Air Baltic afronta una reestructuración de urgencia: venderá 28 de sus 54 aviones A220 y pedirá 225 millones de euros de financiación para evitar el colapso, un ajuste que cambiará la conectividad del Báltico y eleva la presión sobre el Gobierno letón.
La reestructuración de flota: 28 aviones fuera y 26 en servicio
El plan de salvación de la primera aerolínea de los Países Bálticos pasa por reducir su flota más de un 50%. Según publica el medio especializado Preferente.com, la compañía se deshará de 28 aeronaves y mantendrá únicamente 26 unidades en servicio. Toda la flota está compuesta por aviones Air Baltic modelo Airbus A220. La reducción equivale al 51,9% de los equipos actuales, un recorte que limitará la capacidad de operar las rutas actuales.
La compañía anticipa la cancelación de parte de su red de destinos. Con 26 aeronaves, la operativa se concentrará en las rutas de mayor tráfico y en el hub de Riga. Las menos rentables quedarán fuera del mapa en un escenario de contracción que recuerda a los ajustes de capacidad del sector aéreo europeo tras la pandemia.
| Magnitud | Flota actual | Flota tras reestructuración | Variación |
|---|---|---|---|
| Flota total | 54 aviones | 26 aviones | -51,9% |
| Aviones retirados | — | 28 | +28 |
El rescate financiero y el pulso político en Letonia
La crisis exige además 225 millones de euros de financiación provisional para cubrir las necesidades inmediatas. La aerolínea no dispone de esa liquidez y la salida pasaría por un respaldo del Gobierno letón, que estudia facilitar el préstamo en un contexto político muy volátil.
La viabilidad de Air Baltic ya no se juega solo en el mercado, sino en la capacidad del Gobierno letón de sostener un rescate impopular.
El Ejecutivo de Riga está formado por dos partidos. Nueva Unidad, liderado por la primera ministra Evika Silina, es partidario de apoyar a la aerolínea. La Unión de Verdes y Granjeros (ZZS) rechaza el rescate. Esta división amenaza la estabilidad del propio Gobierno, que podría caer si el paquete de ayuda sale adelante sin consenso.

La primera ministra Silina ha despejado las dudas con una declaración de alto voltaje. ‘Si el precio de dar apoyo a Air Baltic es la caída del Gobierno, estoy preparada para ello’, ha dicho, según recogen los medios del sector. La frase despeja el camino político del rescate, pero abre un nuevo frente de inestabilidad en Riga.
Qué ha llevado a Air Baltic a esta crisis
Antes de la crisis actual, la compañía ya arrastraba problemas con los motores de sus aviones. Esa fricción operativa no era estructural, pero el golpe definitivo llegó por otro flanco. En febrero de 2026 estalló la guerra del Golfo Pérsico y el crudo se disparó.
Air Baltic no tenía asegurado el precio del combustible. Esa ausencia de cobertura, en un contexto de escalada del petróleo, fue letal para sus márgenes. La factura energética se multiplicó justo cuando la demanda seguía recuperándose, y la compañía entró en una espiral de falta de liquidez.
El sobrecoste del queroseno, sumado a los arrendamientos de los A220, dejó a la aerolínea sin margen de maniobra. La alternativa era una reestructuración drástica o el concurso. El Gobierno letón ha optado por la primera vía, aunque el precio político sea elevado.
Ayudas de Estado y precedentes en el sector aéreo europeo
La operación plantea un problema regulatorio de primer orden. Cualquier ayuda estatal a una aerolínea debe superar el filtro de Bruselas y las normas sobre ayudas de Estado, que prohíben distorsionar la competencia. La Comisión Europea tendrá que evaluar si los 225 millones son compatibles con el mercado interior o constituyen una ventaja selectiva frente a otras aerolíneas.
El precedente más citado es el de Alitalia, intervenida durante años con dinero público italiano antes de transformarse en ITA Airways. También South African Airways y TAP Air Portugal pasaron por rescates condicionados. La diferencia es que Air Baltic no pertenece a un gran grupo paneuropeo, y su valor estratégico se limita a la conectividad de los países bálticos.
En términos sectoriales, la retirada de 28 aviones A220 del mercado de chárter y rutas regionales beneficiará a competidores como Finnair, LOT Polish Airlines y las low cost Ryanair y Wizz Air, que operan en la misma cuenca geográfica. La reorganización de slots y rutas de Riga será un termómetro del poder de negociación de la aerolínea y de sus acreedores.
La decisión del Gobierno letón tampoco es inocua. Si el rescate prospera, se consolida un modelo de campeón nacional en un mercado liberalizado. Si fracasa, Air Baltic perderá su papel como primera operadora báltica y la región dependerá de hubs externos como Helsinki o Varsovia. La presión sobre Nueva Unidad y ZZS es máxima.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La aprobación formal de los 225 millones por el Gobierno letón y la notificación a la Comisión Europea para evaluar ayudas de Estado.
- Reacción del valor: Air Baltic no cotiza en bolsa, por lo que el impacto se medirá en los diferenciales de crédito de la aerolínea y en la confianza de los arrendadores de aviones.
- Precedente sectorial: El rescate sigue el patrón de Alitalia y TAP; la UE exigirá contrapartidas de reestructuración y límites a la capacidad subvencionada.




