El IPC subió al 3,6% interanual en julio, su nivel más alto desde mayo de 2024.
La energía dispara el IPC de julio
La revisión del INE ha elevado en una décima su estimación preliminar del 3,5%. Con el dato de julio, la inflación española encadena cinco meses consecutivos con una tasa interanual superior al 3%.
Detrás del repunte está la factura energética. La vivienda tiró al alza por el encarecimiento de la electricidad y, en menor medida, del gas y los combustibles líquidos. El transporte también presionó por la subida de los carburantes.
El Ministerio de Economía precisa que el gasóleo registró una variación interanual del 15,7% en julio, por encima del umbral del 15% previsto en el decreto de medidas por el conflicto en Irán. Al superarse ese umbral, se activa la cláusula de salvaguarda: la rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos aplicable al gasóleo subirá a 20 céntimos por litro en septiembre, en lugar de los 5 céntimos iniciales.
Los alimentos moderaron su avance interanual hasta el 1,6%, tres décimas por debajo de junio y un mínimo no visto desde 2021.
En el último año, lo que más subió fue los combustibles líquidos (+31,5%), la joyería y relojes de pulsera (+24%) y la recogida de basuras (+22,7%). Entre las mayores caídas destacan el transporte aéreo de pasajeros (-10,2%) y el transporte marítimo (-9,9%).
La energía explica el alza, pero cinco meses por encima del 3% no son una casualidad estadística.
La subyacente sube al 3% y condiciona la lectura del BCE
La inflación subyacente —sin alimentos no elaborados ni productos energéticos— se situó en el 3% en julio, una décima más que en junio. El dato coincide con el avance preliminar del INE.
El IPC armonizado (IPCA) subió tres décimas, hasta el 3,9%, con una variación mensual del 0,0%. La inflación a impuestos constantes se disparó hasta el 4,1%, cinco décimas por encima de la tasa general.
En términos mensuales, el IPC subió un 0,3% en julio, una décima más de lo esperado. La gasolina se encareció un 7,2% respecto a junio, la electricidad subió un 3,4% y el gas natural un 2,1%.
¿Cabe hablar de un repunte pasajero cuando la subyacente se instala en el 3%? Para el inversor en renta fija, la respuesta importa más que el titular general.

Lectura Merca2: inflación energética, pero con un suelo cada vez más rígido
Conviene no confundir la procedencia del repunte con su persistencia. La electricidad y los carburantes explican la mayor parte del incremento de julio, pero la inflación subyacente ya no está en el 2,5% de hace un año: se ha instalado en el 3%. En mi lectura, el detalle a impuestos constantes del 4,1% desnuda el efecto óptico de las rebajas fiscales y expone una presión de precios más rígida. El Ministerio de Economía prefiere destacar la moderación de los alimentos, y es un dato cierto: el 1,6% interanual supone el mejor registro desde 2021. Sin embargo, ese alivio no compensa la deriva energética ni la segunda ronda de efectos sobre servicios y márgenes empresariales.
El consenso de analistas llevaba meses avisando de que la inflación española no convergería al objetivo del 2% con la rapidez que descontaban los mercados en 2024. La brecha frente al IPCA armonizado de la eurozona se intuye amplia cuando España marca un 3,9% y la media europea ha tendido a la baja. Para el inversor en deuda pública, el mensaje es incómodo: la prima de riesgo puede comprimirse por el flujo de compras del BCE, pero la inflación a impuestos constantes erosiona el valor real de los cupones. Las cifras de julio no alteran la calificación soberana, pero sí refuerzan la cautela de las agencias que observan la política fiscal.
Queda una contradicción sin resolver. El Gobierno activa la cláusula de salvaguarda del gasóleo, lo que supone una rebaja de 20 céntimos en septiembre, y a la vez la inflación a impuestos constantes supera en cinco décimas a la general. La política fiscal actúa como amortiguador puntual, pero no evita que los precios energéticos sigan transmitiéndose a los contratos indexados. A mi juicio, el dato de agosto será decisivo: si la gasolina mantiene su escalada y la subyacente no cede, el mercado empezará a retrasar las expectativas de nuevos recortes del BCE. La pregunta no es cuánto sube el IPC, sino cuánto de esa subida se queda. Ese interrogante condicionará las decisiones de cartera en el último tramo del año.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La publicación del INE no mueve de forma directa a una cotizada, y el IBEX 35 seguía sin cambios significativos en la apertura, con una variación del 0,0% en los primeros minutos. La reacción real se centra en la renta fija.
Clave técnica: Si el IPC de agosto repite una tasa del 3,6% o superior, el mercado descontará que la inflación española ha abandonado el rango del 2-3%. La referencia a impuestos constantes del 4,1% refuerza la rigidez de fondo.
Apunte macro: La brecha de 0,6 puntos entre el IPC general (3,6%) y la subyacente (3,0%) confirma que la energía aporta la mayor parte del repunte, pero la subyacente anclada en el 3% impide cantar victoria.




