La sequía europea costará el 1% del PIB a la UE en 2026 y fuerza el cierre de nucleares en el Danubio

El apagón del último reactor de Cernavoda deja a Moldavia sin hasta el 60% de sus importaciones eléctricas y obliga a Rumanía a activar centrales de lignito. Hungría intenta salvar Paks con un muro sumergido mientras el Danubio marca mínimos de 34 años.

La sequía europea restará un 1% del PIB de la UE en 2026. Y ya ha forzado a Rumanía a cerrar su única central nuclear, Cernavoda.

He seguido esta mañana los comunicados de Nuclearelectrica y el análisis de The Guardian. El segundo reactor de la planta, de 706 megavatios, quedó apagado este jueves por el descenso «significativo y continuado» del Danubio. La compañía no prevé reiniciarlo durante los próximos diez días.

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El daño no se limita al sistema eléctrico. France 24 documenta esta semana que los cultivos europeos se secan pese a los esfuerzos de adaptación de los agricultores. Esa presión agrícola, sumada a las restricciones energéticas, es la base del cálculo de 180.000 millones de euros de impacto en el PIB comunitario de 2026.

La cascada de cierres en el Danubio y el déficit nuclear francés

El apagón de Cernavoda no es un hecho aislado. Rumanía ya había detenido el primer reactor a finales de julio. Entre ambos suman alrededor del 20% de la generación eléctrica nacional. El Gobierno ha declarado la emergencia energética durante agosto y ha pedido a empresas y hogares que reduzcan el consumo en horas punta.

  • Rumanía: activó una central de lignito de 330 megavatios y recurre a más generación eólica e hidroeléctrica según la disponibilidad de embalses.
  • Moldavia: dependía de la electricidad rumana para cubrir hasta el 60% de su déficit; ahora estudia comprar a Ucrania, pagar importaciones occidentales más caras o preparar cortes rotatorios.
  • Francia: registró esta semana un déficit de producción atómica superior al 20%, con 13 de 57 reactores de EDF parados por sequía, calor extremo y una invasión de medusas.

La situación francesa es especialmente sensible para el mercado mayorista europeo. Francia genera alrededor del 70% de su electricidad con átomos. Un déficit superior al 20% en la capacidad atómica, causado por sequía, calor extremo y una invasión de medusas, obliga a importar más en un momento de demanda elevada.

Las empresas automovilísticas Dacia y Ford han pausado producción en Rumanía hasta el 19 de agosto para aliviar el déficit. En paralelo, Hungría intenta evitar un escenario igual de severo en Paks, cuya refrigeración también depende del Danubio.

La central húngara, que aporta cerca de un tercio de la electricidad del país, funciona parcialmente desde finales de julio. El primer ministro, Péter Magyar, ha ordenado este miércoles construir un muro sumergido para controlar el caudal. Dos barcazas de 80 metros están ya preparadas para ser hundidas si el nivel sigue bajando.

«Creo que deberíamos estar preparados para un empeoramiento de la situación, con apagones incluidos, aunque es difícil asegurarlo ahora mismo.» — Sergiu Tofilat, analista energético moldavo, en Radio Chisinau

Análisis: una crisis energética estructural, no solo un golpe de calor

crisis del Danubio nuclear

Casi dos tercios del Danubio registran caudales de julio en mínimos de 34 años, según Copernicus. Eso convierte la sequía en un problema de refrigeración para las nucleares y de logística para el transporte fluvial. Lo que veo aquí no es un fallo técnico puntual: es un shock de oferta que se repite en cada episodio extremo. La seguridad eléctrica europea depende de ríos que pierden caudal. El riesgo sin resolver es la duración. Si el Danubio no recupera niveles en diez días, los cortes industriales podrían extenderse más allá del 19 de agosto. Habrá que vigilar los niveles en Paks y los datos de disponibilidad nuclear francesa.

Los científicos del grupo World Weather Attribution vinculan la intensidad de esta sequía al cambio climático inducido por el hombre. Su advertencia es que el problema empeorará. Ese diagnóstico importa: las respuestas de emergencia no resuelven la exposición estructural de la red europea.

🌍 El impacto en España y Europa

El impacto directo en España es limitado porque la Península no depende del Danubio. Sin embargo, si el déficit nuclear francés se prolonga, el precio mayorista de la electricidad puede subir en el mercado europeo y presionar la inflación de la eurozona.

  • La sequía energética retrasa la normalización del Euríbor: un repunte de la electricidad complica la desinflación que vigila el BCE.
  • El consumidor español notaría el canal de precios energéticos en los mercados mayoristas, aunque el efecto directo sobre la factura es gradual.
  • Para el tejido exportador español, un encarecimiento de la energía en Alemania y Francia supone un riesgo de segunda ronda.

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