El «agujero» de Ryanair en Galicia: las aerolíneas ‘low cost’ no logran frenar la pérdida de 70.000 pasajeros en Lavacolla

La combinación del alza de tarifas aeroportuarias de Aena, la crisis de carburantes y los problemas financieros de Volotea y Wizz Air impiden sustituir la oferta internacional de la aerolínea irlandesa en Lavacolla.

La salida de Ryanair del Aeropuerto de Santiago es una herida que Galicia no ha podido curar. A pesar de los intentos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y la disposición de otras low cost como Volotea y Vueling, no ha sido posible cubrir el agujero que ha dejado la salida de la empresa irlandesa, y la confirmación de que Aena volverá a aumentar las tarifas aeroportuarias desde 2027 a través del Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) aleja todavía más a los «Michael O’Leary».

Lo cierto es que las dos grandes aerolíneas low cost de España tienen sus propios problemas. Volotea se encuentra en pleno preconcurso de acreedores, buscando una solución económica a los problemas de los últimos años, que han empeorado gracias a la crisis del combustible generada por la guerra en Irán; mientras tanto, Vueling ha mejorado su presencia en el aeropuerto para los vuelos nacionales, pero no ha sumado tantos vuelos internacionales como para tapar el espacio, y la decisión de su matriz, IAG, de reducir el consumo de combustible de sus filiales, pone un límite extra a la expansión de la low cost catalana.

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Óscar Puente y Michael O'Leary de Ryanair.
Óscar Puente y Michael O’Leary de Ryanair..

Tampoco se puede contar con un aumento de la presencia de Wizz Air en Santiago en el corto plazo. La empresa de origen húngaro ha desembarcado en España, y ciertamente ha visto una oportunidad en la ciudad gallega, pero atraviesa su propia crisis y ya ha comunicado un ajuste a la baja del 5% en la capacidad prevista para la segunda mitad de su ejercicio fiscal 2027, iniciado en marzo, como consecuencia del encarecimiento del combustible y de la volatilidad geopolítica. En este panorama, la posibilidad de aumentar su capacidad internacional desde la ciudad se ve complicada.

Una ciudad clave que sufre de desconexión

Parte del problema es que Santiago no solo no es un gran hub internacional, como sí lo son Madrid o Barcelona, lo que hace que la pérdida de los vuelos de Ryanair genere una desconexión especialmente dolorosa, sino que las conexiones terrestres también son complicadas. Según ha reportado La Voz de Galicia, solo los cinco destinos domésticos con más tráfico del verano movieron casi 70.000 pasajeros menos que entre junio y agosto de 2025. Y contando con que la ruta con más usuarios en el Rosalía de Castro, la de Barcelona (149.270 viajeros), ganó más de 15.000 respecto al año pasado. La segunda con más demanda, Palma (64.413), tuvo 25.000 usuarios menos. La tercera, Madrid, perdió 22.500 en esos tres meses. Los vuelos con Sevilla (57.719) despacharon cerca de 22.600 billetes menos. Y los de Málaga (56.364) prácticamente 23.000 menos.

A esto se suma que sigue siendo una de las comunidades autónomas peor conectadas con el resto del país a nivel terrestre. Es la última de las grandes rutas nacionales de alta velocidad en la que Renfe sigue teniendo su monopolio gracias al ancho variable, que Adif tampoco ha dado el paso para corregir, y el modelo de concesiones del autobús de larga distancia en España evita que Alsa tenga competidores, y también reduce las opciones para los residentes.

El abandono de Ryanair también ha reducido las conexiones internacionales, en particular la que conectaba el Aeropuerto de Santiago con Londres-Stansted. Durante años fue la ruta internacional más popular del aeropuerto, pero el perder la opción low cost la ha reducido desde los 29.722 usuarios a los 13.745 en la primera mitad del año. De hecho, la ruta de Dublín la ha adelantado por la derecha, con 38.699 usuarios durante el verano.

Vueling es la más beneficiada de la salida de Ryanair

Pero, aunque no alcance para resolver todo el problema, Vueling sí que ha sabido aprovechar la salida de Ryanair en el aeropuerto gallego. La aerolínea catalana ha conseguido aumentar sus vuelos con salida o llegada del Aeropuerto de Santiago un 29,5%. No es un dato menor, sobre todo para una low cost que en ocasiones parece perderse dentro del ecosistema de IAG. Lo cierto es que han entendido su llegada a este espacio no solo como una oportunidad, sino que han conseguido reducir la desconexión que podría sufrir el aeropuerto.

Avión de Vueling. Fuente: Agencias
Avión de Vueling. Fuente: Agencias

Al mismo tiempo, el aumento de precio de las tarifas en los próximos años, sumado a la crisis del combustible, puede frenar este avance. Aunque la empresa low cost sigue revisando cada una de las oportunidades que se abren en estos aeropuertos, las dificultades de la aviación comercial generadas por la crisis en Irán y el aumento del precio del combustible hacen que sean procesos más lentos que en una situación normal.

De hecho, la empresa también ha retirado un par de destinos de sus planes para este invierno. La empresa catalana ha retirado de momento los vuelos internacionales a Ámsterdam y Zúrich, son los primeros de los 11 destinos exteriores que el aeropuerto perderá para la campaña de invierno, que comienza el último fin de semana de octubre. Completarán las bajas Cork (Aer Lingus), Zúrich (Swiss), Dublín (doble conexión de Aer Lingus y Ryanair), Marrakech (Vueling), Londres-Heathrow (Vueling), Fráncfort (Lufthansa), Ámsterdam (Vueling) y Bruselas (Ryanair).

El nuevo aumento de las tarifas aleja más a Ryanair

Por otro lado, hay muy pocas posibilidades de que Ryanair decida recuperar su capacidad en el aeropuerto gallego. Han dejado claro que las tarifas españolas hacen que algunos aeropuertos sean «poco competitivos», y el nuevo aumento de las mismas de la mano del DORA III, sumado a su duelo particular con el ministro Óscar Puente, no deja demasiado espacio para llegar a nuevos acuerdos.

En este panorama, la ciudad seguirá manteniendo su desconexión actual. Desde el Gobierno, la decisión de no llegar a un acuerdo con la empresa irlandesa y la inacción para corregir las dificultades de la vía de alta velocidad en el tren hacen que la situación sea todavía más dramática, y deja la puerta abierta a que siga empeorando en los próximos años.


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