La patronal SpainDC carga contra el proyecto de Real Decreto de centros de datos por imponer exigencias inviables a las empresas. Su directora ejecutiva, Begoña Villacís, avisa de que sería la normativa más restrictiva de Europa y pone en riesgo inversiones ya comprometidas.
Qué denuncia SpainDC del decreto de centros de datos
Villacís lanzó la advertencia en el primer Desayuno Empresarial organizado por CEOE Zaragoza, un foro estrenado con motivo del 50 aniversario de la patronal aragonesa y al que acudieron más de medio centenar de representantes empresariales de la provincia y de Aragón. Ante ellos calificó el texto como una acumulación de exigencias imposibles de cumplir para cualquier empresa y situó su rigor por encima del de cualquier otro país del entorno.
El reproche no se limita a los proyectos que aún no han echado a andar. La directiva advirtió de que el decreto golpearía también a inversiones ya iniciadas, con permisos concedidos, acuerdos energéticos cerrados y planes de desarrollo avanzados. El resultado, en su lectura, es un salto en la inseguridad jurídica que alejaría a los inversores que hoy ven en España una de las puertas de entrada a la nube europea.
La soberanía tecnológica es el marco en el que SpainDC sitúa la disputa. Villacís recordó que la capacidad de esta industria se concentra hoy en Estados Unidos, con un 45%, y en China, con un 25% y creciendo, y defendió que Aragón y España han logrado colocarse en el mapa como uno de los territorios más prometedores de Europa.
El mensaje de la patronal llega en un momento delicado. El Gobierno central mantiene abierto el proceso de tramitación del decreto, mientras los operadores reclaman un marco estable para decidir nuevas inversiones y las compañías energéticas pujan por asegurarse la demanda eléctrica que generan estas instalaciones.
Lo que se dirime no es solo un texto normativo: es si España mantiene el ritmo de captación de inversión tecnológica o lo pierde frente a otros mercados europeos.
Aragón y el efecto tractor del centro de datos

El encuentro de CEOE Zaragoza sirvió para subrayar el peso de los data centers en el tejido productivo aragonés. Su presidente, Benito Tesier, defendió que el futuro de las empresas de todos los sectores pasa por la digitalización, la tecnología y la inteligencia artificial que impulsan estos centros.
Tesier reivindicó que los sectores tradicionales y estratégicos de Aragón han contribuido durante años a que estas inversiones tecnológicas se fijen en Zaragoza y elijan la comunidad para su desarrollo dentro de Europa. Lo resumió con una idea: no es un en lugar de, sino un además de.
Los centros de datos no generan solo su propia actividad y empleo cualificado. Arrastran el crecimiento de ingenierías, constructoras,, empresas energéticas, proveedores tecnológicos y servicios especializados de toda la cadena de valor digital. Ese efecto tractor es, precisamente, el argumento que la patronal opone a la nueva regulación.
Tras la ponencia, Villacís mantuvo un diálogo con Pedro Machín, presidente del Clúster de Energía de Aragón (Clenar), centrado en la relación entre el sector energético y los centros de datos en Zaragoza.
Análisis: la factura de regular a mitad de camino
El choque entre SpainDC y el Ejecutivo reproduce un patrón conocido en la industria española: la regulación llega cuando la inversión ya está comprometida. Los promotores de centros de datos trabajan con ciclos de maduración de varios años, en los que la ubicación, la potencia eléctrica y la fiscalidad se deciden mucho antes de que se firme el último permiso.
Conviene poner la cifra en contexto. Que España aspire a captar inversión en un mercado en el que Estados Unidos concentra el 45% de la capacidad y China el 25% obliga a ofrecer condiciones competitivas, no las más duras del continente. La advertencia de que el texto sería la norma más restrictiva de Europa es, en ese sentido, el argumento central de la patronal: si el coste regulatorio supera el de Francia, Alemania o Irlanda, el capital se desplaza hacia mercados con menos fricción.
El sector energético es el otro gran actor del tablero. Los centros de datos son consumidores intensivos de electricidad y su ubicación depende de la capacidad de la red y de la disponibilidad de potencia renovable, un terreno en el que Aragón aspira a jugar como territorio de referencia. Un decreto que endurezca los requisitos puede romper ese equilibrio y trasladar la inversión a comunidades o países con menos exigencias.
Nadie discute la necesidad de ordenar un despliegue que consume grandes cantidades de energía, agua y suelo. La clave está en el calendario y en la proporcionalidad. Aplicar exigencias más severas que las del resto de Europa, según la propia patronal, puede vaciar de sentido el liderazgo que Aragón ha empezado a construir y devolver al limbo proyectos que ya contaban con el respaldo de sus promotores.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La tramitación del Real Decreto y si el Gobierno introduce correcciones al texto antes de su aprobación definitiva.
- Reacción del valor: El mercado descuenta estabilidad regulatoria; un marco más laxo reactivaría los proyectos de las energéticas y los promotores asentados en Aragón.
- Precedente sectorial: El pulso recuerda al de las renovables, donde los cambios normativos retrasaron inversión ya comprometida.





