El bróker estadounidense Charles Schwab ha activado la compraventa directa de Bitcoin y Ethereum para cerca de 40 millones de cuentas. La noticia, adelantada por Forbes y confirmada este 13 de agosto, sitúa a una de las mayores gestoras de patrimonio de Estados Unidos en el negocio cripto al contado, con una comisión del 0,75% por operación. La firma, que gestiona más de 12 billones de dólares en activos de clientes, se convierte en el último gran nombre de Wall Street en ofrecer criptomonedas sin pasar por productos derivados.
Cómo funciona la compraventa de criptomonedas en Schwab
La nueva funcionalidad opera sobre las mismas plataformas que los clientes ya usan para acciones, bonos y fondos. El despliegue alcanza 48 estados de Estados Unidos; Nueva York y Luisiana quedan fuera, al menos por ahora. Cualquier titular de una cuenta de corretaje puede comprar o vender Bitcoin y Ethereum sin mover fondos a un exchange externo.
El despliegue empezó a tomar forma en mayo, cuando la firma confirmó que su hoja de ruta cripto avanzaba según lo previsto. Los cerca de 40 millones de cuentas actuales amplían los 39,1 millones de clientes minoristas que ya tenían acceso en aquella primera fase. La compañía ha cumplido el calendario que había comunicado para el primer semestre de 2026.
La comisión por operación es del 0,75%, una tarifa en línea con la media del mercado para este tipo de servicios. No hay aquí revoluciones de precios: la firma compite por comodidad y confianza, no por ser el más barato.
Sobre la custodia, la estructura es peculiar y vale la pena explicarla. Charles Schwab Premier Bank actúa como custodio y guarda los registros de los activos de los clientes. Paxos, la empresa de infraestructura blockchain regulada por la Oficina del Contralor de la Moneda de Estados Unidos (OCC), se encarga de la subcustodia y de ejecutar las operaciones. En la práctica, el cliente ve su saldo en Schwab; detrás, Paxos mantiene las llaves.
Schwab mantiene el mensaje de riesgo aunque ya venda criptomonedas
El lanzamiento no rebaja la cautela interna de la firma. Un informe de investigación de la propia Schwab publicado en abril de este año advierte de que incluso una posición del 1% al 3% en Bitcoin o Ether puede generar una parte desproporcionada del riesgo total de una cartera. El documento recuerda que ambos activos han llegado a caer más del 70% en ciclos anteriores.
Jonathan Craig, responsable de inversión minorista de la firma, defiende el movimiento con un argumento de servicio: los clientes quieren gestionar más partes de su vida financiera dentro de la misma plataforma. El directivo apunta que el cliente tendrá acceso a servicio, formación e investigación junto a sus otras inversiones. La firma no está predicando las criptomonedas; está respondiendo a una demanda que ya existía.
Schwab no vende una tesis cripto brillante, vende ejecución regulada para millones de clientes que ya estaban en su plataforma.
Y eso, en Wall Street, suele pesar más que cualquier white paper.
Qué significa para la adopción institucional y para Solana
El movimiento de la firma no es aislado. Morgan Stanley ya ha abierto el trading de cripto en su plataforma E-Trade y Goldman Sachs acaba de presentar un ETF de Bitcoin con estrategia de ingresos. Mientras tanto, el Congreso estadounidense negocia la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, que repartiría la supervisión entre la SEC y la CFTC.
Para el inversor de Solana, este lanzamiento importa por dos razones. La primera es la normalización del canal: cada bróker que incorpora cripto al contado reduce la fricción para que una persona mayor acabe teniendo su primer satoshi o su primer SOL. La segunda es la que suele olvidarse: el bróker, por ahora, solo incluye Bitcoin y Ethereum. Solana queda fuera de esta primera ronda, igual que el resto de altcoins. De momento, no hay SOL en Schwab.
La base instalada de Schwab explica por qué este tipo de noticias mueven el mercado. No es un exchange nativo cripto buscando volumen a golpe de promociones: es un bróker con décadas de relación con el ahorrador conservador. Cada botón nuevo en esa plataforma tiene un recorrido de adopción distinto, lento pero masivo. No ha nacido de un hackathon ni de un airdrop; ha nacido de una reunión trimestral con accionistas.
Desde mi lectura, la exclusión de Solana no es una sentencia sobre su tecnología. Responde a un orden de prioridades clásico en Wall Street: primero los activos con más capitalización, más historia registrada y menos ruido regulatorio. Es un poco como un restaurante que primero sirve los platos más demandados y deja la carta de autor para más adelante.
Cabe recordar que el bróker gestiona 12 billones de dólares en activos de clientes, una cifra equivalente a varias veces el PIB de España. Si una parte modesta de ese capital se mueve hacia las criptomonedas, el efecto en los precios y en la infraestructura del sector puede ser profundo. Eso sí, la propia firma insiste en que no hay una asignación ‘correcta’ y trata el cripto como una posición satélite de alto riesgo.
El siguiente paso anunciado incluye ampliar el menú más allá de Bitcoin y Ethereum, y permitir en algún momento la migración de tokens desde wallets y exchanges externos. Si esa hoja de ruta se mantiene, la pregunta no es si Solana entra, sino cuándo y con qué condiciones.




