestre tras trimestre a las viviendas terminadas, de modo que la carestía se agrava y sigue agravándose. Esa brecha entre nueva demanda y nueva producción se traslada a los precios de compraventa y de alquiler.

El diagnóstico, según el creador del vídeo, no depende de la ideología. Afirma que cualquiera con una actitud medianamente honesta puede verlo. El problema no son los grandes propietarios, sostiene Rallo, sino las restricciones que constriñen y encarecen la oferta de nueva vivienda.

El argumento que Maestre concede sin pretenderlo

Rallo valora que Maestre, sin pretenderlo, ofrezca un diagnóstico correcto. Si los pequeños también suben precios, no estamos ante un abuso de unos pocos. Estamos ante una señal de que falta vivienda. Esa escasez de oferta, y no la existencia de grandes propietarios, explica la tensión del alquiler.

Los pequeños propietarios que cobran un alquiler de mercado no son sanguijuelas; lo son quienes bloquean la aparición de nueva vivienda.

— Juan Ramón Rallo

La subida de precios, razona Rallo, cumple una función informativa: nos dice que falta vivienda y cuánta puede faltar. Además, actúa como incentivo para que los inversores aumenten la oferta. Si se reprimieran los precios, no tendríamos ni esa información ni ese estímulo. Confiar solo en las administraciones públicas tampoco parece una salida: en los últimos años, afirma, no han aumentado la oferta de vivienda.

Racionar sin precios: solvencia, sorteo y discriminación

Rallo plantea una pregunta incómoda. Si faltan viviendas y no queremos racionarlas por precio, alguien tiene que decidir quién se queda con ellas. Con siete sillas y diez personas, la discriminación por precio es un mecanismo; sin ella, los caseros usarían otros criterios. Podrían fijarse en la solvencia, los ingresos o la estabilidad laboral del candidato. Una familia numerosa o inmigrante podría quedar fuera frente a una persona con empleo estable.

Ninguna de esas alternativas resulta más virtuosa, argumenta. El sorteo tampoco lo resuelve: podría beneficiar a un inquilino con mucha capacidad económica y obligar al propietario a subsidiar su alquiler. Si además se permite cobrar más a rentas altas pero no a rentas bajas, el propietario no tendrá interés en alquilar a las rentas bajas. Para Rallo, la apelación a la indignación emocional no viene acompañada de una alternativa funcional.

Quiénes son las verdaderas sanguijuelas del alquiler

La conclusión del economista es directa. Los pequeños propietarios que alquilan a precio de mercado no son parásitos. Las sanguijuelas, sostiene, son los políticos que bloquean la oferta y sientan las bases para que los precios suban de forma estructural. Quien pone vivienda en alquiler no asfixia a las familias; quien impide que aparezca nueva vivienda sí lo hace.

El vídeo se suma así a una discusión cada vez más polarizada sobre cómo resolver la crisis del alquiler en España. Rallo no ofrece medidas de alivio a corto plazo: su receta pasa por permitir que el mercado construya más y que los precios orienten ese proceso. La mirada es coherente con su línea liberal, aunque deja fuera la urgencia de quienes hoy no encuentran un alquiler asequible.

Una receta liberal sin alivios de corto plazo

La pregunta que queda abierta es si los inquilinos pueden esperar los años que tarda en materializarse una nueva oferta de vivienda. Mientras la política no desbloquee el suelo ni acelere la construcción, la escasez seguirá marcando el reparto. Y, con ella, el debate sobre quién debe asumir el coste de la espera.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Juan Ramón Rallo en YouTube.

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