La CNMC aprueba los permisos de acceso flexible a la red eléctrica que afectan a Iberdrola, Endesa y Redeia

La resolución establece cuatro modalidades de permiso flexible y entrará en vigor el 1 de septiembre. Las grandes distribuidoras deberán publicar mapas de capacidad y desarrollar herramientas de control antes de 2028 para conectar nueva demanda industrial.

La CNMC ha aprobado este lunes la regulación de los permisos de acceso flexible a la red eléctrica, una medida que permitirá conectar nuevos consumidores en zonas donde no exista capacidad firme disponible. La resolución, que entrará en vigor el 1 de septiembre de 2026, afecta directamente a los grandes distribuidores del sistema —Iberdrola, Endesa, Naturgy y Redeia— y redefine las reglas de juego para la electrificación de la demanda industrial en España.

Cuatro modalidades para exprimir la red existente

La resolución de la CNMC desarrolla lo previsto en la Circular 1/2024 y establece cuatro tipos de permiso flexible, cada uno con un mecanismo técnico distinto. El objetivo común: aprovechar mejor las redes de transporte y distribución ya existentes sin comprometer la seguridad del sistema. La clave técnica es la gestión activa de la flexibilidad por parte del distribuidor y, en el caso del transporte, del operador del sistema.

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Los permisos se gradúan según el nivel de tensión, la potencia y la capacidad de respuesta de la instalación consumidora. El tipo 0, el más sencillo, se basa en patrones horarios de consumo y se aplica en redes de distribución. Los tipos 1 y 2 elevan la exigencia técnica: desconexión remota en subestación dedicada para el primero y gestión activa mediante instrucciones del distribuidor para consumos flexibles superiores a 1 MW en el segundo. El tipo 3, aplicable a la red de transporte, obliga a las instalaciones a estar preparadas para reducir su consumo cuando lo requiera el gestor técnico del sistema por razones de seguridad.

El detalle relevante para los inversores está en la obligación de observabilidad que viene aparejada: envío de medidas en tiempo real, firma de protocolos de operación y coordinación entre gestores de red, operador del sistema y sujetos afectados. La CNMC ha aprobado además el Procedimiento de Operación de Distribución POD1, que fija los parámetros de control eléctrico y los mecanismos de coordinación.

Qué pierde y qué gana cada distribuidora

Iberdrola, Endesa y Naturgy gestionan las redes de distribución que deberán implementar los permisos tipo 0, 1 y 2. Redeia, como operador del sistema y gestor de la red de transporte, asume el despliegue del tipo 3 y la supervisión global de la seguridad del sistema. La regulación les traslada una carga operativa relevante: tendrán que desarrollar herramientas de visibilidad y control, publicar mapas de capacidad flexible disponible y remitir información anual a la CNMC sobre el uso efectivo de estos permisos.

La contraprestación no es menor. La flexibilidad de acceso permite conectar consumos industriales que hoy están bloqueados por falta de capacidad firme. Cada generación de nueva demanda conectada a su red es tráfico adicional para el negocio regulado de distribución, cuya retribución depende en parte del volumen de energía gestionada. Iberdrola y Endesa han reforzado su apuesta por las redes en sus últimos planes estratégicos, y la nueva regulación les da una herramienta para monetizar esa inversión acelerando la conexión de proyectos electrificados.

El caso de Naturgy merece mención aparte. La gasista, en plena transición hacia la electrificación de su base de activos, encuentra en este marco una vía para dar salida a proyectos industriales que llevaban meses esperando punto de conexión. Redeia, por su parte, ve cómo el operador del sistema asume más funciones de control en tiempo real, lo que refuerza su papel técnico y regulatorio.

La flexibilidad no es un permiso gratuito: exige inversión en monitorización y coordinación, pero abre la puerta a la demanda industrial que necesita conectarse ya.

El almacenamiento entra por la puerta flexible

La resolución trata las instalaciones de almacenamiento —bombeos y baterías— como solicitudes de acceso flexible, de acuerdo con lo previsto en el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo. Este es un punto con impacto directo en los proyectos de hibridación y almacenamiento que las eléctricas han anunciado para los próximos ejercicios. El régimen transitorio aprobado contempla la adaptación de los permisos de almacenamiento ya concedidos, lo que evita un cuello de botella regulatorio que complicara la ejecución de las carteras de proyectos en curso.

El calendario de aplicación es escalonado. Los permisos tipo 0, 1 y 3 podrán solicitarse en el plazo de seis meses desde el 1 de septiembre de 2026. Los tipo 2 estarán disponibles cuando el distribuidor despliegue las herramientas de control necesarias, con fecha límite del 1 de enero de 2028. Para los tipo 3 conectados a la red de transporte existe una ventana adicional: hasta el 1 de enero de 2029 solo se admitirán cuando el punto de conexión sea una posición dedicada de forma exclusiva al titular. La reducción progresiva del umbral de tensión de 30 kV a 1 kV para los permisos tipo 1 y 2 en distribución extenderá su aplicación a redes de media tensión en un segundo momento.

Una regulación que anticipa el cuello de botella

La aprobación de los permisos flexibles lee el problema antes de que se convierta en atasco generalizado. La electrificación de la demanda industrial es uno de los vectores del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, pero la capacidad firme de la red no está creciendo al mismo ritmo que los proyectos que solicitan punto de conexión. La CNMC opta por flexibilizar el acceso en lugar de esperar a que la inversión en redes absorba toda la nueva demanda. Es una solución pragmática con precedentes en otros mercados europeos, donde los permisos condicionados llevan años operando en Alemania y Países Bajos.

El riesgo regulatorio está acotado pero no desaparece. La supervisión anual que ejercerá la CNMC y la obligación de publicar mapas de capacidad flexible introducen un nivel de transparencia que puede generar tensión si las distribuidoras no despliegan las herramientas a tiempo. La variable crítica para el inversor es la inversión en digitalización de la red que exigirá el POD1: los presupuestos de los próximos ejercicios tendrán que incluir partidas para sensórica, comunicaciones y plataformas de gestión de flexibilidad.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La publicación de los mapas de capacidad flexible y el ritmo de solicitudes a partir de marzo de 2027. El calendario de despliegue del tipo 2 marcará la capacidad real de conexión industrial en 2028.
  • Reacción del valor: La regulación es neutral a positiva para las distribuidoras a medio plazo. Facilita la conexión de nueva demanda sin exigir grandes inversiones inmediatas en refuerzo de red, pero presiona la ejecución de herramientas de control.
  • Precedente sectorial: Los permisos flexibles replican en España modelos operativos ya implantados en Alemania y Países Bajos, donde la gestión activa de la demanda ha liberado capacidad sin comprometer la seguridad del sistema.

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