280 círculos de piedra en Egipto revelan una cultura misteriosa que convivió con los faraones

El estudio documenta 280 recintos funerarios de entre 5 y 82 metros de diámetro en el desierto de Atbai, entre Egipto y Sudán. Las dataciones por carbono 14 sitúan su uso entre el 5000 y el 2000 a.C., en paralelo a las primeras dinastías egipcias.

El desierto de Atbai esconde 280 círculos de piedra que revelan una cultura nómada que convivió con los faraones. Los arqueólogos han mirado durante un siglo hacia el Nilo; este hallazgo les obliga ahora a girar la vista hacia el este, entre el río y el mar Rojo.

Según el estudio publicado esta primavera en African Archaeological Review, las estructuras no eran corrales ni viviendas. Eran tumbas. Maria Carmela Gatto, nubióloga de la Academia Polaca de Ciencias y coautora, las define como enterramientos de ‘nómadas de élite’. El trabajo está liderado por Julien Cooper, egiptólogo y nubiólogo de la Universidad Macquarie de Sídney.

Publicidad

Lo que esconden los círculos de piedra

El punto de partida se llama Wadi Khashab. En 2010, una misión arqueológica polaca excavó uno de estos círculos y documentó una tumba masiva: un adulto enterrado en el centro y, cerca de él, un niño depositado cientos de años después. Dentro del recinto aparecieron también restos de ovejas y ganado doméstico.

La datación por carbono 14 indicó que la estructura se levantó en torno al 5000 a.C. y se reutilizó hasta el 2000 a.C.. Es un arco temporal enorme: convivió con el periodo predinástico y con la consolidación de las primeras dinastías. Wadi Khashab no parecía un caso aislado. Los investigadores conocían unos pocos enterramientos similares desde la década de 1920.

Para comprobarlo, Cooper y su equipo revisaron imágenes de satélite con ayuda de un pequeño grupo de becarios universitarios. Identificaron 280 círculos de piedra, la mayoría desconocidos hasta ahora. Sus diámetros oscilan entre 5 y 82 metros, y se extienden a lo largo de más de 900.000 metros de desierto. Muchos se agrupan junto a antiguas masas de agua efímeras; 112 se concentran en la cuenca alta del Wadi Gabgaba.

La escala física importa. Según el estudio, una sola persona habría necesitado más de 160 jornadas de ocho horas para levantar las estructuras mayores. Un grupo de 50 personas, en cambio, podría haberlo resuelto en unos tres días. Para Cooper, ese dato revela ‘un nivel de organización social y una puesta en común de recursos’ que rara vez se atribuye a las culturas pastoriles del desierto.

Wadi Khashab no fue una rareza: formaba parte de un paisaje funerario que se extiende por más de 900.000 metros de desierto.

En una cultura nómada, un palacio o un templo tienen poco sentido. Un cementerio, en cambio, permanece. Esa lógica, apunta Gatto, convierte los círculos en un ancla simbólica. La élite nómada enterraba a sus muertos en estructuras visibles durante generaciones.

Cómo se fecharon las tumbas y qué queda por confirmar

La combinación de excavación y teledetección es lo que da solidez al trabajo. La datación por radiocarbono de los materiales de Wadi Khashab sitúa la construcción hacia el 5000 a.C. y su reutilización hasta el 2000 a.C. A esa cronología se suma la lectura sistemática del territorio por satélite, que transformó una sospecha en un inventario de 280 recintos.

El estudio reconoce sus límites. Gran parte del desierto de Atbai se encuentra en el actual Sudán, donde la guerra en curso y la minería ilegal hacen peligrosas las excavaciones. Además, la egiptología clásica siempre prefirió el Nilo. ‘Desde los inicios de la egiptología y la nubiología, la mayor parte de la investigación arqueológica se centró a lo largo del Nilo’, explica Gatto. El desierto quedó como una caja negra.

Stefano Costanzo, geoarqueólogo de la Universidad de Milán y ajeno al estudio, coincide en que los círculos fueron tumbas construidas en piedra. Califica el trabajo de notable y destaca la ‘increíble densidad de monumentos funerarios en el paisaje desértico’.

cultura misteriosa Egipto

La cultura que el Nilo dejó fuera del relato

El hallazgo ilumina a unos pastores que no se rindieron al desierto. En los acantilados del Atbai hay arte rupestre con ganado, jirafas, cabras y perros; un panel muestra incluso una ‘flota’ de barcos, lo que sugiere contacto con comerciantes nilóticos. La cronología de esas imágenes arranca en el Neolítico temprano, hace unos 12.000 años, y llega hasta el 3100 a.C., cuando Narmer consolidó el Alto y el Bajo Egipto.

Los textos del Antiguo Egipto llamaban medjay a estos nómadas ganaderos. El Atbai era territorio nubio y una fuente de oro, mineral que los egipcios asociaban con lo divino. Los contactos pudieron producirse a través de comerciantes nubios o durante las expediciones mineras. Costanzo recuerda que, pese a ser descritos como tímidos y esquivos, los pueblos de los desiertos orientales de Nubia tenían ‘habilidades legendarias para la navegación y la construcción de asentamientos’.

Los círculos no eran corrales: eran tumbas de una élite nómada que hizo del desierto un lugar de memoria.

A mí me interesa sobre todo una implicación social. Los círculos no son obra de unos pocos: la estimación de trabajo muestra que requirieron cooperación. La élite nómada no levantó palacios, pero sí movió piedra para sus muertos. Eso cambia la imagen de las culturas pastoriles como simples supervivientes aislados.

El siguiente paso, admite el propio equipo, es explorar sobre el terreno los círculos detectados por satélite. La guerra en Sudán no lo pondrá fácil. Pero Gatto resume la urgencia: ‘Cuando tienes tumbas, momias, oro y pirámides, lo que realmente quieres es conocer al resto de la gente. Ahora es el momento’.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: 280 círculos de piedra interpretados como tumbas de una élite nómada que habitó el desierto de Atbai.
  • Dónde: Desierto de Atbai, entre el sur de Egipto y el noreste de Sudán, al este del Nilo.
  • Institución responsable: Universidad Macquarie de Sídney y Academia Polaca de Ciencias, con publicación en African Archaeological Review.
  • Cuándo: Estructuras fechadas entre el 5000 y el 2000 a.C.; estudio publicado esta primavera.
  • Impacto a futuro: Obliga a integrar a los pastores del desierto en el relato del Egipto predinástico y faraónico.

Publicidad