El estrecho de Ormuz se ha convertido este viernes en el epicentro de la tensión entre Estados Unidos e Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado en un mitin en Long Island (Nueva York) que planea declarar esta vía marítima «territorio de Estados Unidos» tras «derrotar a Irán». La amenaza llega a tres días del vencimiento del alto el fuego pactado el pasado 17 de junio entre Washington y Teherán.
Las palabras del mandatario elevan la presión sobre Teherán en un momento en el que las negociaciones siguen estancadas y se acerca la fecha límite del lunes 17 de agosto. La escalada se produce después de que Trump ya sugiriera esta semana que Estados Unidos «se queda» con el control del estrecho, argumentando que los ataques estadounidenses realizados desde febrero diezmaron las capacidades militares iraníes, algo que Teherán ha rechazado.
El bloqueo naval y la cuenta atrás del lunes
Trump ya había adelantado su posición el miércoles en su red Truth Social. «Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz. ¡Creo que nos lo quedaremos!», escribió. A estas afirmaciones se suman las de dos pesos pesados de su administración. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó el jueves que EE.UU. pretende imponer a Irán un «aislamiento económico y el bloqueo continuado del estrecho de Ormuz». El secretario de Guerra, Pete Hegseth, amenazó con mantener ese bloqueo «indefinidamente».
En contraste, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezai, afirmó el martes que el estrecho no será reabierto hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo naval contra Irán, libere sus activos congelados y acepte un alto el fuego que incluya también Líbano y Gaza. Las posiciones son, por tanto, irreconciliables a corto plazo.
«Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos, en esencia. Tenemos un bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros queramos que pase.» — Donald Trump, presidente de Estados Unidos, mitin en Long Island (Nueva York), 14 de agosto de 2026
El calendario de esta crisis es el siguiente:
- El 17 de junio se firmó el memorando de entendimiento con un plazo de 60 días.
- El lunes 17 de agosto expira ese plazo, apenas tres días después de las declaraciones de Trump.
- El documento declaraba el «cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes».
Análisis: petróleo, territorio y una contradicción estratégica
Lo que veo en esta secuencia es un movimiento calculado de presión máxima. Trump no necesita formalizar jurídicamente la anexión para provocar un impacto real en los mercados: le basta con sostener la ambigüedad sobre cuándo y cómo lo hará. El estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, es una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas. Cualquier perturbación en su tránsito encarece el crudo y dispara las primas de riesgo del sector energético.
He analizado las implicaciones de una eventual declaración de soberanía y encuentro una contradicción estratégica. Si Estados Unidos formaliza la propiedad del estrecho, hereda la obligación legal de garantizar la libre navegación, algo incompatible con un bloqueo. Si no la formaliza, la amenaza pierde credibilidad. Esa tensión no se resuelve con un tuit ni con un mitin.
El mercado petrolero se enfrenta a un escenario de primas de riesgo sostenidas al menos hasta que se confirme qué sucede el lunes. Los futuros del Brent se han movido al alza en las últimas sesiones, aunque el rally de los últimos días aún no descuenta un conflicto abierto. Lo que mide el mercado no es solo el petróleo: es el precedente de una administración estadounidense dispuesta a reclamar soberanía sobre una vía marítima internacional en medio de un conflicto armado.
🌍 El impacto en España y Europa
El impacto directo en España de esta escalada es limitado en lo inmediato, pero refuerza la presión sobre los precios energéticos europeos. El estrecho de Ormuz canaliza una parte relevante del crudo que alimenta las refinerías europeas. Aunque España importa buena parte de su gas natural licuado de Argelia y Estados Unidos, las tensiones en la ruta del golfo Pérsico encarecen el Brent de referencia. Eso se traduce en carburantes más caros y en una presión añadida sobre el BCE en su hoja de ruta para frenar la inflación en la eurozona. Para las empresas del IBEX con exposición energética o logística, el riesgo es de medio plazo: fletes más caros, seguros marítimos al alza y una posible revisión de costes operativos para la gran banca europea con intereses en el comercio internacional.




